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El dilema, ¿'Laissez-Faire'? vs. ¡'Fair play'!

El dilema, ¿'Laissez-Faire'? vs. ¡'Fair play'!

La tensión cambiaria puede ocasionar una escalada de represalias, imponiendo aranceles para compensa

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
11 de noviembre 2010 , 02:27 a. m.

Prisioneros del juego neoliberal, estamos en un casino de predación, pues los grandes bloques contravienen las reglas, e incluso traicionan a sus socios, con la negligencia y complicidad de los órganos de arbitraje y las entidades multilaterales.


Desgastaron el ambiente y no destacan incentivos para concertar y cooperar, condiciones necesarias -aunque no suficientes- para estabilizar y recuperar la dinámica y sostenibilidad económica. Como sea, todos somos perdedores; los ciudadanos pagamos los platos rotos, las instituciones desdoradas por despotismo y corrupción, los líderes y sus promesas olvidadas, e incluso el propio modelo parece extinguirse con la confianza residual.


Para colmo de males, la procacidad de los jugadores que ostentan liderazgo ha dilatado las reformas, mientras desvían la atención de sus problemas internos, transfiriendo la presión a China para evitar una 'guerra comercial'.


Ante ojos desprevenidos, esta declaración podría parecer justa; sin embargo, resulta temeraria y descarada, si consideramos antecedentes y motivaciones. Recordemos, por ejemplo, que ha sido la oposición que los países desarrollados han impuesto contra la eliminación de los subsidios a sus productos agrícolas el hecho que ha frustrado la Ronda de Doha, una barrera de entrada y crecimiento.


En una actitud ambivalente, no se coordinaron esfuerzos cuando había margen de error, y ahora pretenden indulto sin penitencia; por el contrario, refuerzan sus posiciones proteccionistas con medidas como el Buy American o 'empleos británicos para trabajadores británicos'.


No cabe duda de que estas medidas polarizan; pero hay otras locales que, contra intuitivamente, debilitan sus posiciones relativas, como la flexibilización cuantitativa, que ha inundado de liquidez los mercados, mientras China recicla bonos del Tesoro y acumula reservas internacionales consolidándose como el mayor acreedor de Estados Unidos.


Todo esto, mientras el Partido Comunista mantiene el control artificial del yuan para estimular sus exportaciones, sustentar su crecimiento, y acelerar la transformación de los patrones del desarrollo económico del país. Con este marco, es difícil que acepten liberar el cambio en su contra.


Pero la incomodidad no termina ahí, pues la tensión cambiaria puede ocasionar una escalada de represalias, imponiendo aranceles para compensar la infravaloración.


Esto puede traer como consecuencia la depresión de los volúmenes mundiales de comercio, y el regreso al bipolarismo; perdido el accountability y trastornado el liderazgo del G-20, si los países excluidos imitan el mal ejemplo de estos patrones podemos perdernos por el camino de la anarquía, en un momento en el que la incertidumbre y las interdependencias existentes dificultan la coordinación de soluciones unilaterales y requieren la conciliación de una perspectiva universal.


PS. Presidente Santos, la situación del G-20 es análoga a la de nuestra región; celebro su esfuerzo diplomático, pero con esos nuevos mejores amigos, ¿para qué enemigos?

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