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Las plagas que le han caído a Mapiripán

Las plagas que le han caído a Mapiripán

Desde los 90 Mapiripán se convirtó en territorio de alias 'Cuchillo'.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
25 de febrero 2011 , 05:43 p. m.

Desde un caserío llamado el Trincho, a unas tres horas y media por tierra de la cabecera, por la vía hacia Puerto Concordia (Meta), el fallecido ex jefe del bloque Centauros de las Auc se enfrentó a las Farc, manejó las extorsiones y despojos de tierras y mantuvo el control de los cultivos de coca.

Desde esa época, el extenso municipio, de unos 11.450 kilómetros cuadrados y unos 14 mil habitantes, no ha tenido paz. Sus pobladores han sido sacudidos por enfrentamientos entre 'paras' y guerrilla, desplazamientos, masacres -como la de 50 personas en julio de 1997 en el casco urbano- y operativos contra el temido narcoparamilitar.

Los habitantes hablan de que en ese territorio se vivieron dos masacres más, que tuvieron menos despliegue. Ellas ocurrieron en las inspecciones de la Cooperativa (1997) y Puerto Alvira (1999).

En el 2006, cuando parecía que todos los 'paracos' se iban a desmovilizar, regresó 'Cuchillo' con hombres y conformó el Erpac y su centro de operaciones se trasladó a la Cooperativa y zonas rurales de Puerto Alvira, que para ese momento estaba bajo el manejo de las Farc.

Las expropiaciones y los desplazamientos continuaron, pero ya no fueron tan visibles como en los 90. Con la estrategia de ofrecer un valor mínimo por la tierra, 'Cuchillo' fue sacando a colonos y campesinos, que tenían como característica no contar con títulos de los predios. Así ocurrió en el 2010 en las veredas California, El Águila, Santa Helena y El Progreso.

"Si la tierra vale 36 mil pesos, por ejemplo, le ofrecen 36 pesos", señaló un habitante de Mapirián.

"El problema -agrega un funcionario de la Alcaldía- es que nadie ha denunciado".

Pero, movidos por la droga, los dos bandos en guerra terminaron firmando un pacto de no agresión. Incluso, algunas zonas son compartidas por los 'Cuchillos' -como les dicen a los hombres del Erpac- y los guerrilleros de los frentes 16 y 44.

Ahora, esta población, a la que sólo se llega en pequeñas avionetas desde Villavicencio o en camperos que recorren las polvorientas trochas que se abren paso en la sabana -después de recorrer unas 4 horas en verano, pues en invierno puede tomar un día ese viaje-, se enfrenta a un nuevo problema heredado de la bonanza de la coca.

Sus habitantes se quejan de una recesión y, aunque en muchos sectores rurales la base de coca circula como moneda, el hambre ha tocado a la puerta de muchas familias, según la Alcaldía.

"He visto a gente que aguanta hambre. El desplazamiento ha continuado, pero ya no es masivo ni por la violencia, sino por la seguridad alimentaria y por la fumigación de cultivos ilícitos", señaló un alto funcionario del municipio.

Sus habitantes solo tienen en la pesca - realizada de manera incipiente y artesanal- una alternativa de ingresos.

La otra opción lícita es una empresa española de palma de aceite, que apenas genera 50 empleos directos y 150 indirectos, y cuyos sueldos (ofrece 20 mil pesos al día) aún no tientan a los campesinos, que estaban acostumbrados a ganarse 50 mil ó 60 mil pesos al día por raspar hoja de coca.

Por eso, muchos ahora reclaman apoyo y mejores carreteras para permitirles un espacio a cultivos lícitos como el cacao, la yuca o el plátano.

GUILLERMO REINOSO
Editor redacción EL TIEMPO

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