Tras purgar una larga condena, 'limusina maldita' volvió a ser piloteada en Medellín

Tras purgar una larga condena, 'limusina maldita' volvió a ser piloteada en Medellín

En 30 años, nadie se ha atrevido a conducir la única Packard Limousine que hay en Colombia.

22 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

'Mala suerte', como es llamado el lujoso vehículo, fue adquirida por el filántropo e industrial antioqueño Diego Echavarría Misas en 1947 en una exposición de la Packard Motor, en Detroit (EE. UU.), de acuerdo con su actual propietario Humberto Tamayo.

Este Super Eight Sedan modelo 1948, edición limitada, se convirtió en el vehículo preferido de Diego y su esposa, la alemana Benedikta Zur Nieden, a quien había conocido mientras estudiaba en Europa.

En la Packard color verde oliva visitaban las obras de construcción de colegios y bibliotecas que fundaron, desde Barbosa, cuna de su padre Alejandro, hasta Itagüí, donde vivía y estaba Coltejer, la empresa que fundó  su progenitor.

En septiembre de 1971, camino hacia su casa de El Poblado-hoy Museo El Castillo- a Echavarría lo bajaron del carro y lo secuestraron. Según la prensa de la época, le prohibió a su esposa vía telefónica el pago por su liberación para no acreditar esta práctica. Eso le costó la vida.

"El carro fue guardado y más tarde desapareció de un taller. La viuda le donó el extraviado a Norita Salazar, la secretaría privada de Diego. A finales de los años 80 fue encontrado por el médico Francisco Delgado, sobrino de Norita, cerca de la Feria de Ganado", sostiene Benny Duque, biógrafa de Benedikta.

Delgado, quién desde niño compartió con los Echavarría, estableció contacto con el Club Packard y a través de correspondencia empezó a recibir los repuestos originales, cojines, tapetes, cauchos, biseles, entre otros. 

También le montó un motor nuevo que al parecer había sido traído por Diego. A principios del 2000, con la restauración a mitad de camino, Francisco o 'pocho', murió luego de recibir una bala perdida saliendo del Túnel de Oriente.

Meses después murió Norita. El carro lo heredaron sus sobrinos. Estos no quisieron invertirle más, lo retiraron del taller ubicado en una finca del municipio de Caldas, lo llevaron para el parqueadero de un edificio de El Poblado y lo ofertaron inicialmente por 100 millones de pesos.

Terminó la "mala suerte"

Según Tamayo, el carro no encontró comprador porque en primer lugar no había un doliente directo. Isolda, la única hija de Diego y 'Dikta',  murió antes que él. Y por otro lado, se había regado el rumor de la mala suerte que lo acompañaba. 

Hace dos semanas Antioquia volvió a ver el mítico carro en el Desfile de Carros Clásicos y Antiguos.  Humberto Tamayo, fundador de la Cristalería Milán, logró negociarlo a un buen precio en febrero de este año, le hizo ajustes y lo pintó del mismo color, pero policromado.

Esta nueva atracción 8 cilindros en línea, transmisión manual de tres velocidades, boster en el close y en la palanca de la caja, será entregada en comodato al Museo El Castillo, su antigua casa, pero Tamayo podrá sacarlo de paseo cuando guste. En el momento se exhibe en Premium Plaza de Medellín.

"Le metí el alma a este vehículo por lo que significa para la historia de Antioquia. Lo compré pese a los agüeros. Muchos amigos me dicen que me voy a morir ligero. Pero los que no lo compraron también tendrán el mismo destino", dice con satisfacción el nuevo piloto del misterioso automotor.

ÓSCAR ANDRÉS SÁNCHEZ A.
MEDELLÍN

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