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¡Basta ya!

¡Basta ya!

“Primero cogieron a los comunistas, y yo no dije nada porque yo no era un comunista.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
10 de diciembre 2013 , 10:18 p. m.

Luego se llevaron a los judíos, y no dije nada porque yo no era un judío. Luego vinieron por los obreros, y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista. Luego se metieron con los católicos, y no dije nada porque yo era protestante. Y cuando finalmente vinieron por mí, no quedaba nadie para protestar”. Bertolt Brecht.

La sociedad colombiana tiene que parar la locura de un grupo de fanáticos que pretende nuevamente no permitir que nuestro país viva en democracia. Es un esquema kafkiano, cuando se abre una puerta se entra a un salón vacío, y así ocurre sucesivamente. No parecería existir una salida.

Y es que no es Petro, ni Hernández, ni Piedad, somos todos los que nos encontramos a merced de un grupo de individuos que se considera ungido por la providencia para imponer sus creencias y usufructuar los bienes públicos. A muchos de los ladrones de cuello blanco con demostrados nexos con la mafia no les pasa nada, solamente a aquellos que ideológicamente son diferentes.

El Procurador interviene abiertamente en política, destituye funcionarios elegidos popularmente, absuelve condenados por las cortes, con el clientelismo compra las conciencias del Congreso, sus investigados votan por su reelección, tuerce la interpretación de la Constitución. No tiene límites, es todopoderoso.

Y todavía hay quienes piensan que eso es lo correcto: es mejor la guerra que la paz, “condenar cien inocentes que absolver un culpable”, condena la diversidad, el aborto por motivos claramente definidos, niega que la Constitución estipula que Colombia es un estado laico, se opone a la libertad de pensamiento y al ejercicio de la democracia.

¿Dónde está la antes admirada Corte Constitucional haciendo claridad sobre el equilibrio en los derechos fundamentales, diciéndole a Colombia que no puede existir una dictadura? ¿Dónde el Consejo de Estado, decidiendo sobre las demandas, que con pruebas concluyentes demuestran la ilegalidad de la espuria elección del señor Procurador? ¿Dónde las cortes internacionales que actúan con celeridad en el caso de Venezuela y ante hechos similares no se manifiestan?

En la Plaza de Bolívar se manifiestan miles de personas, a los gritos de “resistencia”, “contra el fascismo”, los “indignaos” llaman a la “desobediencia civil”, en este caso ni siquiera contra una norma clara, sino contra una interpretación espuria e ilegítima de la Constitución. Para nuestra fortuna, se plantea hasta ahora pacífica y en defensa de la paz y de la democracia.

El Procurador hace uso del abuso. Es una persona ‘non grata’, injusta, sesgada, ilegítima. Emprendió su propia cruzada por la guerra y por la defensa de la caverna. Si lo anterior no es fascismo, que alguien me explique lo contrario. Deténganlo, detengámoslo. ¡Basta ya!

Germán Umaña M.

Decano de la Universidad Central

germanumana201@hotmail.com

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