Muerte de Jesús sigue siendo causa de estudio

Muerte de Jesús sigue siendo causa de estudio

Historiadores y teólogos han revaluado hechos de su vida.

03 de abril 2012 , 08:36 p.m.

Hay muchos mitos sobre la vida y muerte de Jesús, que cristólogos e historiadores han desmontado con sus últimos estudios.

Uno de ellos, por ejemplo, dice que murió a los 33 años, pero lo más probable es que tuviera 36, 39 e incluso 42 años cuando expiró en la Cruz.

Los evangelios oficiales de Marcos, Lucas, Mateo y Juan, los evangelios apócrifos, las cartas de San Pablo -cronológicamente, el primer documento sobre la vida de Jesús-, la labor del historiador Flavio Josefo o los papiros del Mar Muerto, son algunos de los textos que se pueden investigar para componer ese rompecabezas entre el mito y la historia que conforma la vida de Cristo.

Llevan años encajando esas piezas el catedrático de Filología Griega, Antonio Piñero, que ha escrito el libro Ciudadano Jesús y quien considera al mesías del cristianismo “un hombre corriente y moliente, aunque tuviera madera de héroe”.

Y, por otra parte, el psiquiatra forense José Cabrera, autor de CSI: Jesucristo, texto en el que analiza con bisturí científico la muerte en la cruz.

A pesar de que siempre se ha aceptado que Jesús fue crucificado a los 33 años, históricamente se sabe que no es así.

Por un lado, la primera paradoja se establece en el hecho de que Jesucristo nació, curiosamente, en el año 6 anterior a su propia era, ya que Herodes el Grande, el rey de Judea durante el nacimiento de Cristo, murió en el 4 a.C.

Por otro lado, Poncio Pilatos, quien ordenó su ejecución, fue prefecto de Judea entre el 29 y el 37 d.C, años en los que el único viernes de Pascua con luna llena fue el 7 del abril del año 30 –por lo que moriría con 36 años– o el 7 de abril del año 33 –con 39–.

En cualquier caso, “un hombre a esa edad, en esa época, era maduro, con 40 años ya era un abuelo”, explica Cabrera, por lo que hay que desestimar el aspecto juvenil de Jesús que muestra la iconografía cristiana.

La festividad de la muerte de Jesucristo es, desde siempre, el Viernes Santo, pero Piñero discrepa.

“Es más probable que Jesús fuera crucificado el jueves, por la sencilla razón de que si fue crucificado a las 3 de la tarde del viernes, habría muerto ya caída la tarde. Eso para los judíos es el nuevo día, es decir, el sábado (Shabbat), día de descanso, en el que no se puede realizar una crucifixión”, argumenta.

Otra pregunta frecuente es si Jesús cargó o no con la cruz hasta el monte Gólgota. “En el suplicio de la cruz, la ley romana obligaba a que cargara con el travesaño hasta el patíbulo. El vertical estaba ya clavado en el sitio, porque una cruz entera podía pesar unos 100 kilogramos, imposible de llevar por una sola persona”, explica Cabrera.

La corona de espinas, prosigue el forense, no era tal, sino un casco completo. Lo que sí era real es el vestuario.

“Como cualquier otro crucificado, Cristo no llevaba nada de ropa salvo una especie de lienzo que le cubría el aparato sexual por pudor. Los ropajes hacen más difícil clavarle, pero no tiene nada que ver con ninguna tradición”.

Luego de su muerte, según Piñero, “Mateo, Marcos y Lucas dicen que Jesús es bajado de la cruz por un personaje que aparece en ese momento”, José de Arimatea, uno de los ancianos del Sanedrín (el consejo que le juzgó), discípulo oculto de Jesús, quien lo entierra “en un sepulcro de piedra en las afueras de Jerusalén”.

La Historia, en cambio, se decanta por otra versión. “Jesús murió el día anterior a la celebración de la Pascua, por lo que las autoridades judías no querían de ninguna manera que los cadáveres quedaran allí.

De ahí que ellos mismos lo bajaran de la cruz y lo enterraran en una fosa común”.

Al especialista cabe preguntarle por qué mataron a Jesús y responde: “La versión tradicional (la de los Evangelios) consiste en eliminar de toda culpabilidad a Roma en esta muerte, y achacarla a problemas internos y religiosos dentro del judaísmo”, asegura Piñero en su libro.

Pero hay otra versión que “entiende que Jesús fue condenado a muerte por los romanos como pretendiente mesiánico, como individuo políticamente peligroso en cuanto que, al proclamarse mesías-rey, podría provocar de inmediato un motín contra las fuerzas de ocupación romanas”.

Por su parte, Cabrera dice que “era un hombre muy peligroso para mucha gente. Tanto los juicios del Sanedrín como la condena del propio Pilatos se saltaron todas las leyes, tanto judías como romanas”.

LA TORTURA LLEVÓ FINALMENTE A LA MUERTE A JESUCRISTO

Sobre la resurrección de Jesús unos y otros se lavan las manos, al estilo de Pilatos. Cabrera, el médico forense, revela que “la causa última de su muerte fue un fracaso cardiorrespiratorio por pérdida de sangre, ya que el corazón no puede latir por falta de esta y se produce asfixia el estar colgado”.

Y Piñero, con la Historia y los hechos en la mano, reconoce que no se puede “demostrar si resucitó o no, es una cuestión de fe. Nosotros estudiamos cada elemento de la muerte y tortura de Jesús, y el ambiente que acabó matándole”.

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