Yellen, la mujer que marca el ritmo de la economía mundial

Yellen, la mujer que marca el ritmo de la economía mundial

Presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos, asumió su cargo en 2014 y desde entonces es una de las diez personalidades más poderosas del mundo, según Forbes. Una decisión de la única mujer en liderar la institución determina el rumbo de los mercados.

14 de diciembre 2015 , 09:09 p.m.

Janet Yellen hizo historia al convertirse en la primera mujer que preside la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) en un siglo de existencia y está a punto de marcar otro hito: analistas dan por hecho que ya convenció a la institución de subir las tasas luego de casi una década de no hacerlo.

“Ella sabe cómo construir consenso”, fueron algunas de las apreciaciones con las que, en octubre de 2013, Barack Obama argumentó la nominación de Yellen como nueva presidenta de la Fed.

El presidente Obama no se equivocó. Yellen relevó a Ben Bernanke en enero de 2014 y, aunque su política monetaria ‘humanista’ no ha dejado de ser polémica, cada vez suma más adeptos a sus medidas.

Desde que esta mujer de Brooklyn trabaja en la Fed, siempre ha manifestado sus intenciones de tolerar una inflación más alta del 2 % si la cifra del desempleo llega a un nivel incómodo. Una reducción rápida del desempleo siempre ha priorizado sus preocupaciones.

"Una política inteligente y humana es permitir que ocasionalmente la inflación suba incluso cuando la inflación está por encima de la meta", dijo en 1995.

Hoy lo que le preocupa  es, precisamente, un IPC bajo. En octubre, su nivel interanual alcanzó el 0,2 % lo que, a su vez, significó un incremento que se ha interpretado como una señal positiva.

Pero hay otra cifra que Yellen recibe con entusiasmo: según el Departamento del Trabajo, en noviembre se crearon 211 mil empleos, 10 mil más de lo que esperaba el mercado. La tasa de desempleo se mantuvo en un 5 %, un mínimo en siete años y medio.

El desempleo ha caído en siete décimas porcentuales este año, en consistencia con lo que la presidenta de la Fed se había propuesto. Estas ‘buenas nuevas’ la han motivado a manifestar que “espera con ansias” subir las tasas de interés, algo que podría suceder esta semana luego de casi una década en la que éstas se han mantenido entre un 0 % y un 0,25 %.

Incluso en esta determinación, que no convence a todos los integrantes de la Reserva, Yellen ha hecho gala de su poder de convencimiento. Algunos opositores, como el jefe de la Fed de Chicago, Charles Evans, han cambiado su discurso, dejando de lado su resistencia la decisión.

La presidente no la tiene fácil y su capacidad de generar consenso se pondrá a prueba. Aunque la determinación de subir las tasas parece ser tomada, la batalla que tendrá que librar es a qué ritmo la institución endurecerá su política económica.

Los banqueros de la Fed tienen visiones diferentes de cómo terminará el próximo año la tasa de referencia del banco central, con expectativas desde menos de cero hasta un 3 por ciento, según las previsiones publicadas en septiembre.

Lo preocupante para Yellen no son sólo las "palomas" (lo que en la jerga de la Fed significa que se está especialmente preocupado  por el desempleo, frente a los "halcones", más concentrados en controlar la inflación) de siempre, como la gobernadora Lael Brainard, quien cuestiona el ritmo de alzas de las tasas.

Algunos "halcones", quienes normalmente están más preocupados por los riesgos de la inflación que por un débil crecimiento, están considerando la posibilidad de enfrentar un largo período de crecimiento bajo el potencial y una débil inflación. Yellen dijo que el proceso de alza de tasas será gradual, pero falta definir qué se entiende por gradual.

Asumir esta tarea de ir subiendo las tasas es desmontar la política no convencional que, desde la crisis del 2008, la Reserva ha asumido. Una responsabilidad que algunos analistas calificaron como tarea prioritaria para Yellen cuando esta mujer de 69 años se convirtió en la líder de la Fed. Lo difícil de esta misión es no generar mayores sobresaltos en los mercados financieros internacionales.

¿Triunfará de nuevo en el 2016 como una constructora de consensos? De eso dependerá si Wall Street tendrá un año en verde o los saldos rojos protagonizarán su comportamiento, y si los mercados emergentes podrán lidiar con facilidad con una política económica más estricta por parte de Estados Unidos.

SIEMPRE EN EL CORAZÓN DE LA ECONOMÍA ESTADOUNIDENSE

Nacida en Brooklyn (Nueva York) en 1946, en el seno de una familia judía, la presidenta de la Fed cuenta con una sobresaliente trayectoria profesional, coronada por su capacidad para prever una crisis que nadie parecía anticipar.

La Fed deja cada cierto tiempo echar un ojo a sus deliberaciones internas, aunque sea con casi cinco años de retraso.

Gracias a las transcripciones de las reuniones de su junta de gobernadores, publicadas a finales de 2012, se conocen las opiniones de sus miembros en los meses previos a la eclosión de la crisis financiera fruto del estallido de la burbuja inmobiliaria, y entre ellas sobresale la de Yellen debido a su acertado pesimismo.

“Las posibilidades de una contracción del crédito y la caída de la economía en recesión aparecen como demasiado reales”, afirmó Yellen en diciembre del 2007, cuando era presidenta de la Reserva Federal de San Francisco, cargo que desempeñó desde el 2004 hasta 2010, cuando pasó a ser vicepresidenta de la Fed.

Meses después, el sistema financiero saltó por los aires, uno de los bancos de inversión más antiguos de Estados Unidos, -Lehman Brothers-, quebró y hubo que rescatar a gigantes como Citigroup o AIG con fondos federales.

Ese acierto fue uno de los puntos de inflexión en la ya de por sí exitosa carrera de Yellen.

Doctora en economía cum laude por la Universidad de Yale en 1971, ha sido profesora en centros tan prestigiosos como Harvard, London School of Economics y Berkeley, donde comenzó a dar clase en 1980 y que recientemente le otorgó el título de profesora emérita.

Aparte de su trayectoria académica, ha desempeñado cargos en la Administración como presidenta del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca bajo el mandato de Bill Clinton entre 1997 y 1999, antes de su amplia experiencia en el seno de la Reserva Federal.

Tras ser ascendida a "número dos" del organismo en 2010, Yellen se convirtió en uno los principales respaldos de Bernanke al poner en práctica el agresivo plan de estímulo monetario conocido como "relajación cuantitativa", a través de la multimillonaria compra de bonos para reimpulsar la recuperación económica.

Uno de quienes aplaudieron su elección como presidenta de la Fed fue el reconocido economista Joseph Stiglitz, quien la calificó como una de las mejores alumnas en su casi un siglo de enseñanza.

Apasionada por la economía, su vida gira en torno a ella. Está casada con el nobel de Economía y profesor de Berkeley George Akerlof, con quien tiene un hijo.

Con información de Agencias

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