Examen mundial 2012

Examen mundial 2012

Europa trata de superar la crisis como organización y potencia normativa. El próximo año será de pruebas para este proyecto, y vale la pena recordar que no solo Cataluña busca la independencia.

20 de diciembre 2012 , 07:13 p. m.

Fue turbulento el panorama internacional este año. El multilateralismo, a través del cual los actores buscan solucionar problemas, establecer normas y reducir sus diferencias, tuvo gran figuración.

En enero, el Foro Económico Mundial, en Davos; en marzo la Cumbre de las Américas, en Cartagena; en mayo las cumbres del G-8 y la Otán, en Chicago; en junio la conferencia de la ONU sobre el Desarrollo Sostenible, en Río de Janeiro; en septiembre el 67º periodo de sesiones de la misma Organización, en Nueva York, y en noviembre, la VI Cumbre de la Unasur en Lima.

Algunos informes finales hablan de erradicar el hambre, la pobreza y los conflictos, necesidades opacadas por los intereses y la política de poder.

El año inició con los efectos de la primavera árabe. Una región hoy volátil debido a la falta de legitimidad de los nuevos gobiernos y a la imprecisa intervención de Occidente, siendo Libia un claro ejemplo de ello.

Esto generó el espacio perfecto para el ascenso de grupos fundamentalistas que, desde el poder (Hermandad Musulmana) o la clandestinidad (Al Qaeda), promueven un profundo sentimiento antioccidental.

Basta con analizar la crítica situación en Túnez y Egipto, actores cardinales para el equilibrio del Magreb y la región mediterránea.

El caso sirio es punto aparte.

Ha evidenciado la incapacidad de la ONU y su Consejo de Seguridad para resolver las crisis humanitarias a tiempo. El poder de veto de los miembros permanentes (EE. UU., Gran Bretaña, Francia, Rusia y China) representa un juego macabro y anacrónico que levanta quejas ante la opinión pública mundial.

A pesar de los esfuerzos de Ban Ki-moon y sus enviados especiales Koffi Annan y ahora Lakhdar Brahimi, todo parece infructuoso, no se logra el cese al fuego entre el régimen de Bashar Al-Assad y los rebeldes, mientras que los civiles continúan en medio de un grotesco baño de sangre, a tal punto que se especula sobre el posible uso de armas químicas por parte del Gobierno (las imágenes de Homs recuerdan la sufrida Sarajevo de la década de 1990).

Vale la pena recordar que la Franja de Gaza también vive su propio apocalipsis. La arrasadora operación Pilar Defensivo ocasionó varios muertos inocentes, y luego de la débil tregua, Israel ha iniciado la construcción de una gran colonia en los territorios ocupados, lo que fracturará, aún más, a Cisjordania.

De nuevo sale a flote el martirio del pueblo palestino, víctima de la fuerza desmedida de Israel y la inacción de Occidente. Los israelíes, en menor proporción, son martirizados por los cohetes patrocinados por Hamás.

Lo que allí se vive -literalmente- es un ejemplo de colonialismo y limpieza étnica a inicios del siglo XXI.

Es preocupante la compra de tierras africanas por parte de China. Especialmente apetecida es la zona ecuatorial por sus recursos y su clima. En poco tiempo se explotará con alta tecnología el agro, lo que paradójicamente no menguará el hambre de la población. En otras regiones continúa el maldito cóctel de recursos infinitos, corrupción e intervención extranjera.

Es el caso actual de la República Democrática del Congo, en donde se mezclan estos componentes, y las cifras de muertes y desplazamiento traen a la memoria el genocidio en Ruanda de 1994, actualmente funesto el legado que deja la guerrilla del M23 en la región de los Kivus.

Europa, por su parte, trata de superar la crisis como organización y potencia normativa.

El próximo año será de pruebas para este proyecto, y vale la pena recordar que no solo Cataluña busca la independencia.

Este espíritu podría crecer en otras regiones no tan conocidas como Åland, Banat, Ingria y Karelia.

En nuestro hemisferio, la reelección de Obama estuvo marcada por el peso que latinos y otras minorías ejercen en el híbrido panorama electoral estadounidense.

Asimismo, fue evidente la pérdida de influencia de la Organización de Estados Americanos y el viejo multilateralismo que encarna. Al menos en la VI Cumbre de las Américas, y con un Obama interesado en la región, se habló del fracaso de la política contra las drogas, tema que se mueve entre iniciativas nacionales y la incapacidad de concertar una política regional y global adecuada.

Lo mismo ocurre con la discusión sobre el estatus político de Cuba. La Unasur y la Celac tienen como desafío consolidarse para atender con urgencia asuntos vitales de seguridad y desarrollo.

Más que predicciones, la única certeza para el próximo año será la continua y cambiante tensión entre intereses de los actores globales.

Fabio Sánchez Cabarcas

Redintercol - Universidad Sergio Arboleda.

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