Mala experiencia de una niña de 9 años

Mala experiencia de una niña de 9 años

Elisa, su hermano y primo esperaban que la película fuera un programa inolvidable en Cine Colombia de Unicentro en Bogotá, pero fue desastroso.

15 de diciembre 2015 , 06:22 p. m.

Ir a cine para los niños es un paseo que no es tan frecuente debido a las múltiples actividades de sus padres, además, Netflix ha convertido la opción de ver películas en casa, en un acto de rutina. Por eso pensaría que las empresas dedicadas a proyectar películas en grandes salas, han evolucionado en sus estrategias de marketing para convertir cada evento en una verdadera experiencia memorable para el cliente. Claro que han hecho varias cosas: sillas muy cómodas, sonido espectacular, salas más pequeñas para disfrutar de un ambiente cálido. Pero lo que les pasó a estos niños en Cine Colombia de Unicentro es lamentable y no lo olvidarán.

Elisa es una niña de 9 años, viajó a Bogotá con su abuela y su hermano de 6 para visitar a su primito, pasear por Bogotá y disfrutar de unos días de vacaciones en su compañía. El último día querían comprar regalos para sus papás y abuelos, lo hicieron en Unicentro y de pronto vieron que en Cine Colombia estaban presentando El Principito, eran las 12:00 a.m. y ya había terminado sus compras, como el vuelo era a las 4:00 p.m. decidieron entrar a ver la película y salir derecho hacia el aeropuerto.  

Su primera impresión fue que los “cortos” antes de la película no eran apropiados para niños pues solo mostraban escenas de violencia y armas, se imaginó que para esa hora y en virtud del tipo de película que verían después, les mostrarían unos “cortos” adecuados para ellos, que los invitara a regresar para ver más películas en ese horario, en lugar de ello, solo vieron escenas de películas para mayores.

Pues bien, pasó el momento inicial y empezó El Principito, se acercaban las dos de la tarde y la abuela preocupada por no llegar tarde al aeropuerto, les dijo que debían irse sin terminar la película para poder llevar al primito a su casa y seguir rápidamente a su destino. Bajaron las gradas del teatro y se dirigieron a la puerta de salida y cuál no sería su sorpresa: estaba cerrada con llave, no podían salir. Tocaron y gritaron buscando ayuda con algún empleado de Cine Colombia que les abriera la puerta, pero nadie contestó. Estaban encerrados, eran las 2:00p.m. y ya temían que los dejara el avión. La abuela trató de calmarlos y les dijo que se irían a buscar la puerta de salida de emergencia, llegaron a la puerta y no abría, el primito de Elisa –de solo 3 añitos- no aguantó y se puso a llorar alegando que por esas puertas nadie debía salir y que él no lo haría de ninguna manera. La abuela por fin logró abrir la salida de emergencia y salieron a la carrera, asustados, decepcionados y muy aburridos por la terrible experiencia. Me sorprendió Elisa con sus conclusiones ya que me decía con mucha tranquilidad: “¿Qué pasaría si en la sala se hubiera presentado un incendio?  ¿Si a mí abuelita le hubiera pasado algo?” (sic). También, y con rabia decía que a Cine Colombia no regresaría, sus recuerdos encerrados en la sala de cine y la angustia de que nadie les abría la puerta, la dejaron marcada.

Reflexiones de una niña de 9 años que me dejaron asombrado y que deben llamar a Cine Colombia a tomar acciones con los responsables de ese tremendo error.  Los niños de hoy tienen opiniones claras frente a todos los eventos, actúan de la misma forma que ven hacer a sus padres y familiares y adoptan decisiones con la misma claridad que lo hacen los mayores. Además, les gusta contarle a todos los que los rodean sus buenas o malas experiencias. Pero también, creo importante reflexionar de la cantidad de oportunidades que pierden las empresas por la errática forma de administrar los contactos con sus clientes.

La competencia de Netflix -directa a las salas de cine- es un referente en el mundo entero porque al igual que Amazon, deben su éxito a la personalización de su comunicación con el cliente mediante la predicción de sus gustos y preferencias. Así, cada que va a iniciar una película le informan sobre otras opciones similares a las que vio anteriormente, con lo cual, usted siente que es importante para ellos porque le recuerdan lo visto y la personalización es evidente aumentando la confianza y la permanencia en el tiempo. En Cine Colombia debían aprovechar para mostrarle a los niños, visitantes de esa hora y en películas para ellos, los “cortos” de otras producciones para niños próximas a presentarse y no desperdiciarlo como lo hicieron con Elisa, su hermano y su primito, a quienes sus padres evitan por todos los medios que vean películas de guerra, muerte y destrucción.

Por otro lado, Cine Colombia tampoco se preocupa por propiciar una experiencia acorde al público infantil de tal manera que los invite a regresar, por el contrario, Elisa no querrá volver nunca. El mundo del marketing actual gira alrededor de la creación de experiencias memorables en cada contacto, recurrir a las emociones para que, además de la película, la marca los invite a repetir su experiencia. Es lamentable que, aunque el teatro tenía muy pocos espectadores, desaprovechen la oportunidad para cautivar a estos pequeños e invitarlos a regresar. Una estrategia de marketing enfocada en ellos, es la que no apreciamos en esta historia y tenemos que concluir que brilló por su ausencia en la proyección de El Principito en Cine Colombia de Unicentro en Bogotá el miércoles 9 de diciembre al mediodía.

Luis Fernando Botero C.

director@service7x24.com

Twitter: @lfboteroc

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