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En Japón se puede viajar a bordo de una bala

En Japón se puede viajar a bordo de una bala

El supertrén Shinkansen cubre los 360 kilómetros entre Tokio y Nagoya en hora y media.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
10 de noviembre 2010 , 12:00 a. m.

¿Lento pero seguro? En Japón esta frase no se aplica. Allí la velocidad no solo conduce a buen puerto, sino también al asombro, al pasmo. Hay una forma de probarlo sin peligro: subiéndose al tren bala, al famoso Shinkansen, que se mueve como el viento, como una serpiente mecánica por el Imperio del Sol Naciente.

Abordarlo es como meterse dentro de una bola de cañón, para salir disparado a 300 kilómetros por hora hacia cualquier parte. En este caso, el reto era tomarlo en Tokio, sobre la línea Tokaido, para ir a Nagoya. Es tan suave que parece flotar. 

¿Recuerda los primeros segundos del aterrizaje de un avión, cuando sus ruedas tocan la pista? Pues esa presión que lo aferra a la silla y ese ruido fino y sincronizado de los motores a toda máquina también se sienten en este tren, pero durante todo el recorrido. Aquí están mezcladas la potencia de un fórmula uno y la elegancia de un Rolls Royce.

El japonés promedio es más puntual que un inglés. De ahí que el Shinkansen, cuyos primeros modelos se estrenaron en 1964 y que se mueven con electricidad, marca la hora de salida con la rigurosidad de un samurai. Por eso, si pagó los 250.000 pesos que puede costar un tiquete por trayecto, piense que las probabilidades de un retraso son nulas.

Pero moverse tan rápido no siempre es bueno. Primero, el paisaje pasa con tanto afán por las ventanas, que estas a veces parecen transformadas en cuadros abstractos. Otro perjuicio: todo transcurre tan rápido que poco después de que uno ha logrado quitarse del rostro la expresión de admiración por estar dentro del sistema de trenes de alta velocidad más grande del mundo, y se ha acomodado con la naturalidad de quienes lo usan a diario para moverse entre Kyoto, Osaka e Hiroshima, escuchará el anuncio que le advertirá que ha llegado a su destino. 

Con la misma velocidad que arranca, el tren también puede frenar para evitar un percance o al detectar un terremoto. Paró en Nagoya. Los 360 kilómetros los consumió en hora y media. Ya en tierra e instalado en Colombia, recordar el viaje dentro de un proyectil cambia la percepción de movimiento de todo lo demás. Y la frase de que la lentitud es aliada de la gloria, ahora sí adquiere sentido.

Vea más información sobre el tren bala y otros atractivos de Japón en  www.japan-guide.com

Nozomi, Hikari y Kodama son algunos de los modelos del tren bala. El valor de los tiquetes del Shinkansen depende de la distancia que cubra cada tren. Desde Tokio, y hasta Kioto, un trayecto vale 160 dólares (320 mil pesos).
 

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