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Alerta en Cundinamarca por avalancha en el río Rionegro

Alerta en Cundinamarca por avalancha en el río Rionegro

La Gobernación alertó a las poblaciones de Caparrapí, Útica y Puerto Salgar.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de abril 2011 , 12:59 a. m.

La alarma la dieron los habitantes del municipio de Pacho, que vieron a las 3:30 de la tarde pasar una 'bombada' por ese afluente y que se espera esté llegando a las 7 de la noche a Puerto Salgar, en el río Magdalena.

La creciente, por fortuna, no causó estragos en la población de Pacho.

En su recorrido, el río Rionegro pasa por Útica, que está desalojado desde el martes en la noche, y por las inspecciones de Dindal, Cambras y Córdoba del municipio de Caparrapí.

Ruptura del jarillón

La ruptura del jarillón llevó a que las aguas del río Bogotá inundaran cultivos de flores y grandes haciendas ubicadas cerca a la Autopista Norte. El campo dos de golf del Club Guaymaral también se vio afectado.

Según afirmaron los Bomberos de Cundinamarca se estima que el río rompió 15 metros del boquete.

Tragedia en Útica

No obstante, la situación más crítica reportada hasta ahora por la segunda temporada invernal es la de Útica, en Cundinamarca, donde una avalancha de agua afectó el 95 por ciento de la población. Autoridades reportan 600 damnificados.

A las 4:30 de la tarde del lunes, las campanas de la iglesia de Útica repicaron sin cesar. "Una avalancha baja por la quebrada Negra". Esa fue la voz que se regó por el pueblo y que, en pocos minutos, tenía a socorristas, policías y hasta a estudiantes del colegio Manuel Murillo Toro tocando de puerta en puerta y guiando a las cerca de 2.600 personas que habitan el perímetro urbano de este municipio cundinamarqués hacia las partes altas.

Media hora después bajó el caudal, arrastrando palos, lodo y piedras. Pero era mucho menos de lo que se esperaba. Y aunque muchos estaban en fincas y casaquintas vecinas y querían regresar al pueblo, no lo hacían por temor a que la situación se repitiera.

En efecto, cinco horas después, y en medio de la oscuridad, un fuerte ruido se empezó a escuchar en la quebrada. La avalancha que esperaban desde temprano por fin llegó.

"A las 10 se vino la gran avalancha, y si no hubiéramos tenido la alarma activada más de 100 personas habrían muerto", señaló el alcalde de Útica, Marcelino Sánchez Castro.

A media luz, incomunicados y solo con lo que llevaban puesto, decidieron pasar la noche a la intemperie. Con los primeros rayos del sol se empezó a develar el dantesco panorama. En las paredes de las casas quedó marcado un cinturón de barro de entre metro y medio y dos metros, las calles eran un lodazal y restos de árboles aparecían en cada esquina o sobre los vehículos.

La creciente súbita de la quebrada Negra, que se convierte en uno de los hechos más graves de la nueva temporada invernal -ya deja 2'826.889 damnificados en país-, había 'lavado' al 95 por ciento de la población, aunque solo 53 casas quedaron averiadas y 120 más, totalmente destruidas. "Se sabe que allí estaban porque quedaron las bases", agregó el mandatario.

Entre las cifras de damnificados, que se estiman en 600, se cuenta una anciana de 78 años que no pudo reaccionar, y desaparecida a otra persona, de la que no se ha establecido la identidad.

"Esto fue un Armero chiquito. Las casas quedaron llenas de lodo, lo mismo las calles, el parque y el colegio", dijo capitán Iván Darío Valenzuela, coordinador departamental del Cuerpo de Bomberos de Cundinamarca, y quien se declaró asombrado por los daños de la avalancha.

"A uno le duele el alma, pero hay que endurecer mucho más el temple y los músculos para salir adelante en esto y así lo vamos a hacer", aseguró el gobernador Andrés González, quien hasta anoche continuaba en Útica, en medio de la zozobra por una nueva creciente y que volvió a traer a la memoria de los habitantes la tragedia de 1988, también causada por la misma e inofensiva quebrada Negra.

Ayer a las 5:30 de la tarde, las campanas de la iglesia volvieron a repicar y nuevamente muchos debieron correr hacia las zonas altas y quedarse allí ante el riesgo de otra avalancha.

Lo que el Presidente recomienda a viajeros

El presidente Juan Manuel Santos recomendó ayer varias cosas, con insistencia, a quienes tienen previsto salir de viaje:

-No viaje en horas de la noche.
-No viaje cuando esté lloviendo.
-Esté atento a acatar las instrucciones de las autoridades sobre el estado de las carreteras.
-Manténgase alerta para evitar desastres mayores.
-El invierno hasta ahora está comenzando.
-Prácticamente todos los ríos de Colombia están por encima de su nivel, y no en un porcentaje pequeño, en un porcentaje nunca antes visto, y desafortunadamente esto se va a agravar.

El Gobierno amplió el plazo para el cierre del Registro Único de Damnificados, hasta el 10 de junio.

Disparadas las redes sociales por el invierno

Unas de las primeras imágenes que EL TIEMPO conoció de la población de Útica, en Cundinamarca, saltó a los ojos de los lectores gracias a las redes sociales.

Como Mayra Hernández, la primera usuaria en subir fotos tras el paso de la avalancha del lunes en la noche a la página en Facebook 'Útica, Colombia', miles de colombianos se lanzaron
a estos espacios para comunicarse, informar y expresar su voz de apoyo durante la ola invernal que golpea al país.

Por medio de Twitter, los cibernautas narran y comparten lo que ven o leen usando el hashtag (palabra clave) #olainvernal, socializado desde el año pasado para información sobre poblaciones inundadas, ayudas del Gobierno o avances.
El río Magdalena tapó los techos de un barrio
Ibagué y Bogotá. El invierno arrecia en Honda (Tolima), La Dorada (Caldas) y Puerto Salgar (Cundinamarca), donde los registros de damnificados por el río Magdalena llegan a 2.400 familias.

Solo en La Dorada, donde se inundaron cinco barrios, la cifra llegó a 1.100 familias. Y al frente, en Puerto Salgar, donde según el alcalde Antonio Moreno el agua tapa los techos del barrio Primero de Mayo, las estadísticas hablan de 800. Y en Honda hay 500 familias afectadas.

César Santana, capitán de los Bomberos de Honda, recuerda que hace seis años hubo una inundación más fuerte, en la que el río se metió a las casas de 10 barrios. "La de hoy no está lejos de aquella, si sigue lloviendo", señaló.

En Cantagallo, Morales y San Pablo (sur de Bolívar), donde el 80 por ciento de los cascos urbanos están inundados, se sumó ayer la arremetida del río Sogamoso, que amenaza al sector de Tienda Nueva, en Betulia (Santander), donde Isagén construye la presa de Hidrosogamoso. Y en siete barrios de Barrancabermeja el agua subió 60 centímetros.

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