Construcción de andenes en el barrio La Floresta, de Bogotá, provoca desorden y caos en el sector

Construcción de andenes en el barrio La Floresta, de Bogotá, provoca desorden y caos en el sector

Los residentes dicen que aunque la obra avanza dentro del cronograma pactado, los cierres han perjudicado la movilidad y el comercio del sector.

27 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

Para caminar, conducir o intentar comprar algo en los barrios aledaños a la construcción de los andenes de la avenida 68 y la calle 100, entre la calle 80 y la Autonorte, hay que prepararse para toda una prueba: saltar obstáculos, hallar desvíos, competir por el espacio, ver a los obreros cambiarse en público y hacer maromas para entrar a algún local.

A eso súmele -si es residente o comerciante del lugar- soportar el ruido de los martillos eléctricos, que se rompan los tubos que le suministran el agua, que le cierren las calles de acceso a su barrio y la impotencia de no poder decirles a los obreros: "apúrenle".

Este es sólo un ejemplo de que no sólo las grandes obras afectan la cotidianeidad de los bogotanos; hay pequeños trabajos que colapsan la movilidad y la tranquilidad de los ciudadanos.

Malas palabras, rayones en los vehículos, insultos entre conductores y hasta peleas con residentes, hacen parte de la lista de momentos indeseables que, dicen, ha traído la obra a barrios como La Floresta.

Adicionalmente, los vecinos denuncian que la falta de visibilidad que generan las polisombras ha incrementado la inseguridad, particularmente en las noches, y les sirve de guarida a jaladores de carros y atracadores.

Aunque esta intervención transcurre dentro de los plazos fijados por el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y el contratista Doble Ingeniería S.A. -que anunciaron su terminación para noviembre de 2010- es el desorden la principal queja de la comunidad.

Para William Daza, dueño de una peluquería en el barrio la Floresta, su clientela disminuyó en un 50 por ciento desde que la cuadra de su negocio funciona como depósito de materiales. "En vez de pagar una bodega cerraron todos los accesos a los negocios con máquinas y escombros".

Enfurece a los residentes que en ciertos momentos de la obra no se ven avances. "Uno ve a los obreros es durmiendo", dijo Daza, que denunció también que se ha quedado dos veces sin agua porque los operarios han roto los tubos.

Jennifer Reyes y su esposo Mauricio Castiblanco, dueños de una panadería, no entienden por qué la obra cerró la calle 100 con 68A.
"Los andenes están quedando bonitos, pero ¡hombre!, por qué tienen que cerrar la calle con máquinas", dijo Mauricio.

Otros vecinos no soportan el mal comportamiento de los trabajadores. "Se quitan la camisa delante de todo el mundo para lavarse con una manguera. Eso incomoda", dijo Jennifer.

Almorzar en cualquier restaurante del sector es un suplicio, no sólo porque se come polvo sino porque el ruido es insoportable.
"Dijeron que iban a cerrar la 68A durante 15 días, pero llevan más de un mes llenando de escombros la vía", anotó José Murillo, dueño de La Lasagneria.

Pero no todos piensan igual. Francisco Cuenca, administrador de varios edificios de la Floresta, dijo que las obras avanzan según el cronograma y que AA Ingeniería ha hecho reuniones para informar sobre los pormenores de la construcción. "Lo que pasa es que la gente hace caso omiso de las circulares y no van a las reuniones en el punto CREA".

Para él, la obra transcurre en orden, "¿Qué trabajo no genera desorden? Hay que ser más tolerantes y poner las quejas en buenos términos".

Aunque la mayoría de los residentes sabe que la obra mejorará la estética del sector sólo le pide a la empresa constructora que tenga en cuenta sus quejas.

Pormenores de la obra

Según el IDU, estas obras hacen parte de los andenes de la avenida 68 y la calle 100, entre calle 80 y Autopista Norte, y son del paquete de valorización del Acuerdo 180 de 2005.

La idea es recuperar el espacio público del tramo e instalar una ciclorruta, contrato que cuenta con un presupuesto de 9.700 millones de pesos.

Esta obra se inició el 20 de noviembre de 2009 y debe concluir al finalizar el año en curso. Allí trabajan 104 ayudantes y oficiales de obra y además personal de orden, aseo y limpieza; 24 auxiliares de tráfico y ocho operadores de vehículos y equipos.

El horario de trabajo es de lunes a viernes de 7 de la mañana a 5:30 de la tarde y los sábados de 7 de la mañana a 1 de la tarde. La entidad aseguró que la obra transcurre en completa normalidad y que no se ha presentado ninguna dificultad.

CAROL MALAVER
REDACCIÓN BOGOTÁ

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