¿Llega el dólar fuerte para quedarse?

¿Llega el dólar fuerte para quedarse?

El dólar cerró el viernes, por fin, por encima de los 1.900 pesos, y su alza de 140 pesos durante el año es alentadora para muchos. Sin embargo, en las causas hay cosas inquietantes.

31 de mayo 2013 , 09:46 p.m.

En síntesis, son la combinación de mejores expectativas sobre la recuperación de Estados Unidos, con hechos que van de la mano con la desaceleración en Colombia: la caída de la inversión extranjera directa y de las exportaciones.

Estos fenómenos hacen que entren menos dólares, lo que fortalece su precio, explican analistas. En el primer trimestre del año, la inversión extranjera directa cayó 6,5 por ciento, de acuerdo con la balanza cambiaria, y las exportaciones se redujeron 9,5 por ciento. Y aunque los datos del PIB aún no han salido, van por el mismo camino, según estimaciones como las del Banco de la República.

Entre tanto, mejoran las expectativas de una recuperación definitiva en Estados Unidos, razón principal de la aceleración del dólar en las dos últimas semanas, desde cuando el presidente de la Reserva Federal (FED, banco central estadounidense), Ben Bernanke, dijo que como consecuencia de esa reactivación podría parar el estímulo monetario. Se trata de la compra de bonos por la FED que lleva a la emisión de más moneda.

Ese impulso mundial del dólar llevó ayer a la más alta tasa de cambio en 17 meses, cerró en 1.902 pesos, pero se alcanzó a negociar a 1.919 pesos.

La moneda del país es la que más se ha desvalorizado en lo corrido del año en la región, acumulando una caída del 7,3 por ciento.

Le siguen el peso argentino, con una devaluación del 7 por ciento y el sol peruano, con un descenso frente al dólar del 6,5 por ciento.

Las monedas de Chile, Brasil y México también han caído, así como el yen de Japón y la libra esterlina.

Por esta razón, según Munir Jalil, analista de la Unidad de Investigaciones de Citigroup en Colombia, aunque en el comportamiento del dólar han incidido dos factores (uno doméstico y otro internacional), el movimiento de las últimos días nada ha tenido que ver con el tema local.

“Sería muy difícil pensar que lo local tiene tanta influencia como para generar este movimiento tan violento en el tipo de cambio de las últimas dos semanas, porque si fuera local el Ministro de Hacienda tendría los poderes más grandes para mover el real brasileño y el peso mexicano, porque todo se está moviendo”, asegura Jalil.

El fenómeno internacional consiste en que ante la mejor expectativa frente a la economía estadounidense, los inversionistas que habían llevado recursos a los mercados de materias primas y, más recientemente por la crisis, incrementado su compra de activos en países emergentes, han decidido volver a llevar su plata a ese país.

Según Juan David Ballén, analista de la comisionista Alianza Valores, esto se debe a una valoración exagerada de los mercados desarrollados y por supuesto al menor crecimiento en los mercados emergentes.

“La percepción en estos momentos es que los emergentes (como Colombia) se están desacelerando y que Estados Unidos ya tocó un piso de caída del crecimiento y ahora va para arriba. Por ello, los inversionistas están viendo más valor allá. Aquí vinieron nada más como un refugio”, sostiene Ballén.

Esto, entre otras cosas, ha provocado que caigan las bolsas de valores de América Latina, que habían recibido abundancia de capitales. En el caso de Colombia, la Bolsa de Valores ha retrocedido más del 9 por ciento.

La pregunta es si esta recuperación en Estados Unidos llegó para quedarse. Hay quienes creen que sí, pues obedece a un fortalecimiento en el mundo por flujos de salida de dólares desde los países emergentes por perspectivas mejores en Estados Unidos y también por la caída de precios en materias primas como el petróleo.

Incluso, hay quienes creen, como es el caso de una investigación de Alianza Valores, que la fortaleza del dólar será cosa de muchos años, y que se acabó la época de monedas emergentes fuertes.

“La subida reciente de la tasa de cambio no es temporal. El ciclo de fortaleza emergente entre el 2000 y el 2013 está llegando a su fin; esto significa que el ciclo de fortaleza en monedas emergentes también lo hará”, sostiene.

ANÁLISIS: PETRÓLEO, CLAVE PARA LA DIVISA

El ‘superciclo’ de materias primas caras, que beneficia a economías como la colombiana desde hace más de una década, acabó, según muchos expertos. Por lo tanto, se moderaría la entrada extra de divisas por inversión o exportaciones de petróleo y minerales como oro. Si viene un largo ciclo de precios a la baja, el dólar más alto podría estar llegando para quedarse.

“Nuestra tasa de cambio seguirá el rumbo del petróleo”, dice Felipe Campos, de Alianza Valores, y ahora vendrá en el mundo un largo lapso de ganancias de las acciones y, por tanto, de menor demanda de bienes primarios.

Sin embargo, esta lógica financiera está subordinada a la demanda real del crudo, advierte Ramón Espinasa, execonomista de PDVSA y hoy en el BID. En el marco de la Conferencia de Energía de La Jolla (California, Estados Unidos), del Instituto de las Américas, Espinasa dijo que en efecto los precios suben o bajan por la entrada o salida de especuladores financieros o el pánico ocasional por tensiones en Oriente. Pero siempre alrededor de un nuevo ‘centro de gravedad’ de 90 dólares por barril. A este eje se desplazó el crudo desde el 2002, cuando el promedio era de 25 dólares por barril. Y la clave para ese desplazamiento fue la demanda de China. Se podría agregar India.

Buena parte del año pasado flaqueó el crecimiento industrial chino y recientemente se volvió a sentir un menor ritmo, de ‘solo’ 8,9 por ciento de mayor producción.

Pero aun si China baja la velocidad, su demanda de energía no debería retroceder. El país ya está embarcado en fortalecer su demanda interna para involucrar en el consumo a más de sus 1.300 millones de habitantes.

De todas formas, el precio del petróleo (y por ese camino, el del dólar en los países exportadores) dependerá de si la demanda va más o menos rápido que la oferta, en donde hay expectativas de abundancia por el acceso a mayores reservas gracias al desarrollo de tecnologías no convencionales, especialmente en Estados Unidos.

Nota central: Álvaro Lesmes, Redactor de Economía y Negocios

Análisis: Mauricio Galindo, Editor de Economía

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