Medidas coyunturales y estructurales

Medidas coyunturales y estructurales

La Dian calcula que las ventas externas no han estado lideradas por el sector industrial, sino por el sector energético.

03 de febrero 2013 , 08:35 p. m.

 

Los malos resultados de la industria presentados por el Dane el mes de noviembre del año pasado han hecho crecer las alarmas sobre la situación de este sector y su decreciente participación en el PIB. 

Además, la Dian calcula que, si bien en el 2012 las ventas externas superaron los 58.000 millones de dólares –cerca de 1.000 millones más que en el 2011–, no han estado lideradas por el sector industrial, sino por el sector energético, y las perspectivas para el actual no son tan favorables.

En realidad, esta situación no es nueva sino que se repite periódicamente cada vez con mayor gravedad. Ello puede atribuirse a causas coyunturales y estructurales. Dentro de las primeras está la llamada ‘enfermedad holandesa’, originada por las consecuencias negativas que ha sufrido el país por el crecimiento de sus ingresos en divisas petroleras y mineras, por la competencia desleal de algunos países como China y la India, y porque el llamado “boom de las exportaciones de materias primas” está llegando a su fin.

Esta última fue una corta ventana de oportunidades que se está cerrando. Para resolver los problemas coyunturales se han tomado algunas medidas puntuales con el fin de eliminar el llamado “costo país”.

Algunas de ellas son ortodoxas (licencia de importación, reducción de aranceles, adopción de derechos compensatorios, crédito de Bancóldex) y otras más heterodoxas (adopción de aranceles específicos para textiles y confecciones).  Al igual que en Brasil, algunas de estas medidas son positivas, como las relacionadas con los cambios y las tasas de interés, y el endeudamiento en pesos, pero otras contienen un enfoque equivocado.

En lugar de expedir reformas amplias para reducir los costos, constituyen un conjunto de medidas coyunturales, puntuales, de corto plazo y efecto limitado. Como lo ha dicho Arminio Fraga, constituyen un “esfuerzo equivocado para microgerenciar la actividad económica”. Entre las segundas está el paso de la sociedad industrial a la posindustrial para lo cual se necesita abandonar los instrumentos propios de la primera y avanzar en la puesta en marcha de los que caracterizan a la segunda.

En este campo, aunque en el Plan de Desarrollo 2010 - 2014 se hizo un buen diseño de algunos de ellos, en materia de competitividad, productividad, innovación y conocimiento, con las locomotoras a la cabeza, no se ha logrado establecer una verdadera política de Estado dirigida por el propio Presidente de la República. 

El país no ha tomado conciencia de que lo importante no es promover un sector particular –industria, comercio, agricultura, servicios, etc.–, sino impulsar aquellos que permitan un mayor valor agregado y avancen hacia la sociedad del conocimiento. Se requiere una reflexión más a fondo, como lo plantea la Ocde.   Manuel José Cárdenas

Consultor internacional  

emece1960@yahoo.com

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