Microcosmos colombiano

Microcosmos colombiano

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23 de junio 2011 , 06:53 p.m.

    Suena muy extraño que una feria no "venda" nada, porque las ferias, encuentros y festivales son justamente para eso, para promocionar, impulsar y comerciar con productos, ideas o servicios. Pues bien, el Folklife Festival que realiza el museo Smithsonian de Washington, donde Colombia es invitado central a partir del 30 de junio, ofrece sus tribunas a los países invitados para que estos expongan las manifestaciones más auténticas de su cultura popular. En la edición del 2010, México presentó a una tribu nativa cocinando y bailando para el público, mostrando así sus rasgos más auténticos a través de personajes totalmente desprovistos de afán comercial. Ese criterio en la selección de participantes convierte el festival en un museo vivo, donde la muestra museográfica incluye seres de carne y hueso realizando sus ceremonias y actividades cotidianas, factor que brinda una perspectiva muy exótica del mundo exterior al americano promedio.

    La delegación colombiana, escogida por el Ministerio de Cultura después de tres años de investigación, incluye representantes de los seis grandes ecosistemas de nuestra geografía, con oficios que abarcan el transporte, la orfebrería, la pesca y los tejidos, además de la culinaria y la música nativa. En este último renglón surge la inquietud de que los seleccionados no tengan una trayectoria que incluya discos publicados y giras de conciertos, pero ese es justamente su mayor atributo para quedar seleccionados, el no estar inscritos en la práctica musical como negocio, sino como medio de expresión de su personalidad y de su vigor como pueblo. No importa que grupos como La Contundencia, de la región del Pacífico, no sean técnicamente afinados para los oídos occidentales, si logran ilustrar la huella afro en nuestra costa pacífica. Tampoco es grave que en la selección musical de la región caribe se hayan privilegiado los aires de la depresión momposina por encima de géneros como el vallenato, que acusan un excesivo encasillamiento por cumplir con dictámenes comerciales.

    Con el sello del Smithsonian, un museo que se ha consolidado como guardián de las culturas que la civilización en su afán va olvidando y que desaparecen del planeta, Colombia presentará una síntesis de su faceta rural y campesina, faceta que es la base de lo que realmente somos en nuestras ciudades. Este microcosmos solo muestra una parte de la compleja realidad nacional, pero descubre rasgos asombrosos nuestros que el cliché noticioso nunca deja ver.

acevemus@yahoo.com

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