A pesar de la incertidumbre económica, burbujas harán del 2011 un año memorable

A pesar de la incertidumbre económica, burbujas harán del 2011 un año memorable

Podrían haber muchas burbujas, con sus consecuentes riesgos.

14 de enero 2011 , 04:16 p.m.

Bienvenidos al año de la burbuja. Tal vez parezca una afirmación extraña en una época en la cual muchas economías claves se encuentran al borde de una recesión o en ella.
Aun así, las tasas de interés cercanas a cero en Washington, Tokio y Fráncfort tienen una manera de causar estragos en los mercados y la psicología humana. No es disparatado decir que tenemos una burbuja de las burbujas.
Las fuerzas que harán interesante el 2011 van más allá de la política monetaria. Ante nuestros ojos podrían inflarse una serie de burbujas capaces de sacudir los mercados: algunas de mercados de activos, otras de percepciones erradas.
Ellas van desde el alto costo de alimentos hasta riesgos en la seguridad internacional.

 

34  mil millones de dólares es, la producción anual de Estados Unidos, la eurozona y el Reino Unido juntos.

8,9 por ciento la tasa de crecimiento de India durante el 2010, mientras que China, la segunda economía mundial, lo hizo al 9,6%.

Teoría del desacoplamiento

La burbuja en este caso es la fe insostenible en que Asia puede crecer rápidamente pase lo que pase en las economías más grandes. No esté tan seguro. Es fantástico que China esté creciendo 9,6 por ciento y que India avance como un bólido al 8,9 por ciento.
Aun así, nada le convendría más a Asia que un repunte del crecimiento en Estados Unidos, la eurozona y el Reino Unido, que juntos suman 34 mil millones de dólares en producción anual. Asia ha hecho un trabajo formidable manteniéndose a flote desde el colapso de Wall Street en 2008. Las economías en desarrollo tal vez sean capaces de vivir un par de años sin las más importantes. Ojalá que tengan suerte manteniendo ese desempeño en el año por delante.

Los precios de los alimentos

Un titular del Times of India del 3 de enero planteó una duda en más de una mente asiática: “¿No puede el Gobierno hacer nada legalmente para controlar los precios?” La respuesta es: no mucho.
La Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas pronostica que el costo global de la importación de comestibles totalizó 1.026 millones de dólares en 2010, en comparación con 893.000 millones en 2009. Y no hemos visto nada todavía.
Los desequilibrios en la oferta y la demanda y las rigideces del comercio regional acelerarán la tendencia, abrumando a los países en desarrollo con el más básico de los problemas: llenar los estómagos de los que impulsan su avance económico.

Riesgos geopolíticos causados por pequeños Estados

Kim Jong-Il se encarga de recordar a los inversores que las sorpresas más grandes no vienen de los informes económicos o empresariales, sino de Estados facciosos como el suyo en Corea del Norte. Preparémonos para que las provocaciones de Pyongyang aumenten exponencialmente en frecuencia y gravedad.
También preparémonos para un mercado alcista en materia de disputas territoriales.
Frente a la creciente incertidumbre, los Gobiernos están desesperados por apaciguar a las masas.
El deseo de unificar a la población nacional podría llevar a crecientes fisuras entre vecinos.
El hecho de que se busque un refugio contra estas tormentas que se están armando explica por qué el oro está a casi 1.400 dólares la onza.
El Grupo de los 20

Pensar con algún optimismo que los funcionarios europeos pueden evitar el desastre podría considerarse irracional. Igual que la creencia en que China puede crecer a un 10 por ciento anual para siempre o que los líderes de Japón pueden derrotar la inflación.
La verdadera burbuja de las percepciones es que una agrupación dispar de 20 países pueda dominar mercados dislocados y desequilibrios que se formaron a lo largo de décadas. El año por delante podría poner patas arriba cualquiera de estas opiniones generales o todas.
 

El juego de las reservas monetarias

Por qué una economía necesita tener reservas de 2,7 mil millones de dólares es algo que no entiendo. Y China no es la única atrapada en aumentar su reserva para impedir que su acopio de divisas pierda valor. Japón tiene más de mil millones de millones de dólares, en tanto Taiwán, Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Tailandia tienen juntos 1,3 mil millones de dólares. ¡Qué uso más improductivo de la riqueza!, y un riesgo que crece día a día sin solución fácil a la vista.

Desigualdad del ingreso

Los precios en alza de todo desde los alimentos hasta el transporte llevaron la inflación indonesia en diciembre a su nivel más alto en 20 meses. La trayectoria de los precios diarios es una complicación en rápido desarrollo para los esfuerzos de Asia por achicar su brecha cada vez mayor entre ricos y pobres.
Los costos en alza del aceite comestible, el arroz y el pescado tal vez signifiquen poco para el empleado medio de Goldman Sachs Group Inc. Para una familia que vive con 3 dólares diarios y que ya gasta dos tercios del ingreso en comida, son devastadores.
Las crecientes disparidades en la riqueza podrían presagiar un año de tensiones, cuando las malas cosechas y la inflación causen hambrunas, disturbios, acaparamiento y guerras comerciales en el mundo entero. La burbuja en este caso sería en el sufrimiento humano.

Clima ‘chiflado’

La experiencia de Australia es elocuente. Hace unos meses, la sequía hacía peligrar su perspectiva económica. Hoy, las inundaciones que algunos definen como ‘bíblicas’ llevan a los economistas a calcular las consecuencias en los precios de las materias primas.
Olvidemos las temperaturas y concentrémonos en la frecuencia creciente de patrones meteorológicos inusitados de Miami a Mumbay.
Ahora el economista Dennis Gartman, que escribe un boletín de noticias en Suffolk, Virginia, dice que los inversores deberían vender dólares australianos contra euros dado que la inundación amenaza las exportaciones de carbón y trigo. Es gracioso ver cómo la madre naturaleza basta para que todos se vuelvan optimistas respecto al euro.

El riesgo del dinero especulativo

Es fantástico que el Índice Msci Ac de Asia-Pacifico subiera 14 por ciento el año pasado, superando con mucho los índices más amplios de Msci. Habría sido preferible, no obstante, que las ganancias estuvieran más relacionadas con los fundamentos y menos con las tasas de interés ultrabajas. La dadivosidad del Banco de Japón lleva mucho tiempo penetrando en el exterior para hacer aumentar los precios de las acciones, los bonos y las propiedades de aquí y de allá. Las operaciones del llamado arbitraje cambiario del yen, endeudarse barato en yenes y usar los fondos para apuestas más riesgosas en el exterior, fueron precursoras de operaciones similares con el dólar. Las medidas de la FED enviaron oleadas de liquidez hacia Asia en 2010. Podría alcanzar proporciones desastrosas, dejando a muchos en la ruina.
 

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