Juegos y desafíos en las relaciones entre China y EE. UU.

Juegos y desafíos en las relaciones entre China y EE. UU.

De acuerdo con numerosos medios de comunicación, el 26 de octubre pasado Estados Unidos desafió a China enviando un barco de patrulla al mar de China Meridional, rondando las islas del archipiélago Spratly. Del lado de China, se expresó rabia y preocupación debido a que Estados Unidos introduce “factores perturbadores en aguas que anteriormente eran tranquilas”.

19 de noviembre 2015 , 09:25 p.m.

Las relaciones internacionales no siguen un patrón lineal y, por el contrario, están marcadas por fluctuaciones y una seguidilla intermitente de juegos, retos y desafíos, sin que, afortunadamente, las cosas pasen a mayores. Un principio de dependencia mutua se combina con un análisis prudente de tipo consecuencialista, y los comités nacionales de seguridad y crisis de los Estados trabajan constantemente en la identificación de varias clases de escenarios, así:de riesgo alto, de riesgo medio, riesgo bajo y, excepcionalmente, de riesgo nulo. Situaciones como los ciberataques y las provocaciones de orden marítimo son estudiadas y evaluadas y las respuestas son generalmente de orden no lineal. Esto es, a una provocación en un plano y contexto se responde con una acción en un contexto y momento que la contraparte no esperaba; y así sucesivamente.

Pues bien, esta situación puede ilustrarse con una reciente noticia y algunos antecedentes y consecuencias de la misma.

De acuerdo con numerosos medios de comunicación, el 26 de octubre pasado Estados Unidos desafió a China enviando un barco de patrulla al mar de China Meridional, rondando las islas del archipiélago Spratly. Del lado de Estados Unidos, la operación forma parte de la ‘libertad de navegación’, y lanza un mensaje a sus aliados, en particular a Filipinas, acerca de las pretensiones de expansión de China por las aguas del Pacífico. Del lado de China, se expresó rabia y preocupación debido a que Estados Unidos introduce “factores perturbadores en aguas que anteriormente eran tranquilas”.

En realidad, esta información se enmarca en una serie de juegos y desafíos de parte y parte. En numerosas ocasiones, China ha sido acusada de hackear empresas norteamericanas, robando así propiedad intelectual y secretos comerciales.

Asimismo, China ha realizado varios ciberataques a otros sectores como la agencia de recursos humanos de la Administración Federal, específicamente, la Oficina de Gestión de Personal.

Naturalmente, las relaciones entre ambas potencias se tensionan y distensionan por tiempos, marcando las dinámicas de relaciones comerciales, militares, de nivel ejecutivo y otras. Entre China y Estados Unidos, como es, por lo demás, el caso entre varios otros Estados.

Un ejemplo de estas tensiones y distenciones puede apreciarse cuando, en el pasado mes de septiembre, el presidente Obama y su homólogo Xi Jinping se reunieron para estrechar lazos bilaterales y compartir diversas preocupaciones; notablemente, acerca de Irán, Corea del Norte, el cambio climático y, naturalmente, temas de ciberseguridad.

Datos e información, procesamientos de los mismos y ponderación de fuerzas y debilidades constituyen algunos de los elementos de la geopolítica internacional. Sin la menor duda, las observaciones constantes, de tipo satelital o marítimo, de orden computacional o de infiltración de agentes humanos, por ejemplo, entre una potencia y otra, conforman el pan de cada día, que, de tanto en tanto, sale a la luz pública y son temas de encuentros y concertaciones. Cada parte sabe que estas dinámicas subyacen a las apariencias que son las que tiene los ciudadanos normales a través de los medios de comunicación.

En un estudio clásico de la teoría de juegos, sostenía Thomas Schelling que la estrategia del conflicto se construye sobre la presencia de información real y ficticia, de información virtual y que tiene como finalidad desviar la atención, mientras se lleva a cabo otras acciones menos evidentes. El marco del estudio de Schelling era el de la Guerra Fría, y los conflictos internacionales. Hoy por hoy, la situación no ha cambiado sustancialmente, a pesar de los avances notables en sistemas de información, en tecnologías y seguridad, y los juegos, desafíos y relaciones entre China y Estados Unidos pueden ser adecuadamente vistos como un ejemplo al respecto.

Estados Unidos representa el peso del pasado y del presente. China emerge como potencia del presente y el futuro. Un juego de evidentes asimetrías de las cuales tenemos, algunas veces, noticias de observación recíproca, de ataques, juegos y desafíos. Las mejores esperanzas son las de que esos desafíos y juegos permanezcan en el escenario simplemente virtual. Al fin y al cabo, el pasado y el futuro son complementarios en las esperanzas y en las expectativas de vida de la humanidad.

Carlos Eduardo Maldonado
Miembro de Redintercol.

 

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