‘Colombia debería compararse con Asia’

‘Colombia debería compararse con Asia’

Para Jaime Vargas, socio internacional de Baker & McKenzie, hay muchos vacíos en el sistema tributario del país, lo cual hace que este deba ser repensado estudiando los modelos que tienen nuestros competidores en otras regiones.

07 de junio 2013 , 07:30 p.m.

La tributación, además de un medio de recaudo, es también un mecanismo para la inversión. Bajo esta premisa, Jaime Vargas Cifuentes, socio internacional de la firma Baker & McKenzie, considera que es importante que el sistema tributario del país sea repensado, especialmente en el caso de las compañías internacionales, caso en el que existen muchos vacíos. De esta manera, dice el experto, se podrían potencializar la inversión extranjera y el crecimiento en el país.

¿Cómo ve la normativa presente?

En el caso de internacionalización de las compañías colombianas, algo que no tenemos y deberíamos revisar son las normas de transparencia fiscal. Además, hay unas normas que a mí me parecen ridículas y que entorpecen el desarrollo de las compañías, que son limitaciones a la deducción de gastos.

¿Cuál es el impacto de ese tipo de normas para una compañía y para una economía?

Todas las normas que no están sustentadas en la realidad económica de las empresas desincentivan los negocios, en la medida en que la utilidad de la compañía se ve disminuida.

Intención buena, las normas que trataron de incluir en materia de establecimientos permanentes y administración efectiva de negocios, pero van a generar problemas en su construcción porque algunas cosas no están muy claras.

¿Por qué?

Nuestra ley dice que las actividades preparatorias y auxiliares no generan establecimiento permanente, pero no dice cuáles son esas actividades, entonces ahí hay un ‘relajo’ para ver qué, cómo y cuándo se está ante una actividad auxiliar.

El otro tema relevante es el de sede de administración efectiva, que también es meramente internacional. Esa es una norma bien intencionada, pero que también tiene unas particularidades que muy seguramente van a generar litigios, porque definir dónde se toman y qué decisiones son estratégicas es bien complicado.

¿Eso qué requeriría?

Una alineación entre países. Si a mí me gravan sobre ingresos de fuente mundial, sobre el concepto de sede de administración efectiva, y yo no tengo una compañía acá, me van a grabar pero yo no tengo derecho a acreditar los impuestos que pagué en otros países. Entonces, podría verme en un problema de doble imposición, lo que es una situación bien delicada.

¿Cómo impacta esto la situación de las compañías?

Negativamente, porque de pronto las empresas se van porque están pagando solo por estar en un lugar. El tema de los servicios, por ejemplo, es muy complicado. He tenido, en varias ocasiones, clientes que han querido establecer centros de servicios en Colombia para atender las necesidades de la región y han desistido porque el tema de impuestos no los deja.

¿Ve el sistema colombiano yendo hacia allá?

Falta mucho, veo que la realidad económica está andando más rápido que la jurídica, que sí se hicieron cosas muy importantes, pero que todavía falta muchísimo. Nos creímos petroleros y mineros, y antes de que se empiecen a generar las grandes riquezas por esas inversiones ya estamos viendo cómo las gravamos y eso desincentiva la inversión.

¿Cómo ve a Colombia respecto a Latinoamérica?

Estamos menos atrasados que hace un tiempo, pero seguimos relegados respecto a México y Chile, aunque son realidades económicas muy distintas; en muchas cosas, Colombia no debería compararse con la región misma, sino con Asia, con sus competidores en el mundo, y con legislaciones más avanzadas, y ahí todavía hay mucho que aprender y analizar.

¿Qué retos ve para el tema tributario en el país?

El sistema tributario en el país se tiene que repensar, porque es algo que ha venido siendo objeto de reformas, reformitas, angustias y cambios durante los últimos 30 años, y siempre se ha querido ajustar, pero el gran reto que tendría un Gobierno es cómo hacer para que eso que entre con buenas intenciones y muy estructurado, se pueda implementar. Eso hace que el desafío sea gigantesco; yo soy pesimista.

¿Por qué?

La dificultad de aprobación. Entra una cosa y le cambian una coma, y con eso ya no dice lo que decía sino otra cosa.

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