Lo más reciente de Hawking, Londoño Vélez, Ponce Muriel y Haddad.

Lo más reciente de Hawking, Londoño Vélez, Ponce Muriel y Haddad.

notitle
28 de enero 2011 , 10:04 a.m.

El gran diseño
Stephen Hawking y Leonard Mlodinow
Planeta. 190 páginas. 2011.

"Hay otros mundos, pero están en éste", decía el epígrafe de El retorno de los brujos, un célebre e inclasificable libro de los años 60. Si se cambia la palabra mundo por universo resultaría una frase válida para esta pequeña y maravillosa obra de divulgación escrita a cuatro manos y que tanta polémica ha generado desde su aparición a finales del año pasado, dado que atribuye la procedencia de nuestro universo -y de otros universos posibles desde el punto de vista matemático- a las leyes físicas, no a la mano de Dios. Con un lenguaje ágil y no exento de humor, Hawking y Mlodinow llevan de la mano al lector no versado en física o en matemáticas para que comprenda, de forma sencilla, cómo la ciencia ha ido evolucionando y transformándose hasta alcanzar un grado de sofisticación que hace parecer anticuado a Einstein, para no hablar de los pobres Newton y Descartes, que tenían en común haber matado al tigre asustándose con el cuero; es decir, al descubrir que las leyes de la naturaleza eran las que gobernaban el mundo, abrieron el compás para admitir que, en principio, podían estar equivocados porque, según Newton, a su vez esas leyes tenían que haber sido formuladas por un ser superior. Un libro que, a pesar de su tema en principio denso, se lee como un thriller y está muy lejos de resultar aburrido.  

Esas ganas locas de matarlo
Margarita Londoño Vélez
Icono. 181 páginas. 2010.

Encerrada  por el lujo y condicionada por las exigencias de su calidad de esposa, una psicoterapeuta va amasando el insuperable deseo de asesinar a su esposo, un hombre que ejerce sobre ella esa clase de poder despótico del que sólo es capaz un marido. Gracias a su profesión, Elisa tiene acceso a casos de mujeres que optaron por suprimir la vida de quienes las dominaban, para de esa forma tratar de entender los siniestros caminos tomados por su alma. Pero esa búsqueda se convierte en una pesadilla cuando su esposo es asesinado y ella pasa a ser la principal sospechosa. El giro dramático puede contarse, pues la gracia de esta novela radica en otras cosas, en una profunda exploración del alma femenina sometida al machismo, pero no desde las teorías sino desde la vida misma, desde la una sensibilidad muy particular que hace de esta novela una agradable pieza de lectura.

Los pecados de la Iglesia en Colombia
Álvaro Ponce Muriel
Debate. 237 páginas. 2011.

En esta reseña es necesario decir que el autor es geólogo y ejerce su profesión, pero en su hoja de vida está además la autoría de dos excelente libros de historia del siglo XIX: De clérigos y generales. Crónicas de la Guerra de los mil días y La rebelión de las provincias, escritos con un rigor científico encomiable. Igual que este recorrido por las relaciones Estado-Iglesia desde los albores de nuestra República hasta finales del siglo XIX, que descubre cómo fueron literalmente aplastados, incluso con la fuerza de las armas animadas desde los púlpitos, todos los intentos de lograr que Colombia fuera un país laico y con libertad de cultos, como corresponde al espíritu liberal. Pero no hay que llamarse a engaños: el autor advierte que su intención no es revivir sentimientos anticlericales sino establecer cuánto ganó o perdió la sociedad durante luchas partidistas que, para bien y para mal, marcaron nuestra forma de ser.
 

Yo maté a Sherezade
Joumana Haddad
Debate. 142 páginas. 2010.

Desde su condición de persona doblemente liberada, pues es mujer y además árabe, la poeta y periodista libanesa Joumana Haddad intenta demoler en este ensayo la idea de que una mujer es aceptada -al igual que Sherezade- en la medida en que sea sumisa y le siga la corriente al hombre. Aquí, una muestra de la furia de su alegato:
«No quiero caer en la trampa de las generalizaciones, y tengo la certeza de que cualquier comparación entre las dos religiones es obsoleta y carece de fundamento. Sin duda no se trata ni de defender el islam ni de condenar el cristianismo. En ninguna de ellas se puede ser libre. He visto lo peor de ambas caras. Tengo amigos respetables y maravillosos que piensan como yo y otros que no, y de ambos lados. Por lo tanto, este razonamiento no consiste en demostrar qué religión es la mejor, cuál es la más tolerante, abierta, moderna, inspiradora y llevadera. Se trata, por lo menos para mí, de darse cuenta de que todas las religiones son nocivas en cuanto pasan de la esfera de alimento espiritual a las que pertenecen a la esfera de la vida privada y pública de cada uno, donde puede llegar a arruinar cualquier oportunidad de libertad, equilibrio y juicio objetivo que se pueda tener».

 

 

 

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.