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Apurémonos a limpiar la casa, que llegan los turistas

Apurémonos a limpiar la casa, que llegan los turistas

Cuando se firme la paz más gente visitará el país. Todo está listo para recibirla, pero la falencia es la suciedad en playas y lugares públicos. Que cada quien asuma su responsabilidad al respecto.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
07 de enero 2016 , 05:04 p. m.

Colombia está ad portas de firmar la paz y uno de los sectores más beneficiados será la industria turística. Y la pregunta es: ¿estamos preparados? Porque obviamente eso va a cambiar diametralmente la percepción del país en el exterior...Al fin, qué maravilla... ¡Un país en paz!

Los operadores turísticos del exterior se van a animar a incluir a Colombia en sus programas por cinco motivos:

1. Colombia es espectacular, lo tenemos todo, la oferta turística es infinita.

2. Los clientes ya han recorrido el mundo entero.... ¡Sólo les falta Colombia!

3. Nos gusta recibir turistas, somos amables, sonrientes sin necesidad de propina.

4. Nuestra moneda se está devaluando.

5. La verdad, tenemos una gran capacidad instalada y una importante infraestructura muy subutilizada a lo largo del año.
Cotelco anunció unas ocupaciones promedio en país en el 2015 del orden del 50 por ciento. ¡Llenemos la otra mitad disponible!

Nos falta una sola cosa muy elemental: la limpieza del país.

Cuando el domingo por la tarde va a llegar de visita la suegra, lo primero que uno hace es limpiar el apartamento para poder recibir dignamente a tan importante personaje.

¿Vamos a recibir turistas con el nivel de basura que se encuentra en nuestros pueblos, campos y carreteras?

Lo más grave es que ni la vemos, ni nos damos cuenta. Las amas de casa en los pueblos colombianos se la pasan barriendo dentro de la casa y echando para afuera el polvo y la mugre, pero nadie se fija en lo que pasa alrededor de la residencia, o en el lote desocupado de al lado. Eso se vuelve problema de nadie… es un lote de nadie... tierra abandonada.

No entendemos el concepto de la importancia de la limpieza. He visto en Barú a los niños jugar fútbol descalzos sobre terrenos con vidrios rotos, tapas de cerveza y latas.

Nuestras playas amanecen diariamente como un depósito de basura. Lo peor es que las soluciones que proponemos son a veces más deprimentes que el mismo mal.

Uno ve a las reinas de belleza recogiendo basuras en una jornada de limpieza y sale el titular en la prensa como cosa extraordinaria a cuatro columnas: “Jornada de limpieza real en las playas de Cartagena”. Esto es algo que debería ser apenas rutinario, ¡por Dios! La limpieza total debe ser diaria, instantánea. La tolerancia a la basura debe ser cero.

Esas jornadas de limpieza significan: “Hoy la playa va a estar limpia y el resto del año será un basurero”.

Me recuerdan un poquito la muy bien intencionada política de las caravanas turísticas. Había caravana el día 22 de diciembre entre Bogotá y Melgar, y eso quería decir “hoy la carretera va a estar segura, el resto del año no respondemos”; ese era el mensaje subliminal recibido en el exterior.

Afortunadamente, la dedicación en temas de seguridad en la última década ha permitido superar este mensaje.

Hubo un experimento que me gustó en El Salado: la Fundación Semana organiza la limpieza entregando juguetes de regalo a los niños y niñas que recogen la basura: para una muñeca se necesita entregar una bolsa llena de desechos; para un balón de fútbol, dos bolsas, y para el carrito eléctrico, tres bolsas llenas de basura.

Me gustó esta iniciativa y me dejó la preocupación de que lo que puede ser visto como cultura ciudadana desde temprana edad, se interprete por otro lado como trabajo infantil, lo cual todos rechazamos.

Sin embargo, la limpieza en los pueblos debe ser enseñada desde los primeros años, debemos aprender a no botar la basura, a verla y a recogerla.

La limpieza es un problema de cultura y educación. Veo la muy bien intencionada campaña organizada por el Viceministerio de Turismo, ‘Colombia Limpia’. Pero con decirlo no es suficiente, nos fascina el discurso, nos fascinan las campañas de motivación, pero seguimos en el mismo problema: ¡nadie recoge la basura! ¡Tenemos que recogerla! Ponerle manos a la obra, somos incapaces de pasar del discurso a la acción.

El tema está demasiado atomizado, depende de municipios, alcaldías, etc., a lo largo y ancho del territorio nacional y cada quién que lo interprete a su manera.

No hay un control global, cuando sí lo hay en temas de sanidad.

La limpieza de los pueblos debe ser tema prioritario en los ministerios de Salud, Ambiente, Educación y Cultura, y obviamente también para el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, si queremos recibir turistas y no hacer el oso con la cara en el lodo.

Dejo planteado el tema. ¡Apurémonos a limpiar la casa, que ya llegan los turistas!

Jean-Claude Bessudo,
Presidente de Aviatur
 

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