Ética organizacional va más allá del cumplimiento de leyes

Ética organizacional va más allá del cumplimiento de leyes

De este código no solo depende el ambiente interno de la compañía, sino que, contrario a lo que se piensa, puede incidir en activos tan importantes como la facturación. Directivos coinciden en que aunque faltan aspectos por abordar, el asunto se encuentra en sus agendas.

27 de noviembre 2015 , 08:07 p.m.

La mayoría de las organizaciones a escala global deben empezar a diferenciar entre la ética y el cumplimiento interno, ya que mientras este último responde a legalidad, la ética lo hace a valores y creencias dentro de las compañías. Además, se debe entender que de la importancia de este reconocimiento no solo depende el ambiente interno de la compañía, sino que, contrario a lo que se piensa, puede incidir en activos tan importantes como la facturación.

En este sentido, el cumplimiento se cuestiona respecto a cómo se deben hacer las cosas, mientras que la ética lo hace sobre cómo se quieren hacer. Siendo así, la ética debe asumirse básicamente como la definición de la cultura de la organización.

Según Tom Tropp, vicepresidente corporativo de Ética y Sostenibilidad de Arthur J. Gallagher, quien maneja estos temas dentro de la empresa, que hoy cuenta con cerca de 23.000 empleados en 31 países del mundo, en la ética corporativa se deben estudiar dos mundos o realidades: una, la que concierne a lo que se denominan los valores individuales, y otra, a los corporativos.

Frente a esto, Tropp coincide con Esperanza Díaz, docente de la Facultad de Ciencias Administrativas y Contables de la Universidad de La Salle, quien asegura que cuando una persona entra a formar parte de una organización debe haber un punto de encuentro en estas dos cualidades, que busca envolver tanto lo personal como lo corporativo, pero de una manera parcial. Sin embargo, existen algunos aspectos que sí son obligatorios, como es el caso del respeto, en el ejemplo específico de la firma de seguros Arthur J. Gallagher.

Por lo anterior, algunos empresarios y conocedores del tema consultados por Portafolio afirman que la organización debe otorgarles tiempo y ayuda a los colaboradores para que estos lleguen a compartir los valores de los cuales se compone la ética de determinada organización. En este aspecto, el nuevo empleado debe tener en cuenta que no se van a condenar sus valores propios por la consecución de un resultado.

“Los valores personales son tan importantes como para que sean negociable, no es un tema de cero tolerancia, es de adaptarse”, agrega Tropp.

En cuanto a los valores agregados de “el hacer las cosas”, –que al parecer lo practican cerca del 60 por ciento de las empresas a escala global– nos encontramos frente a la respetabilidad y buena reputación y ventaja competitiva de determinada empresa respecto a sus colegas, sus proveedores, sus clientes, la industria, lo cual, según los expertos, generalmente impacta positivamente, incluso en los números de facturación, mucho más que cuando no se tiene la imagen de respetabilidad. “Pasa por un tema de humildad entre los directivos”, enfatiza el vicepresidente corporativo de Ética y Sostenibilidad de Arthur J Gallagher.

Otro de los factores, según agrega Díaz, que las diferentes firmas deben tener en cuenta es que los clientes han evolucionado, y las decisiones que estos toman al día de hoy ya no se encuentran ligadas solo a la prestación de determinado servicio o producto, sino que se encuentran enfocadas a lo que hay detrás del mismo, como es el caso del respeto, condiciones dignas de trabajo, responsabilidad con el medioambiente y todo un código que determina el ‘hacer’ de las empresas.

En este caso, según lo planteado por Tropp, las entidades que no hacen énfasis en los valores están destinadas a ser inviables. Esto se puede evidenciar en la historia, pasando por la antigua Roma, por la Rusia de Stalin y por la Alemania nazi. En el tema corporativo sucedía, incluso, en aquellos tiempos con algunas compañías que aunque decían que cumplían la tarea, en realidad tomaban decisiones contrarias, “básicamente la consecuencia es que son inviables, desafortunadamente toma un tiempo para que fallen, pero fallan, fallan todas”, concluye el directivo.

EL PANORAMA NACIONAL AVANZA

Algunas veces las compañías se enfocan principalmente en buscar la manera de generar ingresos y mayor facturación, dejando atrás el proceso consciente de determinar los códigos por los cuales se rigen.

Este es uno de los grandes problemas a escala nacional, según menciona Esperanza Díaz, docente de la Facultad de Ciencias Administrativas y Contables de la Universidad de La Salle, y agrega que lo primero que se debe hacer en cuanto al tema es dejar de hablar y generar acciones reales al respecto y de manera responsable.

“Las organizaciones deben empezar a desaprender cosas de nuestra memoria histórica, se debe aprovechar este momento importante en el que se está hablando de paz e inclusión y llevarlo a sus organizaciones dentro de las buenas prácticas empresariales”, enfatiza Díaz.

Respecto a esto, algunos empresarios del país dicen que aunque en verdad es un asunto en el que aún faltan aspectos por abordar, se encuentra en la agenda de sus organizaciones.

Por ejemplo, Paula Pérez, gerente de Mercadeo de UpSistemas, sostiene que expandir este código a nivel organizacional garantiza transparencia y confianza con los clientes, colaboradores, accionistas, entre otros.

Incluso, algunos voceros se atreven a definir el manual de ética como el activo más importante dentro del funcionar y ser de las empresas que lideran, como es el caso de Jaime Alberto Peláez, vocero de Level 3 para Colombia, quien menciona que cada seis meses se preocupan por certificar y verificar el adecuado cumplimiento del mismo.

Otro de los factores a resaltar es que, en el caso de compañías como Level 3, Tecnocom, Orbita Empresarial, entre otras consultadas, manejan todo un protocolo de “adaptación” de sus colaboradores al manual de ética interno, lo cual permite que se cree una balanza entre la ética personal y la organizacional.

Los directivos llegan a la conclusión de que lo que debe primar al abordar este elemento en las empresas es estar conscientes del impacto del mismo, por ello valores como el respeto, la honestidad, la igualdad y la aceptación del otro se destacan.

Finalmente, uno de los factores que se encuentra en auge en el país en los últimos tiempos, según los voceros, es la conciencia ambiental, y la capacidad de escucha y aceptación de los errores por parte de los directivos, lo cual permite mayor participación de los colaboradores y eficiencia de las empresas.

María Trinidad León

marleo@eltiempo.com

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