Las riñas y los accidentes, las principales razones de las llamadas a la Línea 123 en Bogotá

Las riñas y los accidentes, las principales razones de las llamadas a la Línea 123 en Bogotá

Cada día, esta línea recibe al menos 50.000 llamadas, de las cuales sólo el 15 por ciento son reales. Las bromas persisten: son el 10 por ciento de las comunicaciones.

21 de agosto 2010 , 12:00 a. m.

Cada minuto, en promedio, un bogotano llama por riñas en calles, establecimientos públicos o residencias; cada dos minutos, para denunciar alteraciones del orden público (como vecinos que escuchan música a todo volumen) y cada tres, para reportar un accidente de tránsito con heridos.

Estos son los tres motivos principales por los cuales un ciudadano se comunica diariamente con la Línea 123 -Número Único de Seguridad y Emergencias NUSE- que cobija a Bogotá, Soacha y Sibaté. Dicho cálculo se desprende del número de llamadas tramitadas en julio por riñas (42.485), alteración del orden público (22.138) y accidentes de tránsito (13.325).

Los 60 operadores que atienden las 50.000 llamadas que se registran al día -35 por minuto, en promedio- deben lidiar con emergencias, urgencias, inquietudes, equivocaciones, groserías y hastas bromas (estas son el 10 por ciento y la mayoría son hechas por niños; en julio hubo 176.701).

De las 50.000, el 15 por ciento son denuncias reales, es decir, 7.500 emergencias se reportan en la ciudad durante las 24 horas del día.

El mes pasado, 11.390 alertas fueron por personas o vehículos sospechosos; 8.806 por atracos y 6.335 por personas consumidoras de droga.

Así mismo, 5.867 se relacionaron con lesiones personales y 4.256 porque había vehículos abandonados en plena vía pública.

"Entre 1 minuto y 1 minuto 30 manejamos la emergencia y asignamos el recurso para responder a cada caso", señala José Santos Cogua, coordinador general de la Línea 123.

Por las noches, más llamadas

Arley Ramírez lleva tres años trabajando en la línea. Riñas, personas heridas y música a alto volumen son las denuncias que diariamente escucha al otro lado de la línea.

Entre semana, es común que atienda llamadas por accidentes de tránsito con choque simple, especialmente de Chapinero, Engativá y Kennedy.

De la carrera 13, la Caracas y la Séptima se origina la mayoría de ellas.

"Por las noches aumentan las llamadas y casi todos los casos requieren de la intervención de la Policía. Un sábado, después de las 6 de la tarde, suben los conflictos", cuenta Arley.

De los 100 tipos de incidentes codificados para su manejo respectivo, el 935 (queja) se atiende con mucha frecuencia (14.219 llamadas).

Los bogotanos se quejan, por ejemplo, del arrendatario que no deja sacar el trasteo a su inquilino, de monedas falsas y contusiones. Estas no son emergencias pues requieren comprobación.

De igual modo, hay casos insólitos. "Un día llamó una señora a quejarse porque el ruido de un helicóptero despertó a su hijo; en otra ocasión, un señor que insistía en que le ayudara a conseguir un taxi ", recuerda Arley.

Las falsas alarmas también se presentan y el problema es que movilizar personal y recursos vale mucho dinero, según Jhon Jairo Gallego, asesor de la Línea 123. Actualmente, se estudia cuánta plata cuesta atender una emergencia en la ciudad.

Otras emergencias de los bogotanos

Los ciudadanos no sólo llaman para quejarse por lo que observan o les molesta. También, por su estado de salud.

Enfermedad general, accidentes domiciliarios y traumas ocasionados en accidentes de tránsito son los motivos más frecuentes para llamar a la línea 123, afirma Manuel Villamizar, director del Centro Regulador de Urgencias y Emergencias -Crue-.

Las localidades donde se presentan con más frecuencia estos incidentes son, en su orden, Mártires, Suba, Kennedy y Ciudad Bolívar.

"El 7 por ciento de las llamadas son por paro cardiorrespiratorio y del 1 al 3 por ciento por obstrucción en la vía aérea", agrega.

De los 215.685 incidentes conocidos por la 123 y que fueron tramitados el mes pasado, 1.982 fueron por convulsiones, 1.845 por trastorno mental, 1.268 por síntomas gastrointestinales y 884 por intoxicación.

También los hubo por embarazos que se complicaron (836), ataques cerebrovasculares (629), dolor torácico (569) y muerte natural (552).

Las ideas de suicidio, igualmente, son recibidas por los operadores del Número Único de Seguridad y Emergencias -NUSE-. En julio, por ejemplo, se tramitaron 164 llamadas de bogotanos que tenían esta intención.

ANDREA LINARES G.
REDACCIÓN BOGOTÁ

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