Dos días duró la rumba de los 'parapolíticos' en La Picota

Dos días duró la rumba de los 'parapolíticos' en La Picota

Los llevan al médico en BMW y camionetas entregadas a Estupefacientes, y entran whisky por $80.000.

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05 de febrero 2011 , 07:43 p.m.

La gran fiesta de cumpleaños que el ex senador Juan Carlos Martínez armó en pleno patio donde esperaba su sentencia por 'parapolítica' dejó una vez más al descubierto los excesos de los huéspedes de este pabellón y la falta de controles del Inpec.

Varias fuentes le confirmaron a EL TIEMPO que la rumba fue de dos días, y ahora se indaga si alguno de los invitados durmió en el patio y las responsabilidades de la guardia en el ingreso de licor y de más visitantes de los permitidos (cinco por recluso).

Aunque escandalizó al país y llevó al traslado de Martínez, que se había convertido en el hombre fuerte del pabellón -allá dicen que de 'cacique' político pasó a 'cacique' de cárcel-, ni otros internos ni personal de guardia consideran que la fiesta de los 41 años del ex senador se haya salido de lo usual en el Ere Sur, el patio de los 'parapolíticos'.

Según testimonios de algunos de los condenados y sindicados, dos de sus compañeros acostumbran a repartir plata entre la guardia a cambio de ciertas libertades.

"Meter una botella de whisky vale 80.000 pesos", le contó a este diario uno de los condenados del privilegiado patio de La Picota. De hecho, hay 'domicilios' hasta los cuartos que les sirven de celdas, entregados por personal externo con acceso al pabellón.

Ellos, a diferencia del resto de presos, no van esposados cuando los mueven fuera de la cárcel. Tampoco aceptan que los lleven en los carros normales del Inpec y por eso les asignaron varias camionetas incautadas a narcos y entregadas a la Dirección Nacional de Estupefacientes. Pero su carro preferido es un BMW blanco asignado a la Dirección General del Inpec.

Dos empleadas, que usan cofia, y un chef se encargan de prepararles los alimentos en tres cocinas. Fueron ellos los que hicieron la paella con mariscos que se sirvió en el cumpleaños de Vicente Blel, el 17 de diciembre. También prepararon el sancocho de pescado que sirvió el senador Javier Cáceres a sus ocho invitados, uno de los cuales ingresó usando un cupo de su colega Mario Salomón Náder.

Aunque se llevan registros, nadie sabe con certeza quién entra y quién sale del lugar, pues en ocasiones, para no quedar en el sistema, ingresan a través de las oficinas en las llamadas 'visitas extraordinarias'. Esa, dicen las fuentes, era la vía que usaban un ex viceministro y la esposa de uno de los detenidos.

Y aunque hubo sanciones por la supercelda que Martínez Sinisterra estaba habilitando el año pasado y que quedó en obra negra, esta finalmente no fue destinada a una biblioteca, como se anunció. "La tiene el ex senador Mario Uribe", dice un guardia.

Varios de los 'parapolíticos' critican los abusos de sus compañeros. Incluso, no todos querían firmar una carta dirigida al Ministro del Interior, Germán Vargas, que buscaba que no les restringieran ni visitas ni privilegios, como los computadores con Internet y la televisión por suscripción.

Lupa a las rebajas

Polémicos beneficios por trabajo y estudio

Un frente que se empezará a revisar en La Picota y otras cárceles del país es el sistema de asignación de cupos para estudio y trabajo para los internos que quieren rebajar condenas.

Por esa vía, los primeros condenados por la parapolítica lograron salir en menos de tres años. Ellos trabajan en la granja -el senador Martínez 'colaboraba' recogiendo huevos- y en labores de aseo y medio ambiente. Cómo algunos figuran trabajando casi toda la semana a pesar de tener visitas autorizadas por seis días es uno de los aspectos polémicos.

Los problemas que han hecho inviable al Inpec

Falta de control interno

Esta semana, el Inpec declaró la emergencia disciplinaria ante los casi 9 mil procesos y quejas que tienen hasta cinco años sin moverse. De ese total, 3.836 son expedientes abiertos y 4.992 quejas. Con 34 sindicatos, según un diagnóstico entregado al Gobierno, el instituto es casi inmanejable. Los cinco días de permiso al mes que tienen cerca de 1.500 guardias con fuero sindical le valieron el año pasado 8.300 millones de pesos.

Formación de personal

En el país hay cerca de 10 mil guardianes y unos 100 mil presos. Ellos tienen sueldos bajos y pocas posibilidades de ascenso (la carrera penitenciaria está estancada hace años), lo que incrementa los riesgos de corrupción. Se está pensando en que un cuerpo adscrito a la Fuerza Pública se ocupe de las cárceles, de tal manera que se garantice el control de la Dirección y que el personal se mueva según las necesidades del sistema,

Las presiones políticas

Desde diversos frentes, el Inpec y la guardia enfrentan fuertes presiones. En el caso de los 'parapolíticos' esa situación es más fuerte, por el perfil de los detenidos. Ese patio se convirtió en sitio de reuniones donde se cocinaron nuevas alianzas políticas -preso, el senador Juan Carlos Martínez dirigió el nacimiento del PIN- y funcionarios admiten el temor a represalias si insisten en hacer cumplir las normas.

Los privilegios de los patios

Las normas carcelarias y disposiciones puntuales del Inpec han creado una serie de privilegios que -dicen fuentes oficiales que manejan el tema-influyen en la falta de controles sobre los internos. Los parapolíticos tenían seis días de visita, mientras un preso común no tiene sino dos. Y hay sitios de reclusión -las cárceles mili- tares- que en teoría debían estar controla- das, pero a donde el Inpec rara vez aparece.

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