El reto: hacer que el escape inicial se vuelva irreversible

El reto: hacer que el escape inicial se vuelva irreversible

No siempre quien escapa a la trampa de la pobreza y logra avances significativos, obtiene los beneficios del progreso. Las guerras, el deterioro del medioambiente, las recesiones prolongadas son factores que podrían inducir a que personas que salieron de esta, retornen.

02 de febrero 2016 , 09:47 p.m.

Existen en Colombia entre los analistas dos visiones opuestas sobre la realidad y futuro del país: una insiste en la corrupción, en la economía ilegal, en la falta de seguridad y la enorme pobreza; otra ve el progreso, el lento, pero mayor desarrollo, la calidad del capital humano colombiano y, ante todo, un buen futuro. Ambas visiones toman una parte de la realidad, pero no la realidad completa.

El libro de Angus Deaton, ganador del último Premio Nobel de Economía, denominado con base en una película muy conocida, El gran escape, basada en una historia de la Segunda Guerra Mundial, tiene un contenido bien ilustrativo sobre la dicotomía de las percepciones sobre los países en el largo plazo y los retos que se enfrentan hacia adelante.

Es conveniente destacar la simplicidad y el tono accesible con el que el autor explica al lector temas complejos, basados en cuantificaciones objetivas y modelos pertinentes para cada uno de ellos; estilo que hace honor a quien ha investigado por largos años y puede exhibir resultados útiles para la sociedad. En realidad el libro no solo describe la evolución de países hoy desarrollados, sino también los progresos y retos de las economías en desarrollo.

Deaton es muy consciente de la complejidad de los temas del desarrollo y de la necesidad de complementar la visión económica con la científica, política, social y cultural. De ahí el realismo de sus conclusiones.

En opinión del autor, “el libro es una danza interminable entre progreso y desigualdad, sobre cómo el progreso genera desigualdad y cómo esta en ocasiones puede ser útil para mostrar a otros el camino o proveer incentivos para alcanzar a los que están adelante, y otras veces no ayuda cuando los que han escapado protegen sus posiciones destruyendo las rutas de escape”.

El gran escape consiste en preguntarse cómo ha sido posible que personas que al nacer habrían tenido un futuro poco promisorio, han logrado superar sus condiciones iniciales y obtenido una calidad de vida razonable. Lo anterior multiplicado para familias, comunidades y países. Sin embargo, no siempre quien escapa a la trampa de la pobreza y logra avances significativos, necesariamente obtiene los beneficios del progreso. Las guerras, el deterioro del medioambiente, las recesiones prolongadas son factores que podrían inducir a que personas que escaparon inicialmente, retornen a la pobreza. He ahí el gran reto: hacer que el escape inicial se vuelva irreversible.

El autor describe con lujo de detalle cómo los avances de la investigación científica en las áreas de la salud han logrado producir efectos duraderos sobre la esperanza de vida de la población en un buen número de países, y cómo la revolución científica aplicada al buen consumo del agua, del medioambiente, de prácticas elementales de higiene y de medicinas apropiadas ha permitido producir efectos notables sobre la calidad de vida de muchos grupos poblacionales. El incremento de largo plazo de las tallas de generaciones jóvenes es un indicador de mejor nutrición y menos enfermedades.

De la misma manera, el acceso a buena educación ha contribuido al mejoramiento persistente de los ingresos de hijos con respecto a padres y abuelos. La aplicación de desarrollos tecnológicos al servicio del conocimiento ha permitido también avances en la misma dirección.

Siguiendo a Acemoglow y Robinson, el autor insiste en la calidad de las instituciones en países democráticos, de manera que persistentemente se logre el avance social a través de instituciones que promuevan la meritocracia. Lo anterior para enfrentar las prácticas que solo buscan el beneficio individual vs. el colectivo.

La apreciación de algunos analistas en Colombia, bastante estrecha, sobre la oportunidad que se le presenta al país de terminar una guerra de muchas décadas, debería tener una aproximación mental sobre los beneficios de largo plazo, tal como se percibe en la obra que se comenta.

Así mismo, el drástico cambio en la coyuntura económica que exige de gobierno, empresarios, trabajadores y toda la sociedad civil de esfuerzos que permitan continuar una senda que enfrente las restricciones del crecimiento de largo plazo, como la infraestructura, la educación, la innovación, los bienes públicos específicos que requiere el desarrollo de algunos sectores, debería mirarse también en la misma perspectiva.

Luis Alberto Zuleta J.

Consultor empresarial

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.