La influencia de las hormonas paternales luego de un hijo

La influencia de las hormonas paternales luego de un hijo

La llegada de un hijo genera cambios sustanciales en las emociones y el estado de ánimo.

10 de junio 2011 , 07:33 p.m.

 

Las glándulas endocrinas no sólo modifican el funcionamiento biológico de las mujeres cuando son madres, pueden incidir en el comportamiento de los hombres cuando llega la paternidad.

Cuando se recibe la noticia de que se va a ser madre o padre definitivamente, se origina un impacto que genera múltiples y encontradas sensaciones, ya sean de expectativa, nerviosismo o felicidad y en ese momento, se elevan sus niveles de oxitocina y de prolactina, que facilitan las relaciones afectivas.

Ahora bien, en las mujeres sus cambios hormonales y la preparación del cuerpo para ser madre ‘dispara’ una serie de reacciones emocionales y físicas que alteran los sentidos y estado de ánimo.

Bueno, algo parecido sucede en los hombres con connotaciones diferentes, pero emocionalmente sensibles, evidenciando temores, impotencia e incertidumbre generando estados alterados y modificaciones en el genio.

Una ponencia de vida

Ni siquiera cuando están en una de las etapas más bellas y plenas de la existencia femenina, es decir, en el transcurso del embarazo, después de dar a luz y durante la lactancia, pueden las mujeres librarse de las alusiones a sus alteraciones hormonales, utilizadas por los hombres para ‘explicar’ algunas de sus conductas.

Pasa que, al nacer un hijo, en el cerebro del padre aumentan los niveles de oxitocina y prolactina, hormonas relacionadas con el parto y la lactancia, cuyo efecto es muy fuerte en la madre.

Ella y él

Con la llegada de un bebé, en las mujeres son evidentes los cambios en los estados de ánimo -que pueden oscilar entre la tristeza, la apatía y la euforia-, las alteraciones en el sueño y en los hábitos alimenticios, el aumento del peso, la retención de líquidos y los vaivenes en la temperatura y sudoración corporal.

“Son algunos de los síntomas más habituales, caracterizados, sobre todo, por las fluctuaciones de diverso grado y duración en el funcionamiento del organismo y de la mente, que sufren las mujeres durante la gestación y después del parto, debido a que sus glándulas endocrinas liberan una cascada de sustancias hormonales en su torrente sanguíneo”, explica María Esther de la Paz, médica española experta en medicina naturista.

La investigación

Pero las hormonas pueden jugar buenas y malas pasadas no sólo a la flamante madre, sino también al padre, según muestra una investigación de las universidades de Yale (EE. UU.) y de Bar-Ilan (Israel), coordinada por la neuróloga Ruth Feldman, que revela que en el cerebro de los hombres ocurre algo muy similar a lo que sucede en el de la mujer cuando viene un hijo al mundo.

De acuerdo con ese estudio, al nacer un hijo, en el cerebro de los progenitores aumentan los niveles de hormonas, sobre todo la oxitocina, la hormona que ayuda a la mujer durante el parto a contraer el útero y responder a las exigencias del recién nacido, y la prolactina, fundamental para estimular la lactancia materna.

Cuando los padres tienen a su pequeño en brazos aumenta en su organismo la producción de oxitocina y prolactina, las cuales actúan sobre la amígdala cerebral, relacionada con las emociones, y contribuyen a la establecer las relaciones afectivas, lo cual influye en sus sentimientos y pensamientos respecto del bebé.

Para su investigación, la neuróloga comprobó el nivel hormonal de 43 padres durante los seis meses siguientes al nacimiento de los hijos, lapso durante el cual estudió su capacidad para tranquilizarlos, jugar con ellos y entender sus necesidades, la cual fue mayor en aquellos con sus niveles hormonales más elevados.

Según Feldman, muchos padres se muestran desinteresados en la paternidad hasta que tienen al bebé en sus brazos y sufren un cambio en los sentimientos, una inesperada tempestad emocional, que llena todo en ellos, inclusive empiezan a buscar espacios tan maternales como la alimentación, el vestirlos y, sobre todo, estar en su companía.

Un cambio biológico que impacta  el espíritu

Cuando los padres y madres viven el primer nacimiento, el aumento de la oxitocina es incluso superior, aunque ambos progenitores reaccionan de modo diferente frente a estos impulsos hormonales.

Las madres desarrollan un mayor sentido de la protección, en tanto los varones se muestran más predispuestos a jugar con el nuevo hijo.

Para la doctora Ruth Feldman, es probable que a medida que aumenta el tiempo que los padres pasan con su hijo, y progresa la capacidad del niño para interactuar con ellos, la prolactina y la oxitocina se incrementan también en la mujer como en el hombre para dar respuesta a las necesidades del pequeño.

El estudio confirma que se origina una reacción que impacta tanto en la madre con en el padre, a partir de la concepción, ya que la nueva vida es resultado de la realción física y emocional de ambos.

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