‘A. Latina debe ajustarse al cambio en el modelo de China'

‘A. Latina debe ajustarse al cambio en el modelo de China'

Según Mario Pezzini, director del Centro de Desarrollo de la Ocde, los países de la región deben hacer ajustes en productividad, diversificación y competitividad para poder aprovechar las ventajas de ser un socio relevante de la nación asiática.

13 de diciembre 2015 , 03:13 p. m.

El enfriamiento de la economía de China tiene un impacto significativo sobre los países latinoamericanos que le proveen materias primas.

Pero en medio de esta situación hay una situación de fondo a la que tienen que adaptarse los socios comerciales del país asiático, que es el paso a un modelo económico más sofisticado.

Para poder potenciar la relación con China, América Latina debe adoptar una serie de ajustes que le permitan lograr una mayor diversificación, productividad y competitividad.

Precisamente, el viernes la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), la CAF y la Cepal presentaron el informe ‘Perspectivas Económicas de América Latina 2016’, en el cual advierten sobre la necesidad de estrechar la alianza de la región con China, en momentos de bajo crecimiento económico.

Sobre este y otros temas, Mario Pezzini, director del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), habló con Portafolio.

¿Qué tan grave resulta para América Latina la desaceleración de China?

Sin duda hay un impacto por la alta producción de recursos naturales. Hay países que no solo elevaron la extracción de materias primas, sino que aumentaron su dependencia de ellas. De todas formas, esto no necesariamente implica que va a haber un crecimiento más bajo. Lo importante es el cambio cualitativo que está teniendo lugar en China.

¿A qué se refiere?

China fue por mucho tiempo una locomotora que se basó en su amplia capacidad para producir manufacturas, pero se está dando un cambio en el modelo de desarrollo económico gracias a la urbanización y al crecimiento de la clase media. Esto le plantea un dilema a América Latina sobre si se mantiene con la misma estructura: baja especialización y un capital humano de escaso nivel en la que aumenta la competencia de quienes están aprendiendo a hacer cosas diferentes o mejores, o si decide afrontar el reto y ahí la mejora alternativa es hacer lo que otros países han hecho en elevar la productividad, producir capital humano más calificado y aumentar la competitividad.

Pero esa necesidad se ha planteado independientemente de China…

Es cierto que esto no es novedad, pues muchas veces hemos escuchado la falta de diversificación de América Latina.

Ahora, con el cambio que están teniendo muchos países, el problema de la región se está agudizando, pues estos ajustes se están dando de manera rápida y por eso la necesidad de reformas es más urgente. En un escenario de crecimiento de 5 por ciento, se pensaba cuándo se iba a considerar la poca diversificación y la especialización en materias primas, pero la ventana de oportunidad que daba un dinamismo alto ya no está. Por ejemplo, el crecimiento potencial de la región, que lo calculábamos en 5 por ciento, ya va en 3 por ciento. Prevemos una contracción de 0,3 por ciento en la economía este año. La oportunidad de cambio se está reduciendo.

En ese escenario de crecimiento más bajo, ¿qué tanto se dificulta esa tarea?

De alguna manera, esto no es una dificultad añadida, sino una señal de alarma. Se necesita política pública más eficaz, así como mayor iniciativa del sector privado, es decir que haga más inversiones que permitan lograr mayor diversificación.

¿Quiénes están más preparados para dar el salto?

Brasil, Chile, Perú y Venezuela son los que más han aumentado la relación comercial con China, y han vivido una fuerte dependencia de los recursos naturales que ha aumentado en el tiempo y por eso están en una situación complicada. Colombia y Costa Rica han logrado diversificar más su canasta exportadora, pero necesitan más esfuerzos. En el caso de México, la cercanía a EE. UU. le ha ayudado a diversificar su aparato productivo.

Ante esta nueva realidad, ¿cómo elevar el comercio?

China ha declarado que quiere modificar la relación que ha tenido con Latinoamérica en el sentido de elevar la calidad del comercio. Eso es una oportunidad enorme, hay países como Chile o Brasil que están intentando aprovecharlo. En general, al ver la estructura económica, se necesita mayor cualificación del capital humano porque hay mucha disposición china a invertir. En industria, se necesita una política industrial basada en innovación.

¿Los Tratados de Libre Comercio (TLC) son la herramienta para acercarse?

Pueden ser uno de los mecanismos. Pero hay necesidad de crear competitividad y en Latinoamérica hay un problema de integración, en el sentido de tener la capacidad de construir cadenas regionales de valor. Eso es clave porque hay países que no tienen el tamaño para enfrentarse a los cambios de la economía global. No se trata de un tema de tarifas, sino de logística, porque en materia de costos de un producto esto pesa ocho veces más que los aranceles. De todas formas, sea cual sea el mecanismo, es importante empezar a moverse.

¿Cuáles son las expectativas en inversión?

Los flujos financieros de China hacia la región van a continuar, sobre todo en infraestructura y energía. Muy probablemente va a ampliarlas a un grupo más extenso de países y si se ajustan temas regulatorios, eso va a ayudar.

luicon@eltiempo.com
 

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