Opinión / Vuelve la demografía apocalíptica

Opinión / Vuelve la demografía apocalíptica

En el siglo XIX, Malthus estimó y publicó el riesgo que tiene nuestra raza de una superpoblación y, ahora, Dan Brown en su libro, titulado Inferno, revive este debate con más pasión y ficción que realidad.

18 de junio 2013 , 10:59 a.m.

Es claro que la principal variable económica es la población, porque nuestra ciencia está en función del ser humano y, por esto, la demografía es y debe ser el centro del estudio de la escases.

El crecimiento poblacional del siglo XX nos ha puesto un reto muy grande en el manejo eficiente de recursos y de las emisiones de dióxido de carbono; no solo estamos lejos de la extinción por superpoblación, sino que la tasa marginal de crecimiento ha entrado en tendencia negativa, causando que muchas de las culturas que hoy conocemos como mayorías, en las próximas décadas sean fuertes minorías.

El Gobierno alemán publicó hace unos años un estudio, en el cual se aprecia que en el 2050 es muy posible que gran parte de la población alemana sea musulmana, debido a la baja tasa de natalidad de los germanos y a la migración del norte de África.

Situación que se replica por toda Europa, causando un efecto no solo demográfico, sino cultural, porque que las tasas de fecundidad cayeron por debajo de 2,1 niños por mujer, lo que según algunos demógrafos es el punto de quiebre de una cultura.

El problema poblacional no ha sido tratado en serio por las políticas públicas, las cuales solo se han enfocado en la reducción de la natalidad, sin medir los impactos de esto.

Actualmente, en Colombia hay menos de 4 personas por hogar, nuestra tasa de fecundidad es cercana a 2,3 y el crecimiento poblacional es menor al 1,2 por ciento anual, indicadores que nos deberían llevar a una fuerte reflexión sobre el futuro de nuestra población y de nuestra economía.

Es claro que el aumento del ingreso percápita y la creciente clase media que hemos percibido tiene mucho que ver con esto, debido a que la economía crece más rápido que la población y los hogares con mejores ingresos han decido tener menos hijos, lo que causa que su capacidad de compra mejore y aumente su patrimonio. Sin embargo, como ya ha ocurrido en diversos países europeos, esto es claramente insostenible, ya que la dinámica de los países esta mayormente en función de su demanda interna, que no solo se especializa hacía los servicios (y, por ende, el mercado laboral también), sino que se convierten en importadores de hijos.

Malthus y diversos autores han sido llamados apocalípticos por decir una verdad que es clara, pero que desconocemos por ser un cambio muy lento, pero que, sin duda, se ha dinamizado en las últimas décadas. Si bien, cada vez, tenemos menos hijos, somos muchos los que los tenemos y hacemos que el número bruto de la población aumente fuertemente.

¿Es la planificación familiar la solución?, ¿es la posición del Vaticano la correcta?, ¿es necesario un choque en la población para asegurar nuestra existencia?

El libro de Brown revive muchos interrogantes, pero parece que lo que veremos en las próximas décadas no solo es un reordenamiento económico, sino cultural y religioso, en el que la estructura laboral deberá cambiar fuertemente en pos de la tecnología, porque no habrá mano de obra no calificada. El apocalismo y el futurismo vuelven a estar de moda.

Camilo Herrera Mora

Presidente de Raddar

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