¿Dónde podemos buscar la competitividad?

¿Dónde podemos buscar la competitividad?

En un entorno globalizado como el de hoy, Colombia está llamada a alinearse con los conceptos internacionales de competitividad.

04 de julio 2012 , 07:50 p.m.

Hace días recibí un newsletter del CIPS (Chartered Institute of Purchasing & Supply) con un artículo, que traducido se titulaba ‘Abastecimiento ayuda a Volkswagen a obtener €1,1 billones en ahorros’.

Su contenido lleva a reflexionar sobre la competitividad de nuestro país ahora que los TLC están latentes y sobre qué estamos haciendo para lograrla.

De la publicación llama, particularmente, la atención lo siguiente:

* “La ensambladora automotriz (…) reportó un incremento en su utilidad operacional de más del 50 por ciento, a €11,3 billones (… ingresos récord de €159,3 billones).

Clave para este fuerte desempeño fueron los €1,1 billones en ahorros, principalmente obtenidos por abastecimiento”.

* “Una mejora en los costos de los productos, debido primordialmente a la optimización de las actividades de suministro, tuvo de nuevo un efecto positivo en las utilidades operacionales, dijo el presidente financiero Hans Dieter Pötsch”.

Aunque el caso es particular de la industria automotriz, el concepto central es la relación costo-beneficio: el 1 por ciento en eficiencia en compras puede representar hasta un 50 por ciento de incremento en utilidades. Pero esto difícilmente se puede obtener si la función estratégica de compras no se considera como tal, no se profesionaliza ni se consolida en la industria una verdadera cultura de abastecimiento estratégico.

Enfatizo el término estratégico, porque hay un falso concepto respecto a que las áreas de compras están únicamente para ahorrar. Por supuesto, es parte de su esencia, pero el ahorro debe verse no solo como reducción de costos puntuales, sino también en función de optimizar el abastecimiento en todo sentido, a futuro.

Existen proyectos de abastecimiento estratégico en los que el ahorro ha sido cero, pero cuya estrategia está enfocada en aseguramiento de suministro, calidad y/o servicio, dependiendo del enfoque de las compañías.

Lejos están los días en que el suministro se trataba como compra spot, y la razón es sencilla: las metas de las compañías se proyectan en el futuro, lo cual implica que todas las áreas (incluyendo abastecimiento/compras) deben estar alineadas con la estrategia general futura. Y es aquí donde se involucra el concepto de competitividad.

¿Contra quién vamos a competir?, ¿en términos de qué: ¿precio o valor? ¿Queremos competir en calidad, oportunidad, servicio, innovación o un mix de los anteriores?

En definitiva, en un entorno globalizado como el de hoy, Colombia está llamada a alinearse con los conceptos internacionales de competitividad, dándole más relevancia a las áreas de compras, entrenándolas y profesionalizándolas como lo hacen los países desarrollados, toda vez que el valor agregado que generan es un factor clave en la competitividad de las empresas y, por ende, del país. Si todos los años se presupuesta mejoramiento en ventas, mercadeo, ¿cómo no invertir en el área que genera un impacto directo en las utilidades?

A pesar de la retórica sobre las relaciones con proveedores y la creciente importancia de buscar mayor competitividad, muy pocos presidentes de organizaciones están seguros de estar recibiendo el máximo beneficio de sus proveedores.

Sin un conocimiento claro sobre los costos, precios y dinámicas reales del mercado de suministro, la relación con los proveedores no podrá consolidar las mejores oportunidades para crear valor cooperativo.

En el peor de los casos, la empresa que no tenga personal que entienda de abastecimiento estratégico, puede estar dejando dinero ‘sobre la mesa’ en las negociaciones.

Al igual que un plan de negocios, una buena estrategia de abastecimiento implica un buen entendimiento de la economía y las dinámicas de la industria, y cuantificar los ingresos potenciales que puede generar esta área presenta una razón más que convincente para invertir en ella.

Peter Drucker identificó un momento coyuntural como el actual, en The Changing Face Of The Executive: “no hay mayor potencial en los negocios para beneficiarse de la interdependencia, como entre las empresas y sus proveedores.

Esta es la frontera más grande donde todavía se pueden desarrollar ventajas competitivas, y en ningún otro lugar ha sido tan desaprovechada”.

Un ejemplo claro de visión estratégica en este sentido es el caso de Aeroméxico, en el cual, a pocos días de implementado su proceso de abastecimiento estratégico, se dio luz verde a 15 iniciativas de alto impacto (desarrolladas en el 2008 y 2009), lo cual excedió las expectativas en beneficios financieros, de procesos y de servicio (resultados en el 2010).

En resumen, “la esperada evolución de compras ha comenzado y hace de este proceso uno de los más robustos y con mayor aceptación dentro de la dinámica corporativa” dijo Miguel Uribe, Supply Chain VP. Resultado: luego de reportar pérdidas por $1.523 millones en el 2008 y $1.093 millones en 2009, en el 2010 registró una ganancia de $2.704 millones.

Las eficiencias logradas en los últimos años han ayudado a Aeroméxico a ubicarse entre las aerolíneas más rentables y competitivas del mundo. ¿Le apostamos a la competitividad?

Douglas Regueros

Consultor en Abastecimiento Estratégico. 

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