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Ir a pedir salchichas a El Bohemio, una tradición de 72 años

Pedro Duarte, un aficionado a los toros, fundó el lugar en 1939.

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24 de abril 2011 , 11:27 p.m.

Mediodía. Hace hambre en la 9a. con 20. Dos oficinistas con la punta de la corbata guardada en la camisa se limpian la boca y se toman los 'cunchos' de sus gaseosas.

Acaban de asistir a un ritual bogotano, que cumplió 72 años: ir a la salsamentaria El Bohemio y pedir salchichas, mitad cerdo mitad carne, bañadas en atavaska -una salsa picante de la casa- con una rebanada de pan francés al lado.

Pedro Duarte, un aficionado a los toros, fundó el lugar en 1939. "El local era pequeñito y él mismo fritaba las salchichas", cuenta Gladys Rodríguez, la actual administradora de la sucursal de la 9a. y quien completa 20 años de servicios en la empresa.

De hecho, la mayoría de los clientes son de vieja data, como Luis Garzón y Lucía Aguillón, quienes recuerdan que, cuando trabajaban en la Universidad de los Andes bajaban con frecuencia hasta El Bohemio para calmar el hambre con una porción de salchichón cervecero o un cuarto de queso de cabeza. "Aún venimos por aquí a 'probar' viejas épocas", bromea Luis, mientras sostiene un cábano de 800 pesos, otra especialidad de la casa.

Las mesas del restaurante están dispuestas en el patio de una casa republicana, adornada con varios carteles anunciantes de inolvidables tardes de sangre en la plaza de toros.

Gladys, la administradora, asegura que al día pueden despachar hasta 200 porciones de 12 salchichas cada una.

Los comensales más asiduos son los empleados de la Empresa de Teléfonos de Bogotá, la Personería Distrital y el IDU.

En El Bohemio no todo son salchichas; hay quienes prefieren el plato de morcilla de 3.200 pesos o la longaniza de 3.500 pesos.

"Lo bueno es que se puede pedir en pan o en arepa", agrega Rubén, un músico que ocupa mesa cerca de un cuadro en el que se ve al torero César Rincón saliendo en hombros de una plaza.

La tradición de la salchicha picante no es exclusiva del centro: el Bohemio expandió su sazón por Galerías, la zona industrial, Cedritos y Suba.

Allá, los oficinistas también cumplen con el ritual.

FABIÁN FORERO BARÓN
REDACTOR DE EL TIEMPO