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Editorial / Lista hoja de ruta de Santos

Editorial / Lista hoja de ruta de Santos

El texto del Plan de Desarrollo tiene un tono optimista que se apoya en las mejoras de los años recientes, así reconozca que hay un gran trecho por recorrer en materia social.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
15 de noviembre 2010 , 12:00 a. m.

Tal como lo esperaban los observadores, y dentro del plazo que establecen la Constitución y la ley, el viernes pasado el Gobierno dio a conocer las bases del Plan Nacional de Desarrollo para el cuatrienio 2010-2014.

Con el título de 'Prosperidad para todos' y una extensión de 591 páginas, el documento será sometido ahora a la consideración del Consejo Nacional de Planeación, que podrá proponer enmiendas antes de que el texto definitivo se le remita al Congreso para su aprobación y modificación en el primer semestre del próximo año.

Sin embargo, más allá de los pasos y el análisis que vienen, lo más probable es que el resultado final se parezca bastante a la iniciativa que está circulando. Así, no sólo les ha ocurrido a los gobiernos precedentes, sino que en este caso la confortable mayoría parlamentaria que acompaña a la administración Santos, hace pensar que el trámite no debería tener muchos sobresaltos. Debido a ello, es válido analizar los programas y estrategias que propone el Ejecutivo, y que en esta ocasión, reflejan los principios de la conocida prosperidad democrática.

Para comenzar, es necesario decir que el escrito tiene un tono optimista que se apoya en las mejoras de los años recientes, así reconozca que hay un gran trecho por recorrer en materia social, de empleo y de diversificación productiva.

De tal manera, hay un planteamiento orientado a una transformación profunda del país y que se soporta en ocho grandes ejes que van desde el buen gobierno hasta la sostenibilidad ambiental, asentado a su vez en tres pilares como son el crecimiento sostenido, la igualdad de oportunidades y la consolidación de la paz.

Aunque todo lo anterior puede sonar retórico, sin duda refleja la ideología de Juan Manuel Santos, tanto en lo que hace a las prioridades de su mandato, como en los instrumentos que piensa utilizar para resolver algunos de los grandes problemas nacionales.

Hecha esa advertencia, es muy probable que la atención de los analistas se concentre en aspectos concretos del Plan. Así será con las locomotoras para el crecimiento y la generación de empleo, de cuya velocidad depende buena parte de las metas fijadas. En ese sentido, el documento habla con detalle de cada una: nuevos sectores basados en la innovación; agricultura y desarrollo rural; infraestructura de transporte; desarrollo minero y expansión energética; y vivienda y ciudades amables.

La adecuada puesta en marcha de dichas máquinas permitiría que el crecimiento durante el cuatrienio pase de un promedio anual de 4,5 por ciento a uno de 6,2. En el mismo lapso se crearían 2,4 millones de puestos de trabajo, y la tasa de desempleo en el 2014 se ubicaría en 9 por ciento.

No menos importante es que la proporción de población pobre caería de 45 a 40 por ciento, mientras que la indigente lo haría de 15,1 a 11,9 por ciento.

Esos propósitos requieren un ambicioso programa de inversiones calculado en 485 billones de pesos durante los cuatro años de gestión de Santos, de los cuales 284 billones saldrán del Presupuesto Nacional, mientras que 170 billones serían aportados por el sector privado, sobre todo en las áreas de minería y energía (93 billones), vivienda (34 billones) e infraestructura de transporte (16 billones).

Si tales objetivos se logran, las exportaciones saltarían de 32.853 millones de dólares en el 2010 a 52.600 millones de dólares en el 2014, los kilómetros de dobles calzadas de 884 a 1.834, los sistemas integrados de transporte masivo de 5 a 15, la producción de carbón de 73 a 124 millones de toneladas, y la de petróleo y gas del equivalente a 990.600 barriles diarios a 1,4 millones. Por su parte, la mortalidad infantil caería de 20 a 12 por mil, en tanto que los niños atendidos en primera infancia se triplicarían hasta alcanzar 1,4 millones.

En lo que hace a educación, la cobertura sería total en transición, del 91 por ciento en media y del 47 por ciento en superior, entre 10 y 15 puntos más que ahora.

Esa larga lista de objetivos, y unos cuantos más, servirán para medir el desempeño de un Gobierno que es tímido en algunas metas y ambicioso en otras, y cuyos programas se resumen en "más empleo, menos pobreza, más seguridad". Ahora viene la etapa de cumplir y, ojalá, superar los indicadores fijados.

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