La salud, más allá de la guachafita

La salud, más allá de la guachafita

Es necesaria la implementación, de un sistema de giro directo que pruebe sus bondades y economías.

28 de junio 2011 , 07:37 p.m.

 

Al igualar los planes de beneficios de los regímenes, es imprescindible garantizar una alta calidad en los servicios de salud en accesibilidad, calidad técnico-científica y humana, con suficiencia de la red de prestadores acompañada del cumplimiento mínimo de los estándares de habilitación.

No pueden pasar inadvertidas, por la importancia de lo dicho, las palabras del Presidente, en días pasados, en el homenaje al ex presidente César Gaviria en la conmemoración de los 20 años de la Constitución, en lo atinente al sistema de salud creado en virtud de la Ley 100 de 1993.

Hay que reconocer que estábamos expectantes y, de cierto modo, demandábamos un pronunciamiento del Ejecutivo en los términos expresados, porque coincidimos en la necesidad urgente de una depuración moral del sistema como la que han emprendido los entes de control y la Fiscalía General de la Nación; pero también para conocer el pensamiento del Gobierno respecto al futuro del sistema de salud, que debe cobijar a los 46 millones de colombianos.

Destaca el Presidente los resultados del sistema en cuanto a cobertura, mejoramiento de algunos indicadores de salud y el empoderamiento adquirido por los afiliados, sobre el cual debemos seguir avanzando, porque hay conciencia en ellos del derecho que encarna su condición de ciudadano.

La intención es transitar por un sistema con mayor equidad, donde se allanen definitivamente las diferencias que hoy existen entre colombianos de primera y de segunda, motivadas por los dos regímenes (contributivo o subsidiado); con óptima calidad, buen servicio dentro de estándares exigentes y una clara administración del riesgo.

Al igualar los planes de beneficios de los regímenes, es imprescindible garantizar una alta calidad en los servicios de salud en términos de accesibilidad, calidad técnico científica, humana, con suficiencia de la red de prestadores acompañada del cumplimiento mínimo de los estándares de habilitación.

No obstante, también hay que hacer un reconocimiento a las personas e instituciones que han trabajado honestamente por la salud de los colombianos, garantizándoles las condiciones para que puedan continuar haciéndolo, dejando de lado aquella práctica muy reiterada en nuestro medio de generalizar, con graves implicaciones no sólo para los aludidos, sino en detrimento de la credibilidad y percepción ciudadana.

Es indispensable un control efectivo y eficiente sobre los mal llamados ‘recobros’, que no son más que el pago de lo debido a la cadena de actores de la salud por servicios prestados por fuera del POS, que según normas legales, decisiones judiciales y manifestaciones jurisprudenciales obligan a atender. Este es un aspecto que debe ser abolido definitivamente y que a partir de la tan esperada y demorada actualización del POS debe quedar en manos exclusivas del Gobierno, con claros procedimientos y financiación propia para casos de excepcionalidad.

Es necesaria la implementación, de manera definitiva, de un sistema de giro directo que pruebe sus bondades y economías, donde la autosostenibilidad y su agregado de valor sea la prueba de su necesaria existencia.

Es imprescindible, como atinadamente lo menciona el Presidente, que dé a luz el Sistema de Afiliación Única, en donde por fin tengamos una base de datos e información certera y confiable que corrija los defectos por los que transita nuestro sistema de seguridad social.

Ello evitará, entre otros hechos, que el Fosyga, por el apremio de la situación, conmine a los aseguradores de salud a devolver recursos pagados supuestamente por personas fallecidas que, confrontados datos, gozan de buena salud.

Será también una acción prioritaria del Gobierno el mejoramiento de la red pública hospitalaria con el propósito de dar solución a los problemas que de vieja data padece, por deficiente gestión operativa y financiera.

Todo esto dentro de un marco eficaz y efectivo de inspección, vigilancia y control ejercido por la Superintendencia Nacional de Salud, que le permita ejercer sin limitaciones su accionar dentro del modelo de salud permitido y autorizado por nuestra constitución política.

Considerado lo anterior, sobre la base de unas necesarias y bien interpretadas intervenciones que requiere el sistema de salud, es preciso hacer tránsito del qué, al cómo, y agregarle a ese proceso, otros temas que complementen las intenciones del Presidente.

Así mismo, entendemos que la disminución del número de EPS deberá estar acompañada por criterios que vayan más allá de su tamaño, en aspectos tales como gestión del riesgo, adecuada representación del afiliado, y eficiencia y calidad en la prestación del servicio.

Pero también, por un POS que esté soportado en su claridad, que reduzca al mínimo la posibilidad de interpretaciones subjetivas, bien definido, robusto, incluyente y en directo equilibrio con la UPC, la cual debe reproducir técnicamente la valoración de la atención asegurada.

Sólo así podemos entender con precisión lo que el Presidente nos dijo a los colombianos, con el necesario complemento de que el tema de la salud va más allá de la guachafita…

Álvaro José Cobo Soto

Presidente Ejecutivo de Asocajas

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