La época de cargar la maleta para pedir un favor quedó atrás

La época de cargar la maleta para pedir un favor quedó atrás

En vísperas de iniciar su labor como embajador de Colombia en Washington, y luego de casi dos décadas de ejercer como presidente del gremio cúpula del sector privado colombiano, Luis Carlos Villegas es optimista por convicción sobre el futuro del país y la economía nacional.

14 de noviembre 2013 , 10:40 p.m.

En entrevista con Portafolio, Villegas habló de la transformación positiva que ha tenido Colombia durante las últimas dos décadas.

Cuando mira atrás y reflexiona sobre casi dos décadas al frente de la Andi ¿qué ve?

El cambio dramático que ha tenido el país.

De la inviabilidad pasamos a ser una potencia regional de primer orden. El tamaño de nuestra economía se multiplicó por cinco y la pobreza es menos de la mitad frente a los niveles de 1995.

También pasamos de la inminente necesidad de importar petróleo a un millón de barriles de producción.

No menos importante es que nos diversificamos en energía. Y la capacidad del Estado es infinitamente mejor en recursos y talento humano.

¿Y el sector privado?

Las empresas en Colombia siguen representando el 76 por ciento del PIB. Por lo tanto, los crecimientos sectoriales en estos años han sido también sobresalientes.

Somos más competitivos, remuneramos mejor el trabajo y hay una mayor responsabilidad social entre los empresarios.

Todo esto en medio de un proceso de internacionalización, que ha sido, tal vez, el más profundo de América Latina en estas dos décadas.

¿Cuál ha sido el gran dolor de cabeza para sus afiliados?

Cuando comencé en la presidencia, sin duda el tema de seguridad. Eran los años en los cuales uno salía de la casa y no sabía si volvía por la tarde.

Ese tema está superado casi en su totalidad. Más recientemente, los asuntos relacionados con las cadenas productivas y el crecimiento: cómo avanzar armónicamente cuando los niveles de competitividad de los eslabones son distintos.

¿A qué se refiere?

A que tal vez el concepto que más tardíamente llegó al país fue el de cadena productiva. A pesar de que hemos avanzado, hay sectores en donde los eslabones pretenden vivir solos o aun a costa de los otros.

En eso debemos madurar más. Sobre todo en un entorno normativo cambiante en lo que tiene que ver con impuestos, aranceles, licencias, etcétera.

¿Qué hay de la tasa de cambio?

En estos años me ha tocado la montaña rusa cambiaria. Desde la inmensa preocupación del dólar a 3.000 pesos hasta la tragedia de verlo a 1.700.

Ninguno de esos extremos es deseable. Me parece que la flotación de la divisa ha sido un excelente mecanismo para buscar tasas que, en promedio, sean competitivas y permitan amortiguar los choques externos en uno u otro sentido.

¿Cuál es su posición frente al debate en torno a la desindustrialización?

Yo creo que no puede hablarse de ese fenómeno en un país en el cual la participación del sector manufacturero está en un 14 por ciento, y en donde las únicas que están creciendo son las exportaciones industriales.

Además, vemos una inversión creciente, tanto local como extranjera, en el sector. No hay que olvidar que entre 1995 y el 2010 se produjo una gran tercerización de servicios, que las empresas se prestaban desde adentro y hoy vienen de afuera, lo que hace que se contabilicen en el sector de servicios.

Pero, a pesar de eso, las noticias de cierres de plantas siguen apareciendo…

Sí. Pero no aparecen las de aperturas de plantas. Una nueva siderúrgica en Cali o una fábrica de buses en Pereira o una cementera en Barranquilla forman parte de las noticias que no se conocen en materia industrial.

El valor del producto manufacturero se ha multiplicado por tres en los últimos diez años.

¿Qué sectores que han tenido problemas debemos conservar?

Hace cuatro años nadie daba un peso por el sector textil-confecciones. Hoy es un ramo especializado en nichos, innovador, que ha vuelto a crecer en el empleo generado.

Nadie pensaba que fuera posible exportar carros a México o Brasil.

Con dificultades, pero lo estamos haciendo. Y en ambos casos, automóviles y ropa, los precios al consumidor han bajado dramáticamente.

¿Cuáles son los mecanismos para que la industria vuelva a crecer?

En primerísimo lugar, la estabilidad macroeconómica y en esta una tasa de cambio competitiva y tasas de interés acordes con una baja inflación.

En segundo, mayor gasto público eficaz en innovación, ciencia y tecnología.

En tercero, aprovechamiento pleno de los instrumentos comerciales y de inversión de los que dispone Colombia. En cuarto, mecanismos tributarios que incentiven la modernización industrial, como el descuento del IVA.

Quinto, atacar costos que son relativamente altos como los de energía eléctrica y gas. Y sexto, la competitividad derivada de menores fletes por tener una infraestructura moderna y multimodal.

¿Cómo ha evolucionado el rol de los gremios en Colombia?

Contesto por la Andi. Dimos un salto estratégico muy relevante al convertirnos en cúpula del sector privado urbano.

El valor estratégico que tiene para un afiliado la asociación, consiste en que son atendidos los temas transversales para cualquier empresa grande o pequeña y también los temas micro, sectoriales, regionales e internacionales. Lo más trascendente para la credibilidad de un gremio es su capacidad técnica, y la Andi ha demostrado tenerla de sobra.

¿Qué les contesta a los críticos que afirman que la Andi, al haber ampliado su membresía, no representa a nadie?

Yo lo tomo como un gran cumplido, porque la Andi no hace oficios para nadie en particular. Las épocas de cargar la maleta para pedir una licencia, una cita o un favor quedaron atrás. Cuando la Andi habla, habla el sector privado.

Usted ha estado involucrado en los temas de paz.  ¿Por qué?

La Andi tiene que estar presente en la discusión de todos y cada uno de los grandes temas del país. La paz es uno de ellos. También estuvimos en las tragedias naturales: el terremoto de 1999 o la ola invernal del 2010.

Así mismo, nos hemos involucrado en las discusiones sobre la agenda internacional colombiana. En buena hora esta casa decidió moverse tras el interés nacional.

¿Y qué hay de La Habana?

Hemos avanzado como nunca. Del próximo ciclo en adelante, el ritmo de la negociación y la voluntad de llegar a acuerdos, dependerán exclusivamente de las Farc y de su coherencia.

Ricardo Ávila P.

Director de Portafolio

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