Ciudadano cuenta cómo un ladrón y su 'aprendiz' por poco lo atracan

Ciudadano cuenta cómo un ladrón y su 'aprendiz' por poco lo atracan

El reportero relata intento de robo en puente de la calle 116 con Novena.

notitle
01 de diciembre 2010 , 07:17 p.m.

Ese viernes, salí de mi sitio de residencia, de forma tranquila en medio de un mediodía caluroso, agitado y transitado como lo es siempre a esa hora a la altura de la carrera novena con Avenida Calle 116. 

Hacía apenas dos días que había visto desde mi ventana, en el puente de esta zona, cómo atracaban a una señora a las 9 y 30 de la noche. Había sido abordada por dos sujetos que tras un forcejeo rápido, desaparecieron en las sombras; corrieron por entre el sendero peatonal del puente -donde la señora yacía todavía en el piso-, bajaron por la escalera y dejaron atrás sus gritos inútiles de auxilio que desde el suelo (seguramente tirada tras el forcejeo) exclamaba aterrada.

Tenía precisamente el viernes al mediodía ese episodio en la cabeza cuando iba a cruzar la calle para abordar el puente, sin estar tampoco paranoico e intranquilo, mucho menos a esa hora, y mucho menos con ese clima. Así que me dispuse a tomar la escalera (la misma por la que los dos tipos misteriosos hacía dos noches se habían escabullido) cuando en ese preciso momento dos muchachos con pinta rapera me abordaron tratando de arrinconarme en los primeros escalones para hacerme una "encerrona". 

Uno llevaba un saco blanco deportivo blanco, estampado, con algún motivo negro que no pude distinguir. Era un muchacho de piel oscura, como de unos de 20 años, muy intimidante y agresivo, era un poco menos alto que yo, así que calculo era de 1,73. Iba acompañado de otro adolescente más joven y pequeño como de 1, 65, que traía un saco rojo (también estaba vestido del mismo estilo que el otro). 

El muchacho más alto, que sin duda era el que mandaba la parada, se me acercó a la cara y me dijo que le diera el celular, mientras me agarraba del brazo. El más chico repetía las palabras del otro, como aprendiz entusiasta: 'déme el celular ya Hp' y el otro le hacía eco: 'sí, el celular Hp". Impactado por la situación revisé mis bolsillos, donde no tenía el celular (lo había guardado en la maleta porque se me había descargado) y nervioso miré a mi alrededor para ver si alguien observaba la escena.  Me llené de valor y me rehusé a entregarle las cosas, tratando de zafármelos. -"Uyyy este 'man' se va a hacer apuñalear". "Uyyy, sí, apuñalear", exclamó también el 'eco' de 1,64, dando además otra sugerencia: "cásquelo también". 

En ese momento quise subir más escalones para llegar arriba, donde mucha gente cruzaba el puente, por lo que el jefe del dúo decidió darme un cabezazo que traté de esquivar sin mucho éxito. En medio del forcejeo ya había alcanzado a desembarazarme de las tenazas del rabioso adolescente, por lo que para el momento en el que quisieron volver a intentar arrinconarme yo ya estaba en la cúspide de la escalera, justo al lado del sendero peatonal. Entre furiosos y nerviosos, decidieron replegarse, seguramente con el temor de 'no dar más boleta' como bien creí decirle a alguno de los dos.

Reportero ciudadano.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.