Empleo y pobreza

Empleo y pobreza

La situación de pobreza extrema es un lunar en las dos administraciones de Uribe. Buena parte de est

13 de septiembre 2009 , 05:17 p.m.

La última encuesta de Gallup muestra que 57% de los sondeados aún dice que la situación económica está empeorando, 76% considera que el estado del empleo se está agravando, y sólo 17% sostiene que está mejorando. La evolución del mercado laboral hasta julio, revelada por el Dane, admite algo de optimismo, pero revela que la situación económica de los hogares ha empeorado y presenta un clima preocupante en varias ciudades, en el sector rural y para las familias de más bajos ingresos.


En comparación con julio del 2008, la tasa de desempleo a nivel nacional subió de 12,1 a 12,6%, pero con aumentos significativos de la tasa general de participación y de la tasa de ocupación. El profesor Hugo López, que fue consultado al respecto, observa que en las 13 ciudades principales se ha dado "la combinación de un crecimiento anual positivo para el empleo asalariado (3,8%), con una aceleración considerable de la fuerza laboral (5,4%) y del empleo no asalariado (4,7%); por tanto, también del empleo total (4,2%)". Además dice, que el incremento del empleo asalariado es "una buena noticia", pero que el del empleo no asalariado no lo es, porque indica que la informalidad está subiendo, como lo reporta el Dane. Respecto a la evolución de la tasa de participación, López sostiene que no es una buena noticia, porque "con rezago, las familias han sacado al mercado laboral a sus mujeres y a sus hijos, y esto va hacer durar los problemas laborales en el país como pasó en la crisis anterior".


Hay mayor empleo, pero una parte importante de este aumento es en el mercado informal. Como el ingreso de las familias ha empeorado, más gente de cada hogar tiene que buscar trabajo, y hay mayor desempleo. Esta situación es congruente con los resultados de la encuesta que muestran una preocupación mayoritaria (igual a la popularidad del presidente) con la situación de empleo. Si el ambiente económico estuviera mejorando, no habría tanta gente buscando empleo y la tasa de desempleo iría en descenso.


Las cifras nacionales esconden, además, lo que le está pasando a un grupo de ciudades (Pereira, Pasto, Montería, Ibagué y Medellín), que están aguantando niveles intolerables de desempleo y mucha gente en la calle haciendo lo posible para defenderse en el mercado informal. En el campo es mayor el problema. Gran parte de la gente empleada devenga salarios inferiores al mínimo y, como lo advierte López, las cifras muestran un crecimiento anual modesto del empleo asalariado, pero arrojan una expansión elevadísima para la fuerza laboral y para el empleo no asalariado o informal y del empleo total.


La situación de pobreza extrema es un lunar en el récord de las dos administraciones de Uribe. Buena parte de este problema tiene su origen en el mercado laboral, que también ha contribuido al aumento de la desigualdad. López reporta que el nivel de desempleo en el quintil más bajo del ingreso de familias urbanas era de 30% en 2008, y que entre los jóvenes de ese nivel llegaba a 50%. La tendencia actual hace prever que se va a generar más empleo calificado y menos para los trabajadores de menor calificación. Aunque la solución de largo plazo es crecer, educar a los pobres y revisar los incentivos artificiales a la mecanización, se requiere pensar otra vez en un programa como Empleo en Acción para el quintil bajo del ingreso urbano y para el sector rural.

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