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Editorial: A 300 metros del señor

Editorial: A 300 metros del señor

Esta vez no se ha cumplido a cabalidad aquello de que la fe mueve montañas.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
15 de abril 2011 , 08:25 p. m.

    Por tercer año consecutivo, esta Semana Santa los peregrinos del Señor de Monserrate deberán privarse de la tradición de adorar la figura religiosa después de escalar a pie el cerro de 3.152 metros de altura. Un sacrificio que constituye una ofrenda pía de siglos -casi 400 años- en busca de cimentar la fe y como gratitud y ruegos al Santo tutelar de Bogotá por tantas angustias de sus devotos.

    Este año tampoco estuvo listo el sendero, y por decisión de las altas jerarquías, el Señor Caído no descenderá a la ciudad. Así que los aproximadamente 170.000 visitantes, entre turistas y feligreses, que suelen subir los días jueves y viernes santos, deberán, si su economía se lo permite, hacerlo por teleférico y funicular. Puede pensarse que el esfuerzo monetario no es tan válido como el sacrificio físico, pero así deberá ser.

    La historia es larga, como el mismo camino. Este, en las condiciones en que se hallaba en aquellos tiempos, constituía peligro para los peregrinos y su reparación era urgente. Pero por distintos tropiezos debidos a factores naturales y de otra índole, se ha demorado el triple una obra que se pensaba hacer en un año. Después de casi tres y una inversión cercana a los 4.000 millones, la Alcaldía capitalina, a través del Instituto de Recreación y Deportes, ha cumplido su parte. Pero la Iglesia, a la que le corresponden los últimos 300 metros, demoró el milagro.

    Esta vez no se ha cumplido a cabalidad aquello de que la fe mueve montañas. Al parecer, por falta de oportuna gestión, solo ayer se conoció la noticia de que la Corporación Autónoma Regional (CAR) dio la bendición para los trabajos que la Arquidiócesis debe ejecutar. Así que la última estación del Vía Crucis, con una inversión de 1.500 millones de pesos, puede demorar otros cuatro meses. Con la ayuda de Dios, se espera que no sean más, pues aquí la experiencia en los trabajos públicos ha sido amarga.

    El hecho es que esta vez tampoco el Santo tendrá toda la visita esperada. Millares de sus devotos, que no pueden ir por los medios eléctricos, deberán orar a la distancia. Ojalá haya celeridad en esta obra, pues Monserrate, además de un santuario de fama universal y un referente de Bogotá, es un atractivo turístico. Y los católicos están en todo su derecho de venerar al Señor Caído en su catedral.

editorial@eltiempo.com.co

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