Autopartistas afirman que crisis apenas está comenzando

Autopartistas afirman que crisis apenas está comenzando

Además de vidrios y llantas, los productores de cauchos, cables de alta y rodamientos, también están en riesgo.

13 de junio 2013 , 10:38 p.m.

Desprotegida se siente la industria automotriz en el país, por la falta de políticas institucionales que garanticen su competitividad y la rentabilidad de su negocio, sobre todo en el rango de las autopartes.

El cierre de las dos plantas de Icollantas en el país, anunciado ayer por el grupo francés Michelin, y lo que le había ocurrido a la también gala Saint Gobain, que cerró su fábrica de ventanas laminadas en Colombia, ubicada en Barranquilla, son señales que evidencian que se requieren medidas urgentes para que otros inversionistas del sector autopartista no opten por el mismo camino.

En eso coinciden dos agremiaciones nacionales, Acolfa -Asociación de Fabricantes de Autopartes- y Asopartes.

Tulio Zuloaga, presidente de Asopartes, dijo que esos dos hechos son un llamado de atención al Gobierno, “que ha olvidado que la industria es la que produce riqueza y genera empleos de calidad”.

“La industria de autopartes está en serio peligro. El Estado debe dar herramientas para competir, porque los tratados de libre comercio con Turquía y Corea les restan competitividad a nuestros productos”, agregó.

En la misma línea opinó Camilo Llinás, presidente de Acolfa: “Para el país es catastrófica esta desindustrialización, porque se pierde en empleo e inversión”, señaló, y apuntó que eso lleva a que otras firmas foráneas empiecen a cuestionarse si es rentable o no invertir en Colombia. “Eso no ha debido suceder. La industria automotriz necesitaba el salvavidas antes, porque montar esas plantas es difícil y costoso; se pierden trabajos formales, personal capacitado. Un país como Colombia no se puede permitir ese lujo”, dijo.

Pero no solo se trata de baja rentabilidad en llantas o vidrios laminados para vehículos. Zuloaga advierte que los fabricantes de cauchos, cables de alta y rodamientos, entre otros, también han manifestado su preocupación.

Por eso, los autopartistas, puntualmente, han solicitado al Gobierno una disminución de 50 por ciento en los impuestos de industria y comercio, en renta, y en el servicio de energía, “que es muy costoso”.

“Lo que pedimos son herramientas para poder competir, porque el único TLC que nos puede beneficiar es el de Estados Unidos, pero eso se podrá ver en tres o cuatro años”, explicó el directivo gremial.

Camilo Llinás agregó que “los efectos de algunos acuerdos comerciales son complicados para los autopartistas, pero es algo que se debería revisar con esos socios comerciales para que nuestra industria deje de perder”.

Los directivos coincidieron en que es perentorio tomar medidas para evitar lo sucedido en Chile, donde “los convenios internacionales acabaron la producción de vehículos y de autopartes. Eso no puede pasar en el país”, dijo Zuluaga.

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