La gestión del riesgo laboral gana terreno

La gestión del riesgo laboral gana terreno

Estudio muestra que a pesar de que las empresas tienen experiencia, a veces esa función no está en el nivel adecuado.

18 de diciembre 2015 , 07:00 p.m.

Las empresas colombianas en las cuales laboren entre 10 y 200 personas tienen hasta el 31 de julio del año entrante para formular y comenzar a ejecutar su Sistema de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo (SGSST).

En esa fecha se cumple el plazo de 24 meses que les dio el decreto 1443 del Ministerio de Trabajo, expedido el 31 de julio del 2014. Para las compañías de más de 200 trabajadores ese límite es de 30 meses (hasta el 31 de enero del 2017) y para las de menos de 10 trabajadores, de 18 meses desde que se firmó el decreto, lo que quiere decir que en menos de mes y medio, si no se han ajustado a lo ordenado, podrían recibir sanciones.

Esto hace que cobre especial relevancia el tema y es un buen motivo para mirar cómo se ha tratado en el país. La coyuntura coincide con el Primer Benchmark de industrias, Seguridad y Salud en el Trabajo 2015 elaborado por la consultora internacional Mercer Marsh, consultando a 133 empresas a las cuales les brinda su asesoría.

De este estudio se desprende que el 98% de las grandes compañías en el ámbito nacional ha tenido alguna o mucha experiencia en gestión del riesgo en salud y seguridad. No obstante, esa realidad podría no ser tan contundente para las más pequeñas.

De acuerdo con el informe, el 58% maneja el tema desde el área de Recursos Humanos, 30 por ciento creó una oficina específica de Seguridad y Salud en el Trabajo, 7% lo hace desde las áreas administrativas, financiera o unidades de servicio compartido, y un 5% le reporta directamente a la Presidencia. Pero se estima que con los cambios normativos su estatus en el ámbito corporativo pueda aumentar.

El mayor perfil lo ha tenido en firmas del sector de hidrocarburos y minero; en el financiero y de comercio, lo mismo que en alimentos y retail, donde en un buen porcentaje esa actividad depende de la gerencia.

Solo el 18 % de las empresas divide los equipos de salud y seguridad industrial para lograr mayor grado de especialización, dato que manejan un grado de riesgo más alto.

La líder de Riesgos de DeLima Marsh, Gloria Fernández, aclara que el peso que cada una de esas áreas adquiere depende del campo de desempeño. Por ejemplo, en el sector financiero será más apetecida la primera, mientras que en la construcción cobrará más importancia la segunda.

En el 30% de las firmas analizadas la cabeza del SGSST es un ingeniero, en el 22 % un tecnólogo, en el 12% enfermeros, en 10% profesionales en salud ocupacional, en 4% médicos, en 3% terapeutas físicos y en un 1% psicólogos.

SALARIOS A LA BAJA

“Sí nos sorprendió que en un porcentaje tan alto estén los ingenieros, pero tiene sentido dado que la mayor parte de personal está concentrado en el sector de hidrocarburos y energético, donde los riesgos tienen que ver más con seguridad industrial”, apunta Fernández.

Lo que sí causó algo de extrañeza fue evidenciar que la remuneración en muchas ocasiones no es acorde con el grado de especialización y el tamaño de la responsabilidad, teniendo en cuenta el carácter estratégico de la gestión de riesgos para la productividad: en el 63% el líder gana menos de 5 millones de pesos y solo para el 5% el sueldo supera los 15 millones de pesos.

Estas cifras aumentan significativamente para empresas que cubren varios países, donde el 65% de los jefes de SGSST ganan más de 10 millones de pesos y en ocasiones a eso se suman beneficios como pago de su teléfono móvil, seguro de vida, póliza de salud, bonos de desempeño, bonos para gasolina, acciones o la membresía a un club social.

TERCERIZACIÓN

El Primer Benchmark mostró igualmente que el 39 por ciento de las empresas tercerizan servicios asociados a la gestión del riesgo y no se ve una tendencia a que esta modalidad aumente. “Acá se puede dar una mezcla, la norma no lo prohíbe; porque las compañías tienen que dedicarse a su negocio, pero por lo menos la cabeza directa sí debe estar adentro, para poder orquestar bien el proyecto con terceros”, anota Fernández.

El 65% de las empresas han estado afiliadas en los últimos cinco años a una misma Administradora de Riesgos Laborales (ARL) y esa fidelidad se da debido a que la permanencia garantiza un reconocimiento más expedito en casos de enfermedad y accidente, y un mejor acople en los proyectos que la empresa y su aseguradora emprendan.

Fernández recomienda que para elegir ARL, las compañías deben tener en cuenta aspectos como la calidad de la prestación económica y asistencial, el perfil profesional del soporte que esta asigne para atender a sus clientes, el cubrimiento en el territorio donde están ubicadas las sedes de la empresa, el respaldo financiero, si cuenta con una buena plataforma tecnológica, la agilidad para el pago de prestaciones y la experiencia en el sector.

COMPROMISO: ACTUAR COMO SISTEMA

Entre el 85 y el 90 por ciento de las grandes empresas están actualmente enfocadas en buscar cómo implementar planes para adaptarse al Decreto 1443, diseñando su sistema de gestión de riesgos o fortaleciendo sus equipos de trabajo.

“La mayor dificultad son los plazos, que son estrechos, y el cumplimiento requiere la apropiación de una cantidad de temas que antes se manejaban como programas y ahora se deben conectar como parte de un sistema de gestión”, explica Gloria Fernández, líder de Riesgos de Mercer Marsh.

Pero así mismo, la oportunidad está en que, en 22 años que lleva el actual sistema (fue creado en 1993) ha habido grandes logros en el propósito de tener empresas saludables y seguras. Su falencia muchas veces tiene que ver con la desarticulación de esfuerzos.

Fernández añade que la mayoría tiene avances en el tema, pero antes lo manejaban como un programa y la norma exige que le den un tratamiento de sistema de gestión. Ese cambio implica que ya no es responsabilidad solo de un área, sino que debe ser transversal a toda la operación de la empresa y que involucre a los empleados como sujetos activos en su discusión.

Pero algo que representa un reto mayor es la necesidad de que se extienda a toda la cadena de valor, lo cual quiere decir que debe haber planes coordinados con proveedores y contratistas que desarrollan procesos por outsourcing, pues la compañía debe ser solidaria a la hora de asumir responsabilidades si se da algún suceso en que resulte afectado alguien o si no cumplen con sus aportes a la seguridad social. De ahí que nadie va a querer contratar con una compañía que no posea un buen Sistema de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo (SGSST).

Eso es especialmente sensible en la industria de hidrocarburos, donde solo el 18 % de los trabajadores son de contratación directa. También, en el sector energético el 45% son contratistas.

Una vez montado el sistema de gestión, comenzarán a medir indicadores de siniestralidad, severidad y cumplimiento.

La buena noticia es que si se cuenta con un buen sistema, esto podría conducir a que la empresa sea reclasificada en un nivel de riesgo menor y por ende afectar positivamente la tarifa que le debe pagar a la ARL. Serán justamente estas ARL las encargas de la vigilancia y de reportar las anomalías. El Ministerio de Trabajo anunció que conformará un equipo de especialistas para comenzar a verificar que se cumpla lo estipulado.

“Lo importante no es la norma, sino entender que hay que velar por la seguridad y la salud de los trabajadores. Esto hace que seamos más productivos y atractivos para atraer el mejor talento”, puntualiza Fernández.

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