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Los retos de los nuevos mandatarios

Los retos de los nuevos mandatarios

Más que escucharles sus prioridades, es bueno que sepan qué esperan sus electores, además porque, como siempre, solo tienen voz los gobernantes de grandes ciudades y departamentos principales.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
05 de enero 2016 , 06:19 p. m.

Empieza el año 2016 con nuevos mandatarios locales. Ya se posesionaron casi todos porque algunos o están en la cárcel o pueden llegar a ella. Por ello es bueno hacer un ejercicio desde la ciudadanía, sobre los verdaderos retos que enfrentan todos.

Y esa aclaración es válida, porque tal vez es esta la ocasión donde las profundas desigualdades regionales han sido más evidentes: en general, las grandes ciudades cuentan con gobernantes, o por lo menos uno de ellos, el alcalde o el gobernador, que tienen credibilidad ante la opinión pública, mientras que en muchos municipios y departamentos más alejados del centro del país, nubes de dudas cubren sus nombres y por consiguiente, existen justificados temores sobre sus posibilidades de éxito, o por lo menos de la transparencia en su administración. Es increíble, pero en Colombia es tal la desigualdad, que cruza hasta el tipo de mandatarios que tienen las distintas regiones.

Por ello, más que escucharles sus prioridades, es bueno que sepan qué esperan sus electores, además porque, como siempre, solo tienen voz los de las grandes ciudades. Con respecto a este punto, vale recordar que el ejercicio más serio, menos oportunista, para escoger a los mejores mandatarios es el que realiza Colombia Líder, y en él fue el Alcalde de Palmira y no la Alcaldesa de Barranquilla ni el Alcalde de Medellín, el reconocido como el mejor de todos. Sin embargo, Barranquilla salió de inmediato a decir que su alcaldesa era la mejor, de acuerdo con una encuesta, desconociendo que en Colombia Líder ella fue solamente finalista. Algo similar sucedió en Medellín con Aníbal Gaviria. Lo importante del resultado anotado es que los alcaldes y gobernadores de los departamentos considerados menos importantes y de las ciudades intermedias y pequeñas, merecen que se les mire con mayor atención, para no seguir en las mismas con los mismos.

Algunos de los retos que vale la pena poner sobre la mesa para la discusión podrían ser los siguientes:

1. CREDIBILIDAD. Un manto de duda cubrió estas elecciones pasadas y, por consiguiente, unos más y otros menos de los elegidos, deberán crear las condiciones para que por lo menos se les dé el beneficio de la duda.

Los ojos de la ciudadanía estarán, por ejemplo, sobre la Gobernadora de La Guajira, los mandatarios de Cesar, los de Bolívar, la Gobernadora del Valle del Cauca, el Alcalde de Yopal y los más de 80 mandatarios electos con prontuario a bordo.

2. TRANSPARENCIA. Parece que por fin el país se está saturando del robo permanente y descarado de muchos funcionarios del Estado. También cada día queda más claro el concubinato entre el sector público, especialmente local, y el sector privado, que ha demostrado tener menos virtudes de las que tradicionalmente se le han adjudicado. Ojo con los contratos a dedo.

3. EFICIENCIA. Es increíble el grado al cual ha llegado la tercerización, no solo a nivel local sino a nivel nacional. Ahora la moda es que los funcionarios hacen menos que antes y todo lo subcontratan para darles puestos inútiles a sus amigos.

¿Será que ya no se nombran jefes de personal como antes, dado que la contratación en las entidades se le deja a un tercero, que además no tiene costo político? ¡A ser eficientes que el país está cansado de la vagancia remunerada!

4. RESPONSABILIDAD SOCIAL. Esa tarea no es la que realizan a medias las empresas privadas. Consiste en que estos mandatarios entiendan que son servidores públicos, lo que quiere decir que su obligación no es tener felices a los ricos, sino a aquellos que nadie más tiene la obligación de proteger: los pobres y marginados.

5. HUMILDAD. Algo típico de Colombia es que el poder político se asimila a reinado y esto hace inalcanzables a los mandatarios. La sociedad nuestra es tan arribista que se encarga de endiosarlos. Pero recuerden que el que sube como palma, cae como coco.

6. DEDICACIÓN. No sientan que se ganaron la lotería y que les llegó la oportunidad de conocer el mundo. Y a viajar se dijo. Lo que tienen que conocer son las necesidades de su departamento o municipio, y eso requiere dedicación a su trabajo. Invitaciones les llegarán y depende de su criterio aceptarlas o rechazarlas. Y ojo con el exceso de homenajes por su elección.

Estos elementos se refieren a la persona, a las mínimas cualidades que debería tener el o la funcionaria elegida para dirigir los destinos de su departamento o municipio. Es necesario destacar algunas de ellas porque todos, cuando hablan del futuro de su administración, se refieren a las tareas prioritarias. Eso está bien, pero serán solo un discurso más, si personalmente siguen con las malas costumbres que caracterizan a muchos y que la sociedad colombiana ha venido permitiendo.

Cecilia López Montaño
Exministra
 

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