Savater, jóvenes y ética

Savater, jóvenes y ética

En política, la opinión de los jóvenes suele ser minimizada.

12 de diciembre 2012 , 11:14 p. m.

Caer en la actitud de mirar las reflexiones de la juventud por encima del hombro es un gran error para la sociedad, sobre todo cuando detrás de sus percepciones se encuentran valores que serán transmitidos de una generación a otra. 

Si se mira la última gran encuesta realizada por Ipsos, en Colombia, se aprecia en el grupo de edad entre 18 y 24 años, que el 55 por ciento acepta las negociaciones de paz, pero el 56 por ciento desea que la ofensiva militar se mantenga hasta lograr un acuerdo.

En este mismo grupo, el 58 por ciento está en desacuerdo con el matrimonio de parejas del mismo sexo, el 76 por ciento rechaza la legalización de la droga y el 59 por ciento no aprueba la eutanasia. 

Entrar en un diálogo constructivo, respetuoso y sincero con la juventud sobre estos temas es necesario y urgente para edificar los principios éticos que distinguirán a la sociedad colombiana en las próximas décadas. Hacerlo es un deber que no es exclusivo de los políticos, sino también de los intelectuales, los educadores y los padres de familia, pues es imperativo que las percepciones juveniles sean contrastadas y cuestionadas, para evitar que se tornen en prejuicios. Fernando Savater se ha propuesto dar el ejemplo con su libro ‘Ética de Urgencia’, en el cual responde a los interrogantes de sus propios alumnos. La libertad, la justicia, la educación, la verdad y la democracia son algunos de los temas abordados sin pelos en la lengua. 

Savater responde con claridad frente al terrorismo, que no hay otra manera de derrotar esa mafia que el sometimiento a la ley y que son los tribunales los únicos que pueden juzgar su arrepentimiento. El debate sobre la igualdad también es importante y necesario. En el intercambio de ideas, sobresale el deber de construir sociedades, en las que la tolerancia y el respeto frente a la diversidad sean la base del orden comunitario. 

La encuesta en Colombia nos demuestra que la juventud quiere la paz, pero con imperio de la ley. También indica que la juventud rechaza la droga y la incertidumbre de experimentar rutas nebulosas. Pero el testimonio juvenil nos obliga como sociedad a construir más tolerancia frente a los derechos de las parejas del mismo sexo y a las condiciones en las cuales el aborto y la eutanasia deben tener viabilidad legal.

Ojalá el ejemplo de Savater inspire a que nuestras mejores mentes dialoguen y construyan argumentos con los jóvenes. Es en el debate sano y no en los salones de los poderes públicos donde se forman los valores de las sociedades. Los políticos por su parte, deben ser, ante todo, pedagogos y no demagogos. La diferencia está en escuchar y persuadir, y no en complacer con falsas promesas. 
IVÁN DUQUE MÁRQUEZ
ANALISTA
ivanduquemarquez@gmail.com

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