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No hablar de bonanza minero-energética

No hablar de bonanza minero-energética

Si bien se ha presentado un aumento significativo en los niveles de producción de energéticos, , esto se ha dado por los altos precios externos de dichos productos y no por un aumento en las reservas.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
01 de noviembre 2010 , 12:00 a. m.

Es muy arriesgado y pronto hablar de una bonanza minero-energética en Colombia, por lo que el tema de ingresos esperados debe ser tratado con bastante cuidado sin generar grandes expectativas que, además de apreciar la tasa de cambio, produzcan gastos exacerbados no acordes con los ingresos fiscales reales.

En caso de una mayor entrada de divisas por cuenta de la actividad energética, si bien puede causar una fuerte apreciación del peso frente al dólar, estas deberían ser usadas para generar una mayor diversificación de la base productiva del país y de esta manera generar, además de crecimiento económico, una buena cantidad de empleo.

De mantenerse la escalada de precios del petróleo y los aumentos sostenidos en la producción de energéticos, los ingresos extra percibidos por esta vía deben ser manejados responsablemente para no gastar más de lo que se tiene.

Es preciso tener presente que así se presenten estos ascensos, el nivel de empleo no va aumentar en estas actividades dado que la intensidad factorial del trabajo, según cálculos del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, es de 7 por ciento, 14,9 por ciento y 2,1 por ciento para las actividades de minería, carbón mineral y petróleo respectivamente. Estos porcentajes son muy bajos en comparación con la intensidad factorial del capital, que se ubica en 92,3, 84,1 por ciento y 97,2 por cient,o lo que indica una generación de empleo marginal y una intensidad en el factor capital.

Ahora bien, para poner las cosas en sus justas dimensiones, si bien se ha presentado un aumento significativo en los niveles de producción de energéticos, como el petróleo y el carbón, este se ha dado en buena medida como consecuencia de los altos precios de los energéticos y no por un aumento en las reservas.

Para el caso del petróleo, los últimos yacimientos significativos hallados fueron los de Cusiana (1989) y Cupiagua (1991), luego de esto no se ha encontrado alguno que supere los 100 millones de barriles en reservas, que sin embargo es un nivel muy bajo en el ámbito internacional.

La mayoría de las economías latinoamericanas dependen en gran parte de la exportación de materias primas, commodities y, en la misma medida, gran parte de sus ingresos fiscales dependen de la producción de dichos bienes (de acuerdo con datos del Banco Mundial, durante la última década el 52 por ciento de sus exportaciones corresponden a este sector).

Dicha situación ha explicado, en buena medida, el crecimiento en estos países y la recuperación de la reciente recesión por cuenta de la demanda mundial de bienes básicos, de la cual un 10 por ciento se explica por la demanda China.

Sin embargo, los países de la región deben ser cautelosos a la hora de decidir el destino de estos recursos extras, para que dicho crecimiento repercuta en el largo plazo en su desarrollo económico. Un aumento temporal de los ingresos fiscales, por ejemplo de las regalías, puede conllevar a un incremento del gasto público de manera permanente generando un déficit fiscal en el momento en el que los ingresos extraordinarios dejen de ser percibidos.

Entre los ejemplos más exitosos de políticas nacionales para protegerse de este tipo de situación se encuentran el Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES) de Chile, que hace un gran esfuerzo para blindarse de los vaivenes de los precios del cobre, y el Fondo de Estabilización de los Ingresos Petroleros (FEIP) de México, creado en noviembre de 2009 con el objetivo de evitar cambios abruptos en los ingresos nacionales por cuenta de los cambios en los precios del petróleo.

El éxito de estas políticas depende de la rigurosidad con la cual los gobiernos se guíen por el compromiso, puesto que existe la tentación de gastar en otros rubros antes que ahorrar dichos ingresos para proteger la industria ante una caída de los precios.

Riesgo de depender de un sólo sector

En la literatura económica se habla de bonanza cuando un país dinamiza su economía a partir de la producción de un bien en particular y dicha dinámica logra cambiar la estructura del mercado interno, mediante un aumento significativo del Producto Interno Bruto y un gran aumento de la inversión privada en el sector del bien en cuestión.

Aunque un fenómeno de este tipo podría ser positivo y alentador para la sociedad, los economistas han encontrado diversos riesgos en el momento en el que la economía empieza a depender de un sólo sector, especialmente cuando se trata de un bien primario.

En primer lugar, la volatilidad de los precios de los bienes primarios hace que la economía sea altamente vulnerable a cambios abruptos en el mercado internacional y, en segunda instancia, los economistas han descrito un fenómeno conocido como 'enfermedad holandesa', referido a la contracción del sector de bienes manufacturados transables ante un aumento de los ingresos percibidos por la extracción de recursos naturales (o ante un aumento de la inversión extranjera en general).

La contracción del sector manufacturero se explica por la apreciación o revaluación de la moneda local debida a la gran entrada de divisas provenientes de la inversión extranjera, lo cual hace que el resto de la industria exportadora reciba menos moneda local por su producto, que sea más atractivo importar los bienes y de esta manera la industria nacional sea menos competitiva.

La preocupación se acentúa cuando el bien en bonanza es un hidrocarburo, puesto que la extracción de estos elementos es intensiva en capital y la generación de nuevos empleos es marginal.

Adicionalmente, la actividad minero-energética siempre ha sido polémica en materia social y ambiental. Se requiere de una normatividad estricta en el manejo de aguas, desplazamiento de comunidades indígenas, preservación de fauna y flora, etc., con el fin de que los recursos naturales de los países no terminen afectando de manera negativa a sus habitantes.

La corrupción

El último riesgo asociado a esta situación y muy frecuente en estos países: se trata de la corrupción que se registra en el desarrollo de este tipo de actividades.

La adjudicación de contratos de extracción es un asunto que requiere extremo cuidado y vigilancia por parte de los entes de control, con el fin de evitar vicios en el proceso que puedan resultar afectando los intereses de la Nación.

Exenciones tributarias

El déficit fiscal actual del Gobierno debe ser manejado mediante una política sana y estable que incorpore un componente importante de ahorro para los ingresos que se suponen se tendrá en el futuro cercano por cuenta de un aumento de los precios en el sector energético.

Sin embargo, se requiere hacer un análisis concienzudo del tema de las exenciones tributarias de las que gozan actualmente las multinacionales que explotan recursos naturales minerales en el país, dado que por esta vía el Estado podría encontrar una nueva fuente considerable de ingresos, para atender necesidades de gasto.

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