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Los retos del conocimiento

Los retos del conocimiento

Desde una compañía local o multinacional, en cualquier sector se puede crear futuro.

 

Lo crucial es tener visión y unas ganas infinitas de hacer cosas bonitas, originales, divertidas e interesantes.

Una cosa es ser eficiente y otra es crear el futuro, establecer algo que no existía. Así lo entienden los emprendedores de hoy. Pero, ¿qué características tienen en común estos personajes?

Hay algo que une a casi todos: toman su industria, rompen paradigmas y cambian el ritmo de la misma.

Se podría pensar que esto sólo lo realizan los genios, pero nada más alejado de la realidad. Desde una compañía local o multinacional, en cualquier sector se puede crear futuro. Veamos casos de éxito.

Caso uno

Inge, consultora que se dedicaba al head-hunting en una compañía belga en el año 98, se acercó cierto día a su jefe y le dijo: “Oye, veo que hay un movimiento en la web y deberíamos hacer algo al respecto”. Este rechazó la propuesta, arguyendo que el head-hunting era un tema de persona a persona, así que ella se marchó de la empresa y creó su propia firma.

Sin embargo, era una apuesta difícil puesto que Inge tenía 35 años y tres hijos.

Inge comenzó a presentarse a todos los concursos para emprendedores; ganó unos cuantos y estos le ayudaron a mejorar su situación económica y su currículum. Fue entonces cuando consiguió un inversionista para su compañía.

Luego, para crear la marca y darse a conocer, se le ocurrió contactar a Garry Kasparov, uno de los mejores ajedrecistas del mundo dedicado a jugar partidas múltiples si se le contrata. Lo llamó a Bruselas y este le dijo que cobraba 50 mil euros por jugar contra 25 personas a la vez.

¿Qué hizo Inge para conseguir tal suma de dinero? Decidió que 20 de los posibles jugadores iban a ser empresarios belgas a los cuales les vendería el derecho a jugar contra Kasparov. Los cupos restantes los repartió entre los mejores jugadores del colegio de sus hijos a través de un concurso previo. El día de la partida, esta salió en televisión, radio y revistas.

Fue prácticamente un evento nacional y ella apareció, con su marca, todo el tiempo al lado de Garry, convirtiéndose en la empresaria más conocida de Bélgica. ¿Cuánto le costó? Cero euros.

Ahora, esta mujer ha convertido esa partida múltiple en una tradición.

Existen tres planteamientos que sería bueno analizar en torno a esta historia; el primero, que las oportunidades no existen, hay que crearlas.

En segundo lugar, se deben saber gestionar las crisis; la diferencia entre quienes tienen éxito versus quienes no lo tienen, no radica en saber manejar el éxito, sino en saber manejar las crisis por las que todo proceso de crecimiento pasa.

Por último, esto no es para genios, es para gente que trabaja, para gente que le dedica tiempo, perseverancia y pasión a lo que hace.

Caso dos

Otis Alemania fabrica ascensores y escaleras eléctricas. Para el año 2000, el diagnóstico de la compañía era que estaba creciendo pero de forma no orgánica; es decir, por adquisiciones, y necesitaban generar ese crecimiento orgánico al que le había apostado un par de años sin resultados.

Se preguntaron entonces dónde se hacía el dinero y cuál debía ser el modelo económico, y comprendieron que no era con la venta de las escaleras, sino con el mantenimiento.

En el diagnóstico encontraron que cuando la compañía vendía una escalera eléctrica, al cabo de un mes esta perdía el contrato de mantenimiento.

Pensaron que era absurdo que esa capacidad no estuviera dentro de su compañía y decidieron darle la vuelta por completo.

Pasó de estar centrada en el producto a estar centrada en el servicio.

Pero para dar el salto, se necesitaba una forma sencilla de comunicar a toda la organización la decisión, con el fin de que estuviera alineada con el cambio. Hoy, sus índices de crecimiento están por encima del 20 por ciento de lo que su sector crecía el año que decidieron el cambio.

El resultado fue espectacular, y más si se tienen en cuenta las dificultades que sabemos implica cambiar a los alemanes, y en tan sólo un año.

En conclusión, lo crucial es tener visión y unas ganas infinitas de hacer cosas bonitas, originales, divertidas e interesantes. Esto debe servir de inspiración para que haya más innovación e iniciativa en todas nuestras firmas.

Julia Prats

Profesora invitada de INALDE Business School

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