La Ciudad de Luxemburgo vista por todo lo bajo

La Ciudad de Luxemburgo vista por todo lo bajo

La inmigración ha influido en la diversidad de lenguas que se habla en esta capital y en su arquitectura, dos de los valores que posee esta urbe europea.

11 de enero 2011 , 12:00 a.m.

Pocas ciudades del Viejo Continente ostentan un nivel tan alto de extranjeros que van allá a buscar un mejor futuro para sus vidas. Casi el 60 por ciento de la población es migrante, la mayoría procedentes de Portugal, Alemania, Francia y Bélgica. Algo que se hace evidente en el número de lenguas oficiales, tres en total y en los diferentes estilos arquitectónicos. Cabe recordar que la ciudad es capital del Gran Ducado de Luxemburgo, país miembro de la Unión Europea.

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La influencia francesa es clara en los edificios, en la manera de vestir y en la gastronomía. Quizás algo premeditado para parecer más refinados, todo y que uno de los platos más apreciado es una especie de morcilla a las que ellos llaman treipen. Claro está que en la calle se ve gente bastante encorbatada. Esto se debe a la gran cantidad de bancos y aseguradoras que convierten a Luxemburgo en un atractivo centro de negocios.

Pero aunque el lujo es algo que se palpa en el ambiente, Ciudad de Luxemburgo se ha empeñado en conservar intacto su patrimonio histórico. En especial en la parte baja, donde se vive una tranquilidad que no es de este siglo, sino de otro. Grund, como se le conoce a este sector, queda en el sótano de la ciudad, en las profundidades. Casi que en un hueco.

Desde arriba se puede apreciar parte de su belleza. Ya sea desde los viaductos, si no se padece de vértigo, o mejor aún, desde la Corniche, una especie de mirador que se encuentra en el paso del centro a los juzgados.

Ahí existe un camino empinado por el que se puede bajar y hacer una parada en el Café de los Artistas. Abajo, la primera impresión con la que uno se encuentra es con la de un pueblo dentro de la ciudad. Un pequeño puente lleva de un lado del canal, al otro. Por ahí se coge para la Abadía de Neumüster o para las murallas y esclusas que construyeron los austriacos a finales de 1800.

Grund también es un sitio ideal para comer y para tomarse unas copas. Subiendo por la rue de Rham se encuentra el Café Aula, donde se puede comprar Duff, la cerveza de 'Los Simpsons'. O bien, si la cuestión es de hambre, en la Braseria Bosso se come de lujo a un precio razonable.

Y para hacer la digestión, nada mejor que una caminata por el valle de la Pétrusse. Allí, junto al mini golf, se encuentra San Quirino, una pequeña capilla incrustada en un peñasco, cuya construcción data de 1355. Pero el recorrido no acaba aquí. Más adelante, después de cruzar los arcos del viaducto, hay una enorme pendiente que se pinta a si misma de color según la estación del año: blanca en invierno y verde en verano. Dependiendo del clima, la gente se tira por ahí en trineo si nieva o simplemente se echa en la hierba si se trata de un día soleado.

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Luxemburgo
TEXTO Y FOTOS Federico Rojas Puyana
Especial para Viajar

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