‘En Colombia hay brecha entre su progreso y el pesimismo'

‘En Colombia hay brecha entre su progreso y el pesimismo'

Moisés Naím dice que hay países que crecen rápido y generan expectativas difíciles de satisfacer.

20 de diciembre 2012 , 09:23 p. m.

Pocos observadores en el mundo de hoy tienen una visión tan aguzada sobre la situación del planeta como el venezolano Moisés Naím.

Exministro en su país y exdirector de la revista Foreign Policy en Washington, actualmente es columnista del diario El País de España y prepara un nuevo libro sobre el tema del poder.

Invitado recientemente a Cartagena por Corficolombiana, habló en exclusiva con Portafolio.

¿Cómo describiría este año que termina?

Quizás lo más importante es que en el 2012 hubo cambios de liderazgo -o al menos elecciones- en los países que representan la mitad de la economía mundial.

Eso incluye China, Francia, Italia o México, entre otros, aparte del triunfo de Barack Obama en Estados Unidos.

¿Acaba Europa en situación menos grave?

Así es. Hay una tendencia hacia la estabilización, aunque todavía está cargada de sorpresas, lo que quiere decir que en cualquier momento pueden pasar cosas.

Básicamente, la situación ha mejorado, pero no ha desaparecido el potencial de una recaída.

¿Y Estados Unidos?

Hay un proceso de reactivación económica en marcha, que tiene bastante fuerza. Solo queda esperar que en el Congreso encuentren una salida al tema del abismo fiscal, para que la recuperación no se descarrile.

¿Qué más identifica?

Que se perdió la magia de los BRIC, ese acrónimo que incluye a Brasil, Rusia, India y China, cuya vitalidad no es la misma de antes. Queda claro que esas potencias emergentes que en algún momento apuntaban a transformar el orden económico mundial, han encontrado problemas en su camino.

En el año que termina, cada una de esas naciones entró en crisis o tuvo un crecimiento más lento, con las consecuencias que ello implica.

¿Qué hay de América Latina?

Ocurrieron tres eventos bien importantes. El primero, para ahondar en la respuesta anterior, es la pérdida de lustre de la economía brasileña, que ya no es la estrella brillante de antes.

Esa sensación de que Brasil venía en ascenso permanente, no solo económico sino político, no existe ahora.

Las razones son varias y tienen que ver con una expansión que no era sostenible, junto a rigideces estructurales que no se han solucionado y una serie de escándalos de corrupción.

Además, el potencial petrolero va a tardar tiempo en desarrollarse y va a ser muy costoso explotar esos yacimientos que están en el mar y se encuentran debajo de una capa de sal en lo profundo del océano.

¿Cuál fue el segundo?

La escogencia de Peña Nieto en México. Todavía es temprano para hacer vaticinios, aunque hay que destacar el acuerdo político logrado con otros partidos diferentes al suyo, que incluye reformas en contra de los monopolios y cambios en el sector energético y de la educación.

De concretarse estos, así sea parcialmente, podría potenciar a ese país otra vez como uno de los líderes del hemisferio.

Pero más allá de lo que pase, hoy los mexicanos se ven mejor que los brasileños…

Lo curioso es que la suerte de ambos la determinó su apuesta al sector exportador. Brasil se la jugó al crecimiento de Asia en general y de China, en particular, como gran comprador de sus materias primas. México en cambio prefirió a Estados Unidos y la venta de manufacturas.

Cuando el achaque le dio al socio rico, los mexicanos pagaron las consecuencias. Ahora es el turno de los brasileños.

¿Y el tercer hito en la región?

La enfermedad de Hugo Chávez. Si bien Venezuela siempre está llena de incógnitas, ahora sabemos más de lo que sabíamos. Eso quiere decir que es muy poco probable que el Presidente continúe en el cargo.

Al mismo tiempo, es claro que la ascendencia de Caracas en la región se ha visto afectada por ese hecho.

También que la economía venezolana ha entrado en un proceso terminal, en lo que hace a su sostenibilidad.

Es decir…

Se trata de una de las economías más desequilibradas del planeta. Tiene un déficit fiscal que está entre el 17 y el 20 por ciento de su Producto Interno Bruto, la inflación más alta del mundo y una tasa de cambio que es cuatro veces mayor en el mercado libre que en el oficial.

Además, la deuda pública es 10 veces más grande que en el 2003, las importaciones se han disparado y la capacidad productiva ha caído casi a cero, como ocurre con alimentos o medicinas.

¿Y el petróleo?

Ha venido declinando fuertemente en sus volúmenes de producción, tanto por mal manejo como por falta de inversión.

De manera creciente, este se destina a suplir el mercado interno, con unas pérdidas descomunales.

Llenar el tanque de gasolina de un carro de mediano tamaño en Venezuela cuesta 25 centavos de dólar, unos 450 pesos. Otra parte importante del petróleo se les regala a Cuba y Nicaragua, mientras que China recibe una gran porción, pues hizo compras anticipadas por cuenta de un préstamo que se gastó en consumo.

Lo que queda se le vende a Estados Unidos.

Y para completar, de cada diez barriles de crudo que se exportan hay que importar dos de refinados, después de la explosión de la refinería más grande del país.

¿No hay salida?

Pues si a todo lo dicho se le agrega que Venezuela se encuentra en los últimos puestos de la clasificación que hace el Banco Mundial sobre facilidad para hacer negocios, y en los primeros en cuanto a asesinatos y nivel de corrupción, no hay muchas razones para tener esperanzas.

Para completar, la ausencia de Chávez demuestra que la maquinaria que él creó no está equipada para tomar decisiones porque él estaba en el centro de todo.

¿Cuál es su pronóstico?

Lo que se oye es que se encuentra muy mal, siendo la verdad un secreto de Estado. Bajo ese supuesto sería difícil que asuma las riendas del poder, con lo cual vendría una transición en la que el sucesor designado es Nicolás Maduro.

Eso implica unas elecciones y ya veremos lo que sucede. Lo más importante, sin embargo, es que el liderazgo cercano a Chávez se ha formado a su sombra y este ha dejado en claro que el mando no se comparte, sino que es para ser concentrado.

Por eso los integrantes de su círculo pueden hacer todos los gestos de unidad que sea, pero al final va a prevalecer solo uno.

Va a ser un proceso difícil…

Sin duda. Decantar eso junto con la crisis de la economía venezolana va a ser muy complicado.

Pero es muy difícil que el que arranque de primero se sostenga, a menos que elimine cualquier posibilidad de sus adversarios, tanto dentro del propio movimiento chavista como en la oposición.

En medio de esa situación regional, ¿cómo se ve Colombia?

Bastante bien. Es de las sorpresas buenas que tiene el mundo.

Es un ejemplo de un país que parecía sumido en medio de dificultades insalvables y que ahora ha tenido progresos que todos conocen.

Queda por ver cómo se resuelven las negociaciones con las Farc y si se consigue la paz. No obstante, también es sabido que quedan tareas pendientes como las de las bandas criminales y que ciertos desafíos van a persistir.

¿Qué nos falta?

Mostrar rápidamente avances en los grandes cuellos de botella que tienen con respecto a la infraestructura, la desigualdad, la pobreza, la corrupción y la poca efectividad del sistema judicial.

¿Le sorprende que según las encuestas la mayoría de los colombianos piense que el país va por mal camino?

Una de las grandes perplejidades de quienes seguimos a Colombia es la brecha que hay entre el progreso de los últimos años y el pesimismo que reina entre sus ciudadanos.

Esto también lo hemos visto en otros países exitosos como Chile, en donde la población es muy crítica de su situación, a pesar de que los indicadores objetivos muestran lo contrario.

¿Por qué pasa eso?

Pareciera que en los países que avanzan tan rápido se generan expectativas de mejora que son imposibles de satisfacer, y eso a la vez nutre una gran desazón.

Esto no quiere decir que la gente no tenga razón en quejarse, pero si uno compara la situación de hoy con la de hace diez años o la de otros países, el cambio es inmenso. Para usar la expresión común, se trata de ver el vaso medio lleno o medio vacío.

‘La expansión de las clases medias es muy significativa’

“En el 2013 vamos a tener varias cosas muy importantes. La primera es qué va a suceder con Irán. La segunda es cómo termina la tragedia siria. La tercera es cómo maneja la nueva dirigencia china la desaceleración económica.

También debo incluir la posibilidad de una sorpresa en Europa, negativa o positiva, y lo que hace Obama que tiene un año y medio para dejar su marca y pasar a la historia bien, antes de que la llegada de la nueva temporada electoral lo deje como un ‘pato cojo’, la expresión que se usa en esos casos”.

¿La nueva dirigencia china es un interrogante?

Sobre todo para ellos mismos.

Muchos de esos dirigentes manejarán una China muy transformada que tiene necesidades cambiantes. No solo vienen nuevas caras, sino transformaciones en las estructuras de poder. Vamos a ver todo un acomodo crucial.

¿Mantiene el optimismo frente a lo que viene?

Hacer la lista de los problemas es fácil, pero hay progresos innegables en el planeta.

Existe una expansión de las clases medias que es muy significativa.

A los tiranos les está costando mucho más mantenerse en el poder. Y hay avances científicos que están transformando la vida de decenas de millones de personas de manera positiva. En resumen, estamos cada vez mejor, aunque los titulares opaquen esa realidad.
Ricardo Ávila Pinto
Director de Portafolio

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