¿Desilusionados con la tecnología?

¿Desilusionados con la tecnología?

Al parecer, en la carrera hacia la tecnorevolución, el rápido progreso económico que debía acompañarla se fue quedando atrás.

18 de noviembre 2015 , 08:56 p.m.

Puede ser solo otra oleada pasajera, pero parece que más y más gente está tratando de escapar del incesante parloteo y la distracción permanente de la tecnología y reconociendo que, después de todo, la dependencia del internet no es tan buena.

Todos sabemos que estamos viviendo en una era de cambios tecnológicos increíblemente rápidos que están transformandolo todo. Pero hay una nueva corriente indicando que quizás todo ese hiper- entusiasmo es exagerado y muchos economistas, revisando los datos sobre productividad e ingresos, se preguntan si la revolución tecnológica ha sido enormemente sobrevalorada.

Al parecer, en la carrera hacia la tecnorevolución, el rápido progreso económico que debía acompañarla se fue quedando atrás.

“La era digital, que abarca más de cuatro décadas, tiene el aspecto de una decepción. Las nuevas tecnologías han dado grandes titulares, pero resultados económicos modestos”, escribió Paul Krugman en el New York Times, recientemente.

“Mi interpretación de las estadísticas es que la tecnología ha sido la directiva principal en el enorme aumento reciente de la desigualdad económica en el mundo” escribió Erik Brynjolfsson, profesor de la Sloan School of Management MIT.

Esas opiniones coinciden con la del reconocido físico inglés Stephen Hawkins, quien provocó una gran controversia al afirmar hace poco que la tecnología es culpable de la desproporcionada desigualdad de ingresos de nuestros días. “Todos podríamos disfrutar de una vida de ocioso lujo si la riqueza producida por la tecnología fuera compartida, o la mayoría de la gente puede acabar miserablemente pobre si los propietarios de las máquinas cabildean con éxito contra la redistribución de la riqueza”.

Una de las causas de mayor desilusión con la “revolución tecnológica” es que, como en el pasado, ha llevado a la concentración de las mayores ganancias en las manos de una minoría de jóvenes tecnólogos.

Muchos estudios económicos están demostrando que si bien vivimos en una era de computadores, teléfonos inteligentes, iPads, que con presionar un botón nos dan acceso a cualquier información, a inmensas redes sociales y a otros progresos digitales, inclusive después de hacer ajustes por los efectos de la crisis financiera, los índices de crecimiento e ingresos han regresado a la lentitud que caracterizó los años 1970 y 1980.

La tecnología ha reemplazado a muchos trabajadores no calificados, y los que logran nuevos empleos generalmente lo hacen en sectores donde ganan menos que antes.

Seguramente las compras en línea continuarán erosionando la actividad de los almacenes minoristas, los libros electrónicos seguirán reemplazando textos tradicionales y mucho de nuestro entretenimiento vendrá del mundo digital. Pero hay cambios dicientes ocurriendo en muchas industrias que están regresando al mundo “físico con “nuevos” productos que permiten una experiencia directa.

“Otra razón por la que el mundo real está luchando es que cada vez anhelamos lugares donde podamos escapar de la distracción de la tecnología. No se trata de estar en contra de los progresos tecnológicos, sino un reconocimiento de que estar conectado permanentemente al Internet no es bueno para nadie”, escribe el Evening Standard de Londres.

En el área de la música, por ejemplo, los conciertos en vivo están ganando más popularidad cada día. Los jóvenes prefieren ver a sus bandas favoritas en carne y hueso que digitalmente.

Este año los libros en papel tuvieron un importante resurgimiento en ventas. Nuevos estudios han demostrado que retemos mejor cuando leemos de un texto físico que en una pantalla. La Unión Europea aprobó inequívocamente la ley del precio único para libros, lo cual salva a las librerías y casas editoriales de la competencia desigual por parte de emporios como Amazon.

En el mundo del cine, más directores importantes están haciendo películas a la manera de la vieja escuela que con cámaras digitales.

Hay predicciones razonables indicando que muchos sectores, como el del comercio digital, están volviendo a los almacenes reales. Varios de los más grandes vendedores de mercancía por internet están abriendo almacenes.

La propia Amazon anunció que comenzará a abrir librerías por todo el mundo, e inauguró ya la primera en Seattle.

Es posible que, como dicen muchos analistas, las nuevas tecnologías sean más divertidas que fundamentales, pero en todo caso no van a desaparecer. Quizás Google tenga razón y pronto la manipulación de la inmensa información sobre todo y sobre todos contenida en el mundo digital va finalmente a transformar el mundo físico y provocar “la revolución”.

Pero si los indicios que están apareciendo continúan, es posible creer que estamos aprendiendo a lograr un mejor equilibrio entre lo digital y lo físico.

Cecilia Rodríguez
Luxemburgo
 

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