Recuperar el camino de la democracia

Recuperar el camino de la democracia

A algunos nos gustaría creer que el año entrante triunfará el proyecto de 'DEMOCRACIA', con mayúscul

09 de diciembre 2009 , 11:10 p.m.

El año 2010 se convertirá en un punto de corte para el futuro de Colombia. De una parte, nuestro país podrá orientarse hacia un esquema de extrema derecha, con un Congreso mayoritario que permita romper definitivamente la institucionalidad y el equilibrio de poderes, o por el contrario, podrá recuperar en parte los equilibrios si lo que ocurre es el triunfo de una coalición de centro izquierda que permita mantener un balance entre el ejecutivo y la oposición. La pregunta más allá de lo que pase con la Presidencia de la República es qué pasará con el legislativo.


Si se ratifica el triunfo que tuvo en las pasadas elecciones un Congreso, profundamente penetrado por la 'parapolítica', que significó la legalización del control en las regiones de aquellos que patrocinaron la barbarie, el desplazamiento, la contrarreforma agraria, la corrupción y el control de las instituciones, la exclusiva seguridad al inversionista y no a la sociedad en su conjunto, el bilateralismo con Estados Unidos y el continuo alejamiento con el resto de América y el mundo; el futuro será esquivo al desarrollo y a una verdadera democracia.


Si se produce un cambio y la coalición mayoritaria es la de aquellos que consideran necesaria una profunda reestructuración en la política agropecuaria, orientada a solucionar los graves problemas del campo, a restituir las tierras a los despojados, a financiar su desarrollo, a evitar que el asistencialismo sustituya la dignidad del empleo y el trabajo, a recuperar el equilibrio en los poderes públicos y a promover una política externa multilateral; habremos escogido un camino realmente democrático.


La respuesta a esa dicotomía es en teoría relativamente sencilla. O se sigue en el camino de la 'Seguridad Democrática', sin verdadera seguridad y ninguna democracia, o se plantea la 'democracia con seguridad', entendiendo que la democracia es seguridad en su sentido más amplio: respeto a los derechos de la sociedad en su conjunto, y no solamente a unos pocos, y seguridad ciudadana ejercida exclusivamente por las instituciones sin atajos de alianzas con fuerzas oscuras en el campo, en las regiones o las ciudades.


O, por otra parte, se opone a la estrategia de la 'seguridad inversionista', exclusiva de unos pocos privilegiados, y se promueve la 'seguridad integral', que permita que los beneficios de la inversión se equilibren con los de la sociedad, para pasar a un Estado de derecho donde el balance sea el de dotar de 'seguridad integral', jurídica y social, a todos; o seguiremos en el esquema de satisfacción para los más ricos y aumento de la pobreza e indigencia para los más necesitados.


Por último, 'la cohesión social' implica esencialmente inclusión social. El modelo de este Gobierno es esencialmente de 'exclusión' y así es imposible lograr la cohesión. Por eso, la alternativa es plantear la 'inclusión social para llegar a la cohesión'.


A algunos nos gustaría creer que el año entrante triunfará el proyecto de 'DEMOCRACIA', con mayúsculas, y 'seguridad integral', que conduzca a la inclusión y a la cohesión social. Eso es un proyecto de país y no de unos pocos. Es un proyecto de la democracia y no de la autocracia. Es un proyecto de fortalecer las instituciones y no el caudillismo. Otra vez: 'soñar no cuesta nada'.



dgumanam@unal.edu.co

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