Solidaridad, virtud escasa entre los colombianos

Solidaridad, virtud escasa entre los colombianos

La postura del Gobierno de no apoyar la candidatura de Jose Antonio Ocampo a la presidencia del Banco Mundial ha dado lugar a una reacción impresionante entre los académicos más importantes del mundo.

10 de abril 2012 , 07:17 p.m.

Los colombianos somos muy solidarios cuando su expresión no significa ningún riesgo o costo personal. Ante una tragedia (terremoto, invierno, Armero), medio país sale a regalar ropa vieja y alimentos, e incluso compra algunas cosas para ayudar a los damnificados, que generalmente son muy pobres.

Entonces, todo el mundo aplaude la generosidad del pueblo.

No obstante, cuando la solidaridad implica un riesgo que divisa un costo personal, hasta ahí llega esta virtud.

Esta actitud es aún más evidente cuando se trata del tema profesional. Una prueba de ello se observa cuando se vive en el exterior. Con honrosas excepciones, generalmente, cuando un colombiano llega a una altísima posición internacional, lo normal es que, por lo menos, no nombre a sus coterráneos, cuando no los saca.

Néstor Humberto Martínez mencionaba que cuando Enrique Iglesias era presidente del BID, había cinco gerentes colombianos, y ahora que está Luis Alberto Moreno, aparentemente no hay ni uno.

En esto nos diferenciamos de los brasileños, por ejemplo, que son mucho más cercanos entre sí, se apoyan más cuando viven fuera y mantienen esos lazos de solidaridad, inclusive en el campo profesional.

Es evidente que cualquier tipo de campaña que promocione a alguien, bien en la política, en la academia y más aún, en un cargo internacional con tanto poder y tantos recursos, despierta muchas pasiones, pero, además, lleva a que muchos ‘pelen el cobre’.

Esto ha sucedido con algunos economistas colombianos a raíz de la postulación de José Antonio Ocampo a la presidencia del Banco Mundial, campaña que, generosamente, Alejandro Gaviria señala en El Espectador como “una candidatura histórica”.

Sin entrar en los detalles de la controvertida postura del Gobierno colombiano, calificada por Guillermo Perry en la coletilla de su artículo en El Tiempo como “se le fueron las luces al Gobierno”, es interesante observar lo que ha sucedido con algunos de nuestros colegas.

No se trata de que nadie sea profeta en su tierra, pero hay que reconocer que en Colombia hay una sensación generalizada de molestia por el manejo que el Gobierno le ha dado a esta candidatura.

No es sino leer a María Isabel Rueda entre muchos, así como lo que han dicho Caracol en Hora 20, RCN, Radio Nacional y Noticias Uno, para mencionar algunos medios.

Sin embargo, lo que ha quedado en evidencia en esta campaña es: primero, que el modelo económico del Gobierno colombiano es más ortodoxo que ninguno otro en América Latina, aunque tiene un poco de corazón puesto por el mismo presidente Santos.

Segundo, que mientras los economistas chilenos considerados ortodoxos, pero con mucho más contenido social, no dudaron en apoyar la candidatura de Ocampo por su hoja de vida, los colombianos de esa escuela le sacaron el bulto a la carta que los otros 50 economistas nacionales le enviamos al presidente Santos, para que reconsidere su posición.

Por fortuna, miembros de facultades de economía de los Andes, el Rosario, la Tadeo Lozano, el Externado, el Valle, la Nacional, la del Atlántico, del Norte y la Tecnológica de Bolívar, sí han apoyado decididamente esta candidatura.

Por suerte, y para sorpresa de muchos, la gran noticia es que esta incomprensible postura del Gobierno ha dado lugar a una reacción impresionante entre los académicos más importantes del mundo, quienes, por iniciativa propia, circulan en este momento una carta, que se mueve a la velocidad de la luz, apoyando y promoviendo la candidatura de Ocampo.

Sin la menor duda, al paso que van, terminarán con más de ciento cincuenta firmas de los más prestantes economistas del mundo, incluyendo chinos, europeos, americanos y latinoamericanos.

Es más, al revisar lo que va de esa lista internacional, es evidente que académicos de fama mundial de todas las tendencias, inclusive de derecha, están apoyando esta candidatura por considerar que nuestro colega tiene la mejor trayectoria, la mejor hoja de vida y la mayor experiencia entre los tres candidatos que están compitiendo por la posición.

¿Cómo es posible que el mundo entero vea a Ocampo como el más adecuado y mejor preparado para manejar el Banco Mundial y el Gobierno colombiano no? En este momento, no es absurdo decir que José Antonio se ha convertido no solo en el candidato de los países emergentes sino en el candidato de los economistas del mundo.

Qué gran honor para los colombianos, todos, aunque ahora sí sea evidente que dentro de los economistas colombianos, la solidaridad profesional está subordinada a la ideología.

Cecilia López Montaño

Exministra y exsenadora 

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