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Banca de desarrollo y cambio climático

Banca de desarrollo y cambio climático

Muchas instituciones financieras de economías emergentes se dan cuenta de que el cambio climático es

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
21 de noviembre 2010 , 09:48 p. m.

La lucha contra el cambio climático es considerada unos de los grandes desafíos de nuestra era y una herencia que no deseamos dejar a las generaciones futuras. En el escenario global en el que nos desenvolvemos, este fenómeno ha tomado un papel protagónico, y los temas de mitigación y adaptación forman ahora parte integral de la agenda para el desarrollo sostenible.


De acuerdo con el estudio realizado por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, las necesidades netas de financiamiento para mitigación del cambio climático serán en el 2030 alrededor de 0,3 a 0,5 por ciento del PIB global y entre 1,1 a 1,7 por ciento del monto de inversiones.


Según la Cepal, para América Latina y el Caribe este fenómeno implicaría costos en el orden de 300 mil millones de dólares en el 2025. Ante este panorama, es importante identificar nuevos y novedosos mecanismos financieros para la lucha efectiva contra el cambio climático.


En septiembre del 2009, la empresa alemana Ceres, especializada en certificaciones de estándares ambientales, realizó una encuesta sobre cambio climático a la que respondieron entidades financieras de economías emergentes. Los resultados mostraron que el 66 por ciento de los bancos comerciales en regiones en vía de desarrollo aceptan que el cambio climático tiene y tendrá impacto en sus negocios.


Sin embargo, los bancos son conscientes de los impactos de este fenómeno por el lado de la identificación de riesgos. Ellos perciben e incorporan en sus análisis los crecientes riesgos de, por ejemplo, aumento de las sequías y las inundaciones. No obstante, sus inversiones en proyectos en los mercados de carbono, energía sostenible y eficiencia energética son todavía reducidas.


La conclusión de este sondeo es que muchas instituciones financieras de economías emergentes se dan cuenta de que el cambio climático es un problema, pero sus respuestas, hasta el momento, sólo tocan la superficie de lo que se necesita y de lo que potencialmente se puede hacer.


En el contexto de la globalización y de la facilidad de movimiento de capitales entre regiones, es una prioridad para nuestros países diferenciarnos, convirtiéndonos en un foco de atracción de capital. Igualmente, estos requieren identificar nuevas formas y fuentes de financiamiento, así como aprovechar oportunidades de negocios asociadas al desarrollo de proyectos de mitigación de los efectos del cambio climático y a la promoción de la sostenibilidad ambiental.


Este tema cobra mayor relevancia cuando los grupos de inversionistas interesados en temas ambientales, al igual que las ONG internacionales, miran cada vez con mayor atención las prácticas de sostenibilidad de los bancos y las empresas en los mercados emergentes.


Este esfuerzo supone una oportunidad para los países que estén decididos y preparados a realizar acciones rápidas que les permitan abrir nuevos mercados y posicionarse en los ya establecidos.


Es aquí donde los bancos de desarrollo de la región están posicionados estratégicamente para superar las fallas de mercado que enfrenta el sector privado desde el punto de vista de acceso a financiamiento. Para tales efectos, la gran mayoría de dichas instituciones tienen acceso no sólo a fuentes de fondeo de mediano y largo plazo a tasas atractivas, sino también a fondos de asistencia técnica asociada al financiamiento.


Por estas consideraciones, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Bancóldex y la Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo (Alide), han unido esfuerzos para promover el diálogo sobre nuevas formas de inversión en proyectos de reducción de emisiones, ampliando la participación del sector financiero en la mitigación de este fenómeno.


Con este objetivo, la semana pasada se realizaron dos seminarios en Bogotá, donde expertos, académicos y representantes de la banca comercial y de desarrollo colombiana y latinoamericana, discutieron sobre cómo el sector financiero puede apoyar proyectos encaminados hacia la reducción de los efectos del calentamiento global.


En julio del presente año, en el contexto del Noveno Incremento General de Capital del BID, se acordó que el cambio climático, la energía renovable y sostenible, y la sostenibilidad ambiental serán uno de los ejes principales del apoyo del BID a América Latina y el Caribe.


Así, el Banco se ha comprometido a incrementar el volumen de sus operaciones en estas áreas, de 5 por ciento (promedio del periodo 2005-2009) hasta 25 por ciento en el 2015. La nueva capacidad financiera del BID, sus recientes reformas internas y su conocimiento sectorial garantizarán que la institución pueda cumplir este mandato con los países de nuestra región.

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