El papel de la ‘tokenización’ al efectuar pagos móviles

El papel de la ‘tokenización’ al efectuar pagos móviles

En Colombia las transacciones móviles van en aumento, pese a esto, el efectivo aún es el medio de pago más usado. Para incrementar las primeras, se están llevando a cabo procesos como el del ‘token’, un elemento de seguridad que funciona con un código único para cada movimiento.

22 de diciembre 2015 , 06:29 p.m.

Aunque el dinero en efectivo sigue siendo el medio de pago más usado por los colombianos en sus compras diarias, las transacciones móviles van en aumento en el país. El año pasado, según cifras de la Superintendencia Financiera, el canal de mayor crecimiento fue la banca móvil, a través de la cual se realizaron 119 millones de operaciones, frente a las 77.5 del 2013, por un valor 923.835 millones de pesos.

Sin embargo, y principalmente por el desconocimiento de los mecanismos de seguridad asociados a este tipo de canales, solo dos de cada diez encuestados usan medios como Internet y telefonía móvil para realizar transacciones financieras. Así lo reveló el Primer Estudio de Demanda de Inclusión Financiera en Colombia, realizado por la Banca de Oportunidades y la Superintendencia Financiera, en donde se encuestaron 1.417 personas naturales y 1.213 microempresarios de diversas zonas del país.

Para incrementar el uso de estos medios es necesario generar más confianza en los usuarios, reducir las probabilidades de fraude e incorporar nuevos servicios en los temas de pago. Uno de ellos en este proceso es el ‘token’, un elemento de seguridad que funciona con un código único para cada transacción que hace una persona. Así, solo con un único ‘token’ por transacción se protege del fraude la transacción financiera en una autenticación bancaria, transacción por banca móvil o incluso un pago por datáfono.

Gracias al ‘token’, en las transacciones no presenciales o virtuales se puede tener el mismo grado de certeza que en las presenciales. Hacen parte de la construcción de la confianza a partir de la innovación en un sector que lo necesita como es la banca. Su uso en los últimos años se ha convertido en una herramienta de valor para los servicios bancarios, y el concepto ha sido integrado por los principales actores de sistemas de pago, tales como Visa, MasterCard, Amex, etc., convirtiéndose en la base de la definición de los pagos a través de un teléfono móvil con sus distintas definiciones como HCE, Samsung Pay y Apple Pay, entre otros.

Con estos elementos se previene el fraude, puesto que es factible limitar su uso logrando que sea válido únicamente para un comercio o un tipo de compra específica, un país o región, una compra de una sola vez o un marco temporal restringido. Incluso, si un ‘token’ es interceptado por estafadores, su reutilización puede ser limitada o nula.

¿HACIA DÓNDE VAMOS?

La adopción de estas tecnologías de seguridad en beneficio de los usuarios, aunque toma tiempo, depende de la decisión del mercado y qué tan rápido puedan adoptarse los ecosistemas para que el consumidor empiece a usarlas.

En países como Canadá, el Reino Unido o México, ya empezó. Uno de los grandes interrogantes es cuánto puede tomar Colombia en la adopción de estas tecnologías. Vamos por buen camino. A ese respecto, las cifras demuestran que nuestro acceso y el uso de los dispositivos móviles como ‘smartphones’ y tabletas es cada vez mayor. Según Asomóvil, durante el año pasado, la transmisión de datos móviles se incrementó en un 55 %, cerrando el 2014 con 51,8 millones de conexiones y se alcanzaron 1,3 millones de conexiones 4G. Y en cuanto a los ecosistemas de pago, tanto Redeban y Credibanco están avanzando para que se puedan recibir este tipo de pagos en sus terminales, como lo es ya con la tecnología ‘contactless’.

Asimismo, las nuevas generaciones, lo exigen. Quizá en este momento aún no sea evidente, pero segmentos como el de los ‘millennials’ tendrán otros criterios sobre los qué van a tomar la decisión de qué banco utilizar, a partir de ofertas no solo de seguridad, sino también de interactividad y posibilidad de uso de nuevas tecnologías.

La banca móvil ya es natural entre los ‘millennials’, nativos digitales que crecieron en la era del Internet, los teléfonos inteligentes y las redes sociales y que buscan, a través de estos medios, una relación simple y fácil con la entidad financiera. Según un estudio realizado por Gemalto a 1.185 hombres y mujeres de Brasil, México, Estados Unidos, Reino Unido y Singapur, entre los 16 y 24 años, el 62% usa el servicio de banca móvil cada mes y el 27 por ciento nunca va a una sucursal bancaria. El 36% afirmó que aplicaciones de este tipo les ayuda a manejar mejor su dinero ya que les brinda información detallada y en tiempo real de todos sus movimientos. Es más, el 24 % las considera esenciales. Para este segmento, además, la seguridad es importante. El 48 % de los encuestados se iría a otra entidad financiera si siente que la ‘app’ carece de seguridad.

Las opciones de pago modernas deben ser tan seguras como las que conocemos hoy en día con la tarjeta con chip, y la ‘tokenización’ representa la evolución para este tipo de pagos móviles manteniendo la seguridad. Así como pasamos de la banda magnética al chip, ahora estaríamos evolucionando con la ‘tokenización’, permitiendo la convergencia de todos los servicios en el móvil.

Emilio Vázquez, gerente de mercadeo de Gemalto en América Latina.

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