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Secretario del Tesoro de EE. UU. critica ‘juicio’ de S&P

Secretario del Tesoro de EE. UU. critica ‘juicio’ de S&P

Por su parte, S&P advirtió sobre posibilidad de volver a bajar la nota, si empeoran las condiciones.

Como un ‘terrible error de juicio de S&P’ calificó Timothy Geithner la decisión de bajarle la nota a la deuda de Estados Unidos por primera vez en su historia.

Sus comentarios se produjeron ante el creciente suspenso sobre el impacto que tendrá en el mundo financiero la medida de S&P, tomada el viernes pasado una vez cerrados los mercados.

Geithner no comparte la visión de S&P sobre la profunda división en Washington en lo que respecta a la política fiscal, al decir que "nuestro país es mucho más fuerte que Washington". "Tenemos una economía muy resistente. Somos un país muy fuerte y tengo enorme confianza en la capacidad básica de regeneración de la economía estadounidense y del pueblo estadounidense", dijo.

Más temprano, la Casa Blanca anunció que Geithner permanecería en su cargo luego de que algunos republicanos pidieran su renuncia ante la decisión de S&P.

De otro lado, no se espera "demasiado impacto" en los mercados bursátiles en Asia tras anuncio de S&P de que volvería a rebajar la calificación de EE. UU. si no toma medidas para aliviar el tema de la deuda.

El director general de S&P, John Chambers, dijo a la cadena televisiva ABC que la agencia de notación podría realizar una segunda degradación de la deuda soberana de EE. UU. en los próximos 6 a 24 meses si empeora la situación fiscal del país.

Chambers explicó que para que Estados Unidos recupere su crédito estelar, las autoridades deben tomar medidas para mejorar la estabilidad de la dinámica de la deuda y buscar un mayor consenso político.

También señaló, por ejemplo, que una comisión fiscal bipartidista creada por la administración del presidente Barack Obama el año pasado "hizo muchas recomendaciones prudentes" para reducir la deuda nacional, incluyendo un recorte de gastos y un incremento de ingresos, en una proporción de tres a uno. "Es una lástima que a esas recomendaciones no se les dio seguimiento", dijo.

La empresa rebajó el viernes pasado, por primera vez en la historia, la calificación de la deuda de EE. UU. de AAA, la máxima posible, a AA+, porque consideró que el plan promulgado el martes pasado para reducir el déficit en 10 años "se quedaba corto" de las reformas fiscales requeridas.

Su decisión ahora hace temer un aumento de los intereses en una amplia gama de préstamos para el Gobierno federal, los Gobiernos estatales, empresas y consumidores. Por su parte, en declaraciones a la cadena televisiva Fox, el jefe global de S&P, David Beers, culpó tanto al Congreso como al Gobierno de Obama por las trabas para lograr un consenso sobre la política fiscal.

No obstante, Beers afirmó que no espera "demasiado impacto financiero" o en los mercados asiáticos cuando abran el lunes en sus respectivos horarios. En lo que respecta a los mercados, "es importante darle perspectiva a los televidentes" porque lo que más preocupa a los mercados es "la percepción global de que la economía mundial podría estar ralentizando", explicó Beers.

Ya el viernes pasado, Beers había indicado que los mercados estaban reaccionando "a muchos factores, no sólo a la decisión de S&P". Beers reiteró la postura de su agencia de que EE. UU. debe poner en marcha reformas a sus programas de bienestar social, "porque son el principal componente del gasto público, y son la parte donde las presiones (fiscales) son mayores".

Ambos analistas acudieron a los programas de televisión estadounidenses para justificar su decisión, frente a acusaciones de que tuvo motivaciones políticas.

Mientras tanto, el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, vaticinó que la bolsa continuará a la baja tras la decisión de S&P. Greenspan dijo en una entrevista con la cadena televisiva NBC que, a su juicio, tomará algún tiempo para que los mercados toquen fondo.

Si bien reconoció que la degradación de la deuda ha tenido un efecto sicológico en el país, Greenspan insistió en que esa decisión no pone en riesgo las inversiones en Estados Unidos y que el país podrá cumplir con sus obligaciones fiscales.

CONSUELO EN EL BANCO CENTRAL

El comité de política monetaria de la Reserva Federal (FED) se reunirá el martes para buscar alivio.

La reunión se realizará en un momento en el que los inversionistas buscan en el banco central de Estados Unidos algo de consuelo después de una serie de desengaños para la primera economía mundial.

La tarea será delicada para la FED. El comunicado que se espera para el martes a las 2.15 p.m., hora local, debería levantar la moral de los inversionistas y los empresarios, eligiendo los términos que sean aceptables para los enemigos de la inflación.

La decisión adoptada el viernes por la agencia calificadora Standard and Poor's de privar a Estados Unidos de su nota óptima note ‘AAA’ complicó más la tarea y provocó incertidumbre en los mercados financieros.

En sus escasas apariciones públicas de las tres últimas semanas, los dirigentes de la FED han enviado señales que apuntan a un mantenimiento, al final de esta reunión, de la política monetaria actual: tasa de interés directriz cercana a cero y estabilidad del apoyo en liquidez a la economía. ‘Wait and see’ (‘esperar y ver’).

Así resumía la situación a finales de julio el presidente de la FED de Atlanta, Dennis Lockhart, un claro centrista del comité de política monetaria. El presidente de la FED, Ben Bernanke, el hombre que le da el impulso, no ha dicho nada desde mediados de julio.

En ese entonces, se manifestaba dispuesto tanto a reaccionar frente a un empeoramiento de la coyuntura económica como a un empuje inflacionario. "Debemos tener todas las opciones sobre la mesa. No sabemos hacia dónde va la economía", explicaba a los congresistas.

Desde entonces, la economía se ha mostrado más débil de lo que se hubiera creído. El Gobierno publicó a finales del mes pasado cifras que mostraban que el crecimiento había caído por debajo del 1 por ciento a tasa anual en el primer semestre.

las mediciones de la actividad económica en julio confirmaron globalmente este descenso. Según Tony Fratto, consultor económico de Hamilton Place Strategies, "Dada la catarata de indicadores económicos débiles, se puede esperar que el comité de política monetaria discuta al menos sobre un nuevo ciclo de flexibilización cuantitativa", es decir, una inyección de liquidez en el sistema financiero.

Tradicionalmente, el contenido de este tipo de discusiones no aparece en el comunicado final. Entre los 10 miembros votantes del comité, dos son enemigos declarados de la idea de nuevas medidas de reactivación monetaria: Richard Fisher (Dallas) y Charles Plosser (Filadelfia).

Un tercero se dice enfocado en la inflación: Narayana Kocherlakota (Minneapolis). Estos partidarios de la política de espera deberá sentirse reconfortados por las últimas cifras del desempleo, en baja en julio (a 9,1 por ciento), y de la inflación, superior al objetivo de la Fed si se tienen en cuenta la energía y la alimentación (2,6 por ciento), pero más razonables si se los excluye (1,3 por ciento).

Si no quiere modificar su política, la Reserva Federal tiene otras posibilidades. Joel Naroff, de Naroff Economic Advisors, asegura que podría declararse "lista a mantener las tasas bajas durante un periodo más largo del previsto".

Goeffrey Kendrick, del banco de inversión Nomura, prevé un "compromiso de mantener el volumen del balance financiero de la FED", lo que equivale a aumentar los activos comprados a los bancos para estimular el crédito.

EFE y AFP

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