La papa caliente de la protección al calzado nacional

La papa caliente de la protección al calzado nacional

Gobierno dice que se diseña plan para más competitividad. Para el comercio, protección trae más contrabando.

06 de junio 2013 , 09:10 p.m.

Las preocupaciones de los productores nacionales de calzado quedaron manifestadas en las multitudinarias marchas de ayer en Bogotá, Bucaramanga y Cali, pese al aumento de los impuestos a las importaciones de calzado y confecciones que rige desde el primero de marzo. Sin embargo los comerciantes rechazan el arancel y dicen que fomenta el contrabando

Según los manifestantes que marcharon ayer, entre enero, cuando se anunció el Decreto 074 y su expedición, en marzo, los importadores aprovecharon para ‘inundar’ el mercado de zapatos traídos de China, en contra de la industria local.

Llaman la atención del Gobierno en que es incierta la situación luego de que venza la medida el año entrante, por lo que solicitan que sea de carácter permanente.

Luis Gustavo Flórez, presidente de Acicam, el gremio que reúne a los industriales del cuero, el calzado y sus manufacturas, dice que, efectivamente, las cifras más recientes de importaciones son preocupantes.

Mientras que en el primer trimestre del 2012 se importaron 12,3 millones de pares de calzado, en el mismo periodo de este año el volumen llegó a 19,8 millones de pares. El 70 por ciento vino de China.

De ese total, 5,2 millones de pares (26 por ciento) ingresaron por menos de un dólar por par, lo que evidencia subfacturación, indicó el dirigente gremial.

Si bien, el sector agradece del Gobierno el decreto, también existe alarma por las altas importaciones y por las políticas que se deben adoptar para garantizar la estabilidad y la buena marcha del sector, aseguró Flórez.

El dirigente gremial confió en que se vea un descenso en las compras externas después de marzo, cuando la medida entró en vigencia.

Explicó que desde el sector privado se trabaja en un plan integral para estimular la industria nacional que se presentará al Gobierno, al tiempo que señaló que la Ley Anticontrabando que hace curso en el Congreso es un instrumento útil contra la competencia desleal.

Sobre las inquietudes de los empresarios del calzado, el ministro de Comercio, Sergio Díaz-Granados destacó las bondades del Decreto 074.

El Ministro señaló que el sector hace parte del Programa de Transformación Productiva (PTP), en el que se busca diseñar un plan de negocios para mejorar su competitividad y convertirlo en un sector de talla mundial.

En cuanto al decreto que aumenta los aranceles, los comerciantes han sido los menos conformes.

Argumentan que se encarece las compras en el exterior y que la industria local no alcanza a abastecer el 40 por ciento de la demanda interna.

Para este sector, la medida estimula el contrabando y la informalidad, que “por los nuevos márgenes de comercialización creados por los altísimos e impagables aranceles, con relación al producto legalmente importado o producido en el país, están haciendo el más grande y lucrativo negocio”.

Además, la entrada en vigencia del decreto molestó a los comerciantes, debido a que el Gobierno aceptó revisar por varias semanas la medida y discutirla a instancias de Fenalco, pero luego de tener un borrador de reforma, lo retiró.

PROTESTAS EN BOGOTÁ, CALI Y BUCARAMANGA

Desde muy temprano, unas 2.000 personas, entre las que había fabricantes de calzado pequeños, medianos y grandes, se concentraron ayer en el barrio Restrepo, de Bogotá, epicentro de esta industria, y de allí salieron a pie a la Plaza de Bolívar, a donde llegaron otras 8.000 personas de otras zonas de la ciudad. “Hay muchas industrias cerradas, familias enteras que dependen de este negocio, yo soy una de ellas, me tocó cerrar mi empresa hace 3 años, cuando la tuve por más de 30 años”, dijo Lucila Arévalo Rodríguez, una de las protestantes. El secretario de Gobierno de Bogotá, Guillermo Alfonso Jaramillo, aseguró que están apoyando la protesta.

En Cali, unas 3.000 personas marcharon desde el barrio San Nicolás, un sector donde abundan los talleres, hasta la plazoleta de la Gobernación del Valle, para pedir mayores controles al contrabando y que se extienda el decreto que carga con cinco dólares cada par de zapatos importados.

Las quejas no faltaron. Antonio Méndez, que montó su taller hace 25 años, dice que tuvo 12 obreros, pero ahora no hay pedidos y los encargos los hace con su hijo, la esposa y un hermano. En el Valle unas 150.000 personas están vinculadas a la producción del calzado. En Bucaramanga, donde también la industria del calzado es fuerte, no hubo marcha sino un ‘plantón’ en la plazoleta cívica Luis Carlos Galán, en el centro de la ciudad, en el que participaron unos 5.000 trabajadores del calzado. En la región se elaboran de 6 a 8 millones de unidades al mes en 6.200 pequeñas y medianas empresas.

‘ESPERAMOS QUE LAS COSAS CAMBIEN’

Gloria Correa y Guillermo Montes tienen desde hace 15 años una fábrica de calzado en el barrio Restrepo, en el sur de Bogotá, pero desde hace algunos años su sueño de ser mayoristas se truncó por la llegada del calzado chino al país.

Su fábrica se llama Gimar In, y está ubicada en la calle 7a. sur con carrera 20, donde producen, a mano, botas y zapatos para dama, desde las plantillas hasta las cajas.

“Nuestro trabajo es muy artesanal y nuestros diseños son propios. Por esas cosas nos hemos mantenido en el mercado”, cuenta Gloria, sonriente.

Como ellos, 20.000 personas del sector manufacturero del calzado en Bogotá protestaron ayer en la Plaza de Bolívar contra las importaciones y el contrabando de oriente.

A pesar de la buena calidad de sus productos, la producción ha pasado de 1.500 pares a 400 al mes por la competencia asiática.

“El negocio con los chinos es muy desleal. Un zapato de cuero colombiano que nosotros vendemos en 40.000 pesos, los chinos lo traen a menos de un dólar y lo venden en menos de 30.000 pesos. Con esos precios no se puede competir”, dijo Guillermo.

En sus mejores tiempos, Gimar In tuvo hasta más de 15 trabajadores, pero hoy con 6, deben hacer y deshacer para sobrevivir. “Nos gusta el trabajo duro y por eso empezamos jornada desde las 7 a.m. a 6 p.m. para lograr más de 24 pares vendidos al día”.

Con tres cursos en el Sena y sus primeros trabajadores como maestros, Gloria aprendió la técnica del corte y pinte de cuero, aunque asegura que “es con la práctica que se conoce la calidad”.

Sin embargo, hasta la materia prima se ha visto afectada con las importaciones por lo que les ha tocado buscar pieles más económicas.

Gracias a la producción de calzado, estos zapateros sacaron a su hijo Carlos profesional. “Él no quiso seguir con este negocio y le dio por estudiar Ingeniería Mecánica. Pero no importa, porque estamos muy orgullosos. El trabajo valió la pena”.

“Tenemos la esperanza de que las cosas cambien y que volvamos a ser la industria que alguna vez fuimos”, comentaron los esposos.

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