Las mentiras del hombre que escondió cadáver de su mamá en una caneca

Las mentiras del hombre que escondió cadáver de su mamá en una caneca

Repartía afiches donde decía que la mujer estaba desaparecida. Se hicieron llamadas extorsivas.

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30 de junio 2011 , 02:39 p.m.

Hace un año, el zapatero Fabio Naranjo recorrió uno a uno los pueblos de los alrededores de Bogotá. A cuanto se le cruzó en el camino le entregó un volante con la foto impresa de su mamá, Matilde Murillo, y una leyenda que decía: "desaparecida". Y a todos esos desconocidos les rogó, con cara de desespero, que si veían a Matilde, por favor le avisaran de inmediato. Los familiares que lo acompañaron en esa ardua tarea hoy no salen del asombro.

El pasado lunes descubrieron que la mujer no había ido tan lejos y que Fabio sabía dónde estaba. Ella murió hace un año, en circunstancias que el zapatero aún no logra explicar. Luego, Fabio abandonó el cuerpo dentro de una caneca que permaneció un año en el parqueadero del conjunto residencial donde él vive, Jardines de Castilla, etapa 4, occidente de Bogotá.

Hablaron de secuestro

Hasta el pasado fin de semana el temor que rondaba en la familia Naranjo Murillo era que Matilde estuviera secuestrada. Una semana antes de desaparecer, la atracaron en el centro y le robaron sus joyas, su bolso y algo de dinero.

Tras el robo, ella decidió llamar a su hijo Fabio para que la acompañara a pagar la cuota de un préstamo. El crédito lo había gestionado para viajar a España, en compañía del propio Fabio, con la intención de visitar a su otra hija, radicada en ese país.

José Luis Naranjo, hijo mayor de Matilde y hermano de Fabio, dijo que la cita fue en el barrio Restrepo, donde él trabajaba y compraba los materiales para hacer zapatos. Y fue precisamente ese día, el 24 de mayo de 2010, cuando no se volvió a saber nada de ella.

Fabio le dijo a su familia que se despidió de su mamá después de almorzar juntos y que una hora más tarde la llamó, pero no le volvió a contestar jamás.

Entonces, entre la familia se tejió la teoría de que pudo haber sido raptada por los ladrones que días antes la habían asaltado. Una serie de llamadas con fines extorsivos le daba más fuerza a esa posibilidad. Luego vino la búsqueda.

Fabio y José Luis fueron a poner una denuncia por desaparición, radicada el 28 de mayo de 2010 en la URI de Kennedy. También fue por esa época que los Naranjo Murillo, encabezados por Fabio, organizaron las tomas de poblaciones para repartir volantes. Con el correr de los días, Fabio perdió el entusiasmo en esa tarea, según su hermano José Luis.

Dos meses después, el zapatero se alejó de la familia con el pretexto de que tenía muchas obligaciones con su hija, de 7 años, y su esposa, con quienes vivía en la casa número 94 del conjunto residencial Jardines de Castilla.

'No quiero creer eso'

La comunicación entre la familia y Fabio era cada día más escasa. Sin embargo, el zapatero no dejaba de mostrarse "preocupado y esperanzado" por encontrar a su madre. Por eso José Luis no quiere creer que su hermano sea el responsable del episodio, en el que perdió la vida su mamá.

"Es difícil de creer. Fabio y mi mamá tenían una buena relación que se había afianzado más luego del viaje a España", dijo el mayor de los Naranjo.

Un hombre distante

Allegados a los Naranjo Murillo cuentan que Fabio siempre fue distante de su familia, pero que sostenía buena relación con todos. Cuentan que era dedicado a su oficio y que era hogareño. Aunque su familia está dedicada al transporte -su mamá tenía carros y su hermano conduce un TransMilenio-, él prefirió otro oficio, el de zapatero.

Después del sorprendente hallazgo del lunes pasado, Fabio no ha hablado con su familia. Por ahora, las explicaciones las tiene que dar a las autoridades.

El cuerpo sí era el de Matilde Murillo

Para identificar los restos humanos que había dentro de la caneca metálica encontrada el lunes pasado en el barrio Terrazas de Castilla, peritos del laboratorio de lofoscopia del Instituto Nacional de Medicina Legal utilizaron la técnica de recuperación de pulpejos para posterior cotejo dactiloscópico.

El dictamen arrojó que los restos correspondían a Matilde Murillo Gómez, desaparecida el 24 de mayo del año pasado.
La mujer, de 64 años, era oriunda del municipio de Aquitania (Boyacá). Las causas de su muerte aún se desconocen.

JAVIER ENRIQUE ACOSTA
DIARIO MÍO

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